Asombro, gratificación y placer. Nuestra cuota de dopamina.
La dopamina, la hormona cerebral del placer, es la responsable de la gratificación que las
cosas, en apariencia cotidianas, terminen como experiencias plenamente movilizadoras.
Cada actitud humana, arriesgada o creativa, solo buscan lograr un segundo de dopamina.
Desde lo primitivo de los animales y su inamovible instinto, hasta las más hermosas
creaciones del ingenio humano, todo lo que toca las fibras más íntimas del espíritu,
descarga la necesaria e imprescindible cuota de dopamina para que así el cerebro
disfrute y recargue los circuitos del placer, placer que provienen del asombro de lo
inexplicable, pasando por la gratificación del logro esperado.
El placer y el dolor son los dos límites del funcionamiento cerebral, funcionamiento que va
a elegir, por lógica, siempre el placer por encima del dolor, y la dopamina por encima del
sufrimiento. Así, la gratificación y el placer… Fueron, son y serán esencias humanas.
07-10-2023