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Si el Perú tuviera que señalar un paradigma de buenciudadano, hijo y esposo ejemplar, padre responsable, profesional diligente, político honesto, patriota íntegro y amigo leal, ese modelo se encarna en una sola persona: el Gran Almirante Miguel Grau Seminario, el caballero de los mares. Un hombre que, por decisión de sus compatriotas, fue reconocido como el peruano del milenio.
Nacido en Piura y forjado desde niño en el arte de la navegación, Miguel Grau sufrió su primer naufragio a los ocho años de edad. Aquel accidente no le impidió volver pronto a la aventura marina. El joven Miguel Grau enfrentótormentas y tempestades en la inmensidad de los océanos, y conoció de cerca las duras faenas a bordo de barcos mercantes y balleneros.
Esa vida recia, compartida con viejos marineros acostumbrados a las peleas en los camarotes y al lenguaje rudo de los puertos, no lo convirtió en un hombre vulgar ni resentido. Al contrario: quienes lo trataron desde su juventudcoinciden en que era afable en el trato, firme en sus convicciones y, sobre todo, un hombre de fe.
Tras haber recorrido los puertos del mundo entero, a los 19 años ingresó a la Marina de Guerra, acompañado de su hermano Enrique.
Graduado como alférez de fragata, Miguel Grau ascendió en el escalafón naval gracias a su propio mérito. Comandó distintos buques en misiones dentro y fuera del país, y en 1866, al mando de la corbeta Unión, participó en el combate naval de Abtao frente a la escuadra española.
De regreso en Lima, contrajo matrimonio con Dolores Cabero y Núñez, con quien formó un hogar feliz en el que llegaron a tener diez hijos.
El 2 de agosto de 1948 ocurrió un hecho sin precedentes en la historia del Perú. Los cables noticiosos anunciaban con júbilo que Edwin Vásquez Cam había conquistado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres en la disciplina de pistola libre a 50 metros. Pero ¿cómo se logró esta gesta deportiva en que las notas del himno nacional resonaron por única vez en unos Juegos Olímpicos?
El 2 de agosto de 1948 ocurrió un hecho sin precedentes en la historia del Perú. Los cables noticiosos anunciaban con júbilo que Edwin Vásquez Cam había conquistado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres en la disciplina de pistola libre a 50 metros. Pero ¿cómo se logró esta gesta deportiva en que las notas del himno nacional resonaron por única vez en unos Juegos Olímpicos?
El 2 de agosto de 1948 ocurrió un hecho sin precedentes en la historia del Perú. Los cables noticiosos anunciaban con júbilo que Edwin Vásquez Cam había conquistado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres en la disciplina de pistola libre a 50 metros. Pero ¿cómo se logró esta gesta deportiva en que las notas del himno nacional resonaron por única vez en unos Juegos Olímpicos?
Teodoro Oswaldo Fernández Meyzán, más conocido como "Lolo Fernández", es uno de los goleadores más importantes en la historia del fútbol peruano y, jugando para Universitario de Deportes, el club de sus amores, pasó a la historia como ídolo deportivo nacional.
Fue el penúltimo de los ocho hijos de Don Tomás Fernández y Doña Raymunda Meyzán, nacido en la Hacienda Hualcará de San Vicente de Cañete, un 20 de mayo de 1913.
Como cualquier niño, Lolo jugaba al fútbol con lo que tuviera en la mano: balones a veces improvisados o canchas ficticias.
Josemaría Escrivá de Balaguer nació en Barbastro, España, el 9 de enero de 1902, en el seno de una familia cristiana. A los 15 años recibió el llamado de Dios para seguirle de cerca e ingresó, un año después, al seminario de Logroño. A los 26 años, siendo sacerdote y trabajando como capellán del Patronato de Enfermos de Madrid, fundó por inspiración divina, el Opus Dei, el 2 de octubre de 1928. Desde ese día predicó de modo incansable que toda persona debía encontrar a Dios en la vida ordinaria, en el trabajo, en la familia, el acontecer de cada día, así, nada es ajeno para la gloria de Dios y para el servicio de los demás.
Casi al final de su vida emprendió viajes por Europa y gran parte de América para transmitir su mensaje de amor de Dios. Miles de personas en grandes reuniones o en grupos reducidos escuchó su mensaje, a estas reuniones él prefería llamarlas tertulias, por el clima de confianza que reinaba.
Del 9 de julio al 1 de agosto de 1974 visitó el Perú y tuvo encuentros con cientos de personas de las más diversas situaciones sociales y familiares en Lima, Chosica y Cañete…
Menos de un año después, en la tarde del 26 de junio de 1975, Josemaría Escrivá falleció en Roma, ese mismo día había predicado en la mañana a un grupo de personas y
Isabel Flores de Oliva o Santa Rosa de Lima, nació el 30 de abril de 1586. Fue bautizada como Isabel en atención al nombre de su abuela materna, en la parroquia de San Sebastián en la pila de piedra que aún se conserva, el 25
Teniendo tres meses de edad, una criada de la casa de nombre Mariana se encontraba meciendo a la niña en su
Fue excelente costurera. Al comprobar las estrecheces económicas, colaboró con trabajos de hilo, aguja y
No estudió apologética ni teología, pero tuvo un conocimiento superior de los misterios divinos y de la
Fuente: DEL BUSTO, J (2006) Santa Rosa de Lima.
La reforma protestante en el siglo XVI provocó una revolución en la Iglesia Católica en los modos de vivir la fe y el culto, así, el arte manifestó su mayor brillantez y magia al servicio de la contrarreforma. La pintura alcanzó un gran esplendor con la representación de la pasión de Cristo,
En medio de este nuevo clima de amor por el arte y la belleza, se escucharía el primer llanto de un insigne bebé: San Francisco Solano.
Nació en marzo de 1549 en Montilla, una pequeña ciudad en la provincia de Córdoba, en Andalucía. Montilla sería años después, la residencia del Inca Garcilaso de la Vega, quien en esta urbe empezaría a escribir los conocidos Comentarios Reales de los Incas.
Francisco Solano creció en un hogar de antigua hidalguía. Sus padres, don Mateo Sánchez Solano y doña Ana Jiménez eran gente principal y honrada, de linaje de los mejores de esta villa. Naturalmente, como buenos padres, deseaban que sus hijos mantuvieran su escala social y acrecentasen las riquezas familiares.
La primera mitad del siglo XVI fue el inicio de la expansión del imperio español con la conquista y la evangelización del Nuevo Mundo. Después de la rápida caída del Imperio Incaico, se produjo una guerra civil entre los mismos conquistadores por el dominio de los territorios y un desorden moral en no pocos clérigos.
La oscuridad de estos tiempos de codicia vería nacer al llamado Sol del Nuevo Mundo: Santo Toribio de Mogrovejo.
Sus padres Alfonso de Mogrovejo y Ana Morán de Robles lo
Más información en www.dichoenelperu.pe
El Perú virreinal fue marcado desde sus albores por la
Sin embargo, Lima, la ciudad de los Reyes, empezaba a ganar fama de ser tierra de santidad en el nuevo mundo. Uno de sus habitantes se convertiría en la respuesta cristiana a los prejuicios raciales y al menosprecio de los más desfavorecidos: San Martin de Porres Velásquez, el primer santo mulato de América.
Nació en Lima en los primeros días de diciembre de 1579,
Fue hijo de Juan de Porres, hidalgo español, y Ana Velásquez, negra liberta de Panamá. Martín, que fue considerado como hijo ilegítimo, vivió con su madre y su hermana menor Juana.
Fray Martín de Porres fue beatificado por el Papa Gregorio XVI el 29 de octubre de 1837 y canonizado por San Juan XXIII el 20 de marzo de 1962. Su imagen se convirtió en símbolo de bondad, tolerancia y mansedumbre. Fue declarado patrono de la justicia social en el Perú.
Los dones sobrenaturales que en vida recibió, como la
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