Jesús nos hace una promesa fundamental en la que tenemos que creer y confiar: va al Padre para prepararnos una morada donde podamos vivir eternamente junto a él. Pero eso no es lo único que nos ha prometido, pues también nos dijo que él nos daría descanso en medio del agobio, estaría entre nosotros cuando nos reunimos en su nombre y que nunca nos dejaría solos.