Siempre es válido, necesario y saludable salir del círculo íntimo de los afectos directos
para mirar el mundo que nos rodea. Vivimos en una época que nos empuja solo a
mirarnos el ombligo. El sistema actual está diseñado para que compitamos entre
nosotros, para que creamos que el éxito consiste en pisarle la cabeza al que está al lado
para subir un escalón más alto, y que si alguien se queda atrás o la pasa mal, es pura y
exclusivamente por su culpa, por no haberse esforzado lo suficiente en la vida.
En medio de este sálvese quien pueda cotidiano, la solidaridad aparece no como una
simple buena acción de los domingos, sino como un verdadero acto de resistencia
humana. Solidaridad es una palabra pesada, fuerte, que viene de una raíz que significa
sólido, firme, compacto. No tiene nada que ver con la fragilidad de una limosna apurada
en un semáforo; tiene que ver con la solidez de una red que se teje entre iguales para que
nadie caiga al vacío cuando las cosas se ponen difíciles y la soga individual se corta.08-08-2026