Pero tu máxima preocupación no tiene sentido, la gente no repara en lo que uno hace, al menos que sea un texto didáctico, solo se queda con pedacitos, imagina que yo no estuviera aquí y el árbol entero no te hubiera visto pasar: Lo que soy y lo que fui lo habrías intuido, pero no hubieras recibido de mi ninguna enseñanza.
Así que deja a los elementos vivos que hagan su labor en la vida y únete a los que sepan estar en tu sintonía, siempre hay una o dos personas vitales que son como el tambor y el faro, ambos alertan a las multitudes de lo que viene y por donde está el camino.