La visioÌn de la TransfiguracioÌn concluye con la invitacioÌn del Padre a que “escuchemos” a su Hijo. Con este pasaje, JesuÌs nos invita a seguirlo y, como Abraham en la primera lectura, a caminar en la oscuridad de sus Palabras, pues Dios nos conduce en todo momento.
Hermanos, si tenemos fe y obedecemos la Palabra de Dios, no podemos dudar que, como lo ofrecioÌ el Señor a Abraham, nuestra vida seraÌ fuente de bendicioÌn para toda nuestra familia y para todos los que conviven con nosotros.