Desde su descubrimiento por el explorador Magallanes, el estrecho bautizado por su nombre se transformo en la era de las exploraciones en la puerta de conexión entre el Atlántico y el Pacífico. Constituido por su geografía difícil, su historia sembrada de naufragios, sus islas, faros y desoladas costas; sus antiguos y actuales navegantes: pescadores de centollas, pilotos tácticos y guardafaros.