El Evangelio de este domingo nos relata la parábola del fariseo que busca su salvación por el mero cumplimiento de la Ley, mientras que el publicano buscaba su salvación reconociendo quién es ante los ojos de Dios.
Esto es pues, hermanos, un recordatorio de que la Ley no se nos ha dado para que simplemente realicemos prácticas religiosas, sino más bien para que sea integrada a toda nuestra vida.
Acompáñame y reflexionemos sobre la intención con la que nos acercamos a Dios, Él ve más allá hasta lo más profundo de cada uno. Él conoce tu corazón.