El 14 de julio de 1789, el pueblo de París y la recién formada Guardia Nacional resisten a las tropas reales, obligando al Rey a rendirse y renunciar a su poder absoluto.
En noviembre de 1790, Francia está al borde de una civilización. La gente queda atónita cuando el rey y la familia real son arrestados y la monarquía misma es cuestionada.
Unos meses más tarde, en junio de 1791, cuando las familias parisinas acudieron a manifestarse, la Guardia Nacional abrió fuego contra la multitud. Es el punto de inflexión de la Revolución.