El Evangelio de Marcos inicia con el anuncio del Reino por parte de Jesús, este anuncio tiene prioridad; es decir, no hay tiempo que perder. Jesús inicia su predicación en la sinagoga y después empieza a actuar consecuentemente con ese Reino que ha anunciado, liberando y curando; sin embargo, sale de madrugada a hacer oración, se aleja de la actividad para unirse con la fuente de su misión (el Padre que le ha enviado) y salir a seguir anunciando el Reino.