El pueblo de Israel recibió en innumerables ocasiones la palabra de Dios que el Señor le dirigía para ordenar y orientar su vida, pero el pueblo, muchas veces también se negó a escuchar o dio la espalda a Dios. Jesús nos pide que no dudemos en escuchar a Dios que nos habla a ser fieles a su voluntad y a realizar aquello que nos pide: en eso consiste la vida eterna.