¿Qué es la administración de empresas?
Son varios los conceptos, sin embargo, se pueden destacar tres factores importantes que la caracterizan: Es una ciencia por que implementa el método científico para la generación permanente de conocimiento en torno a la productividad como su fenómeno; logrando la racionalización, la especialización, la eficacia y el máximo rendimiento. “Permite también que los cuatro ciclos del proceso administrativo se integren en un solo acto. Además, se caracteriza por la conectividad permanente con otras ciencias en busca de la sustentabilidad organizacional.” (Cardona, 2013, pág. 57)
Como técnica, en sí misma es una herramienta general que aporta un conjunto de métodos y procedimientos que se aplican en todas las actividades humanas, que por naturaleza deben ser administradas. No hay actividad por simple que sea esta, que no se ejecute dentro de un procedimiento o método administrativo. (Carrasco, 2007, pág. 25)
Como arte, su finalidad es la perfección, el logro permanente del valor agregado. La práctica administrativa exige una comprensión de los elementos involucrados en cada proceso y una gran habilidad para su manejo, en especial el elemento humano, considerado como el más valioso de los recursos para la racionalización del trabajo. Se refiere a las habilidades del administrador para lograr resultados óptimos. Y exige de él la utilización de sus inteligencias, en particular, de la emocional que tiene directa relación con el agrado con que se ejecuten las cosas, y que aportan ese algo más. El algo más permite individualizar cada acción, cada emoción y cada valor comprometido como sello especial de quien ejecuta el trabajo.
El administrador de empresas responsable
Analizada la importancia de la administración, corresponde reflexionar sobre el papel del administrador de empresas como agente integrador dentro del contexto empresarial, ecológico y social, proponiendo alternativas de mejora ante situaciones del sector de influencia de su organización. El administrador de empresas corporativo y ético, además de tener todas esas cualidades, debe tener un componente moral y altruista especial y la grandeza de comprender lo fundamental de su acción en aras de proteger la raza humana y su único contexto en que se puede desarrollar, el planeta tierra.
“Por su autoridad y poder, el administrador es el mediador natural entre la organización y sus grupos de interés, para que se produzca el desarrollo sostenible”. (Emmanuel Fauffet, 2012, pág. 43). Cuando se administra sin una clara dirección, se llega a cualquier parte. Cuando se toman decisiones sin focalizar a profundidad sus impactos, es un acto de irresponsabilidad. El administrador de empresas desarrollará ante todo su pensamiento sistémico y su pensamiento complejo para comprender que somos sistemas que se desarrollan dentro de otro sistema al que afectamos con nuestras decisiones como administradores, por lo tanto, estamos obligados a tomar decisiones éticas con responsabilidad humana, y eso se implica también las decisiones ambientales.
Cualidades del administrador de empresas frente a la RSE
Además de las cualidades de índole técnico-profesional, el administrador de empresas responsable debe desarrollar su pensamiento como administrador: pensamiento sistémico, pensamiento estratégico, pensamiento lateral, pensamiento crítico y pensamiento complejo. Desarrollará entre otras, las siguientes cualidades:
Confianza en sí mismo y sentirse capaz
Iniciativa, ser capaz de ser único.
Auto disciplina y voluntad para seguir adelante a pesar de todo.
Audacia para correr riesgos.
Tenacidad para levantarse mil veces de la crisis.
Apasionado, buena energía para pensar en grande.
Altruismo, para desarrollar conciencia e interés por los demás.
Retos y desafíos éticos del administrador de empresas frente a la RSE
El principal reto del administrador de empresas es el de mantener los estándares de producción y sostenibilidad de la empresa mediante técnicas limpias y el desafío es lograr el desarrollo sostenible de su organización, protegiendo el medio ambiente y respetando la dignidad de sus grupos de interés y la sostenibilidad del medio ambiente.
La mediación ética en las decisiones del administrador de empresas como lo indica (Dussel, 1998),
“se debe ejercer la ética de la liberación que él define, precisamente, como una ética de la vida, pues pone en su base, como principio absoluto, la dignidad de la vida humana”. La ética antigua puso a la naturaleza bajo el poder de los humanos. Esto le concedió derecho a la manipulación de las especies y del patrimonio genético. El ser humano se ha creído con derecho de alterar y depredar incontroladamente a la naturaleza. Hasta ahora la ética solo se refería al prójimo. La naturaleza no fue considerada como tal no existía la conciencia ética por los ecosistemas.
La nueva ética es la de responder por la raza humana y eso implica proteger la naturaleza y sus recursos. Es la ética de la responsabilidad que se enmarca en dos postulados centrales:
Ética teleológica, Telos, término griego que significa distancia. Actuar hoy consciente de las consecuencias de mis actos en el futuro. ¿Estoy considerando previamente las consecuencias de mis actos en el futuro?
Ética deontológica, Expresión griega que significa cumplir deberes necesarios. Nos impele a cumplir adecuada, oportuna y prolijamente las obligaciones que nos corresponden.
El dilema ético del administrador de empresas
Nos invita y orienta a discernir, evaluar y reflexionar sobre el propósito de nuestras acciones, considerando en forma previa las posibles consecuencias de nuestros actos y nuestras decisiones. Lo que me es grato hoy mañana posiblemente sea doloroso. El dilema es buscar el equilibrio entre “bien inmediato” versus “bien futuro”, exige un análisis previo de las consecuencias a corto, mediano y largo plazo de las acciones que emprendo.
Según (Eduardo, 2001), analizando la ética de la responsabilidad de Hans Jonas indica que “Lo deontológico nos lleva a cumplir los deberes necesarios. Los códigos de ética profesional están elaborados desde el enfoque deontológico, orientan el comportamiento basándose en valores morales cuyo eje es la responsabilidad”. Cuando se habla de normas y reglamentos en las organizaciones, estas se deben enmarcar dentro de la ética de la responsabilidad, por lo tanto toda decisión del administrador de empresas responsable debe orientarse:
La búsqueda del bien común sobre el bien particular.
Se expresa mediante reglas y normas.
Desarrolla protocolos de comportamiento social.
Los códigos de convivencia se inspiran en valor, virtud y justicia.
Parten desde el fuero externo, heteronomía
Por tanto, que toda decisión de quien administre estará sujeto al dilema ético de discernir entre todos los bienes optar por el bien mayor que sin duda es la permanencia de la vida sobre la tierra, y entre todos los males optar por el mal menor. Renunciar a ciertas comodidades y lujos suntuarios, seguir utilizando recursos no renovables, pero responsablemente garantizando la sostenibilidad del planeta, recordando que un comportamiento puede ser justificado de acuerdo a la normativa legal, sin embargo, puede ser moralmente reprochable.