Desde la crisis sociopolítica en 2018, la administración de Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, ha implementado una de las etapas más represivas contra la libertad de expresión y el libre ejercicio de la prensa independiente en el país. Desde el asesinato de un reportero, cárcel, asaltos, golpes, confiscaciones y acoso fiscal hasta la controvertida ley de ‘Ciberdelitos’ que pretende calificar el periodismo independiente como “noticia falsa”. Este ha sido el itinerario de la represión oficial contra el periodismo nicaragüense que, ante los embates, resiste.