El corazón del Padre siempre estará abierto para todo aquel que decida volver a casa. En la Iglesia NADA se hace a la fuerza, Dios nos da libertad; libertad de irnos, así como el padre deja ir a su hijo después de darle la parte de la herencia que le correspondía y de la misma manera, el Padre también nos dará la libertad de volver a Él.
Antes de irnos de casa tomémonos un momento para reconocer la verdadera de razón por la que queremos salir de allí, dispongámonos a entablar un diálogo con Dios Padre y dejemos que su misericordia obre en nuestro corazón.
Encuentra en este reflexión los motivos para quedarte en casa a vivir todos los días de tu vida con el Padre para conocerlo.