Lo esencial de las parábolas de la misericordia, es el afán de Dios para buscar y encontrar al que se pierde, al que se aleja, al que parece que carece de valor. Dios hace lo que sea por rescatar al que se aleja y se pierde, porque tiene por nosotros un amor que no tiene límites y nos ama como un Padre bueno, compasivo y misericordioso. Lo mismo espera que nosotros hagamos por el excluido, por el necesitado, por los desechados de la sociedad.