El Jueves Santo nos invita a poner nuestra atención en el ejercicio de la caridad que es la nota distintiva del cristiano. Pero lo que vivimos actualmente nos mueve a recordar que cada bautizado es un sacerdote que debe ofrecer culto agradable a Dios, velar por la santidad de los suyos y ser mediador en favor de los que le han sido encomendados. Ahí es donde podemos ser sacerdotes que son gratos a Cristo.