El Papa recordó también que el viaje de los Apóstoles comienza como resultado de una fuerte persecución, la cual, en lugar de “detener” la evangelización, se convierte en una “oportunidad” para ensanchar el campo donde sembrar la buena semilla de la Palabra. Esto porque “los cristianos no se asustan”: debieron huir, sí, pero “con la Palabra”, propagándola “un poco por todos lados”.