Les quisiera recomendar un bello y poderoso ejercicio de constelaciones, No toma más de cinco minutos diarios.
Primero hay que hacer un altar en la pieza o casa donde poner una foto del papá y otra de la mamá. El altar se puede adornar de la forma que quieran. Acá es importante tener claro que se está hablando de los padres biológicos, no los padres adoptivos. Si llega a ocurrir que no se conoce a uno o ambos padres biológicos y, por lo tanto, no hay ninguna foto, entonces simplemente se hace un dibujo y se los puede imaginar cómo se desee.
Ahora por 40 días, se realiza el siguiente ritual de conexión familiar. Mientras se hace, es clave que nos imaginemos y nos sintamos como niños pequeños, y visualicemos a nuestros padres más grandes que nosotros.
Es importante tener claro que durante este ejercicio no se está trabajando con la imagen real de papá o mamá. Lo más seguro es que se sienta que la mamá real no es una figura tan contenedora, amorosa o nutritiva; que el padre no apoyó, porque no era tan valiente, tan masculino o protector; o bien era una figura demasiado fuerte, dura e incluso agresiva. Para que esto funcione, hay que conectar con la madre sana y el padre sano que habitan en el interior de cada uno, esas partes amorosas y contenedoras que ellos que no pudieron expresar, debido a sus propias historias, dolores o limitaciones afectivas.
Si este ejercicio se realiza por 40 días, se tienen resultados muy sanadores. El miedo, la inseguridad y la sensación de soledad comienzan a disminuir.