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Dios siempre sabrá dejarte huellas para que lo reconozcas. Por más difícil que sea todo, Él siempre está ahí contigo! Abre tus ojos, míralo, siéntelo cerca de ti.
La velocidad con la que llevamos la vida no nos permite saber quién nos necesita. A veces nos tienen que lanzar una pedrada para recordarnos que los demás nos necesitan. Dios cuenta con nosotros! Vayamos más despacio.
La culpa es la consecuencia inmediata del pecado, y no podemos librarnos de ella sino hasta arrepentirnos y confesar nuestro pecado. Entonces podemos alcanzar perdón, redención, y la oportunidad de transformar nuestra vida para empezar a hacer las decisiones correctas. La culpa es el foco rojo, el indicador de que algo no anda bien y de que debemos detenernos a reflexionar.
La culpa es la consecuencia inmediata del pecado, y no podemos librarnos de ella sino hasta arrepentirnos y confesar nuestro pecado. Entonces podemos alcanzar perdón, redención, y la oportunidad de transformar nuestra vida para empezar a hacer las decisiones correctas. La culpa es el foco rojo, el indicador de que algo no anda bien y de que debemos detenernos a reflexionar.
Para un cristiano orar es un deber. Si lo consideramos bien; ¡qué tal suerte la nuestra: poder hablar con Dios o con la Virgen, con la sencillez y confianza de un hijo con su papá, con su mamá! Porque esto son para nosotros; y sabemos que nos aman y que todo lo pueden.
Dios escucha siempre nuestras oraciones; lo dice la Biblia: "Me invocarán, y yo les escucharé" (Jer 29,12); "Pidan y recibirán" (Jn 16,24).
Francisco aseveró que la Iglesia es “en salida” o “no es Iglesia”, remarcando asimismo que la Iglesia "está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre". De modo que, "si alguien quiere seguir una moción del Espíritu y se acerca buscando a Dios, no se encontrará con la frialdad de unas puertas cerradas".
El Papa recordó también que el viaje de los Apóstoles comienza como resultado de una fuerte persecución, la cual, en lugar de “detener” la evangelización, se convierte en una “oportunidad” para ensanchar el campo donde sembrar la buena semilla de la Palabra. Esto porque “los cristianos no se asustan”: debieron huir, sí, pero “con la Palabra”, propagándola “un poco por todos lados”.
La asamblea de Jerusalén ofrece una luz importante sobre los modalidades con las cuales afrontar las divergencias y buscar la “verdad en la caridad”. El pensamiento que el Apóstol Pablo expresa en sus cartas, recordado por el Papa Francisco en el curso de su catequesis del miércoles 23 de octubre, ofrece luz sobre una cuestión teológica, espiritual y disciplinaria muy delicada de aquel entonces: la relación entre la fe en Cristo y la observancia de la Ley de Moisés. Un pensamiento que alcanza también a nuestros días.
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