La meta es clara. Nuestra mirada debe ir al cielo, el reino nos espera. ¿Qué tenemos que hacer para llegar allí?
Hermanos, el mundo va a mucha prisa que olvidamos ayudar, ni siquiera evangelizamos. La Palabra de este domingo nos cuestiona y recuerda lo importante del segundo mandamiento: amarás a tu prójimo como a ti mismo. No olvidemos pues, que es el amor lo que nos une a Cristo. Reflexionemos sobre la caridad, sobre la ley implica poner de lo nuestro.