ECOS DEL CONOCIMIENTO: AUDIOLIBROS ACOSCERCULTURA

ECOS DEL CONOCIMIENTO: AUDIOLIBROS ACOSCERCULTURA

By ACOSCER HORIZONTE UNIVERSALReligion & Spirituality
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ECOS DEL CONOCIMIENTO: AUDIOLIBROS ACOSCERCULTURA episodes

  • *BASES DEL YOGA* Sri Aurobindo - Audiolibro
    No es posible construir los fundamentos del yoga si la mente esta agitada. Lo primero que se requiere es sosiego mental. Ademas, la disolucion del la conciencia personal no es objetivo primordial del yoga, proposito fundamental es abrir esta conciencia espiritual superior
    3 hr 18 min
  • Libertad - La Valentia de ser Tu mismo _ OSHO - Audiolibro
    Prólogo
    TRES DIMENSIONES DE LA LIBERTAD
    LA LIBERTAD ES UN FENÓMENO TRIDIMENSIONAL. La primera dimensión es la física. Puedes ser esclavizado físicamente, y durante miles de años se ha vendido al hombre en el mercado como cualquier otra mercancía. Han existido esclavos en el mundo entero. No se les concedían derechos humanos: no se les aceptaba realmente como seres humanos, se les consideraba infrahumanos. Y todavía se trata a la gente como si fuera infrahumana. En India hay sudras, intocables. Gran parte de India todavía vive en la esclavitud, todavía hay áreas del país en las que esas personas no pueden estudiar, no pueden desempeñar otras profesiones que las estipuladas por la tradición hace cinco mil años. Incluso se considera que tocarles te vuelve impuro; tienes que bañarte inmediatamente. Incluso si no tocas a la persona, sino solo su sombra… también entonces tienes que tomar un baño.
    Y en todo el mundo, el cuerpo de la mujer no se considera igual al cuerpo del hombre. Ella no es tan libre como el hombre. En China, durante siglos, el marido tenía derecho a matar a su mujer sin ser castigado, porque su esposa era su posesión. Igual que puedes romper tu silla o quemar tu casa, porque es tu silla, es tu casa; así era con tu esposa. En la ley china no había ningún castigo para el marido si mataba a su mujer, porque se pensaba que ella no tenía alma. Ella era tan solo un mecanismo reproductor, una fábrica para producir niños.
    La manera entera en la que educamos a los niños es para hacerlos esclavos: esclavos de ideologías políticas, ideologías sociales, ideologías religiosas. No les damos ninguna oportunidad de pensar por sí mismos, de buscar por sí mismos.
    De modo que hay esclavitud física y hay libertad física: que tu cuerpo no está encadenado, que no está categorizado como inferior al de cualquier otro, que hay una igualdad en lo que concierne al cuerpo. Pero, inclu
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    1 hr 29 min
  • *LIBRO DEL HARA* El viaje al Centro del Ser _ OSHO - Audiolibro -
    Osho
    El viaje al centro del ser
    EL LIBRO DEL HARA reúne las charlas que Osho impartió durante un campus de meditación dedicado íntegramente a ese centro vital del ser humano que los japoneses denominan "hara". El hara constituye el centro del Ser, el vínculo de la existencia, la morada de la voluntad, la referencia que presta sentido a la vida. A lo largo de ese campus, Osho habló del proceso de conocimiento del hara así como del viaje hacia el centro del ser, un viaje que comienza con el cuerpo y a lo largo del cual se desciende de la cabeza al corazón, y del corazón al hara. El libro se completa con técnicas y meditaciones proporcionadas por Osho para tomar conciencia del hara y centrarse en él. Osho es un místico contemporáneo cuya vida y enseñanzas han influido amillones de personas de todas las edades y condiciones. Ha sido descrito por el Sunday Times, de Londres, como uno de los "mil artífices del siglo XX".
    7 hr 35 min
  • * CONCIENCIA* La clave para vivir en equilibrio - OSHO Audiolibro
    PROLOGO Una de las cosas más importantes que hay que entender del hombre es que el hombre está dormido. Aun cuando cree que está despierto, no lo está. Su estado de vigilia es muy frágil; su estado de vigilia es tan insignificante que carece por completo de importancia. Su vigilia es sólo una bonita palabra, pero totalmente vacía.
    Uno duerme de noche, duerme de día… desde el nacimiento hasta la muerte, uno va cambiando sus pautas de sueño; pero nunca llega a despertar de verdad. Sólo porque hayas abierto los ojos, no te engañes a ti mismo pensando que estás despierto. A menos que se te abran los ojos interiores, a menos que tu interior se llene de luz, a menos que puedas verte a ti mismo, ver quién eres… no creas que estás despierto. Esa es la mayor ilusión en la que vive el hombre. Y si uno se convence de que está verdaderamente despierto, entonces ya no tiene sentido hacer ningún esfuerzo por despertar.
    Lo primero que debes grabarte bien en el corazón es que estás dormido, completamente dormido. Estás soñando, un día tras otro. A veces sueñas con los ojos abiertos y otras veces con los ojos cerrados, pero estás soñando… tú mismo eres un sueño. Todavía no eres una realidad.
    Alex Grey Despertar
    Por supuesto, cualquier cosa que hagas en un sueño carece de sentido. Cualquier cosa que pienses es insustancial; cualquier cosa que proyectes seguirá formando parte de tus sueños y nunca te permitirá ver la realidad. Por eso todos los budas han insistido en una única cosa: ¡Despierta! Continuamente, a lo largo de los siglos, todas sus enseñanzas se pueden resumir en una sola frase: debes despertar. Y para ello han ideado métodos, estrategias, han creado contextos y espacios y campos de energía en los que un choque te puede hacer despertar.
    Sí, a menos que sufras un choque que te sacuda de arriba a abajo, no despertarás. El sueño ha durado tanto que ha llegado al centro mismo de tu ser; estás empapado en él. Cada célula de tu cuerpo y cada fibra de tu mente se han llenado de sueño. No es un fenómeno de poca monta. Por eso se necesita un gran esfuerzo para mantenerse alerta, atento, vigilante. Para convertirse en un testigo.
    Si hay una cuestión en la que están de acuerdo todos los budas del mundo, es esta: Que el hombre, tal como es, está dormido y debería des- pertar. El despertar es el objetivo y el despertar es la esencia de todas sus enseñanzas. Zaratustra, Lao Tzu, Jesús, Buda, Bahauddin, Kabir, Nanak… todos los despiertos han enseñado una única lección. En diferentes idiomas, con diferentes metáforas, pero su canción es la misma. Así como el mar tiene un sabor salado, ya se pruebe por el norte o por el sur, por el este o por el oeste, el sabor de la condición búdica es el estado de vigilia.
    Pero si sigues creyendo que ya estás despierto, no harás ningún esfuerzo. Te parecerá que no tiene sentido hacer esfuerzo alguno. ¿Para qué molestarse?
    Y habéis creado religiones, dioses, oraciones, ritos, sacados de los sueños. Vuestros dioses son parte de vuestros sueños, como todo lo demás. Vuestra política es parte de vuestros sueños, vuestras religiones son parte de vuestros sueños, vuestra poesía, vuestra pintura, vuestro arte… todo lo que hacéis. Como estáis dormidos, hacéis cosas según vuestro estado mental.
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    Vuestros dioses no pueden ser diferentes de vosotros. ¿Quién los va a crear? ¿Quién les dará cuerpo, forma y color? Vosotros los creáis, vosotros los esculpís; tienen ojos como los vuestros, narices como las vuestras… ¡y mentes como las vuestras! El Dios del Antiguo Testamento dice: «Soy un Dios muy celoso.» Vamos a ver: ¿quién ha creado este Dios tan celoso? Dios no puede ser celoso, y si Dios es celoso, entonces ¿qué tiene de malo ser celoso? Si hasta Dios es celoso, ¿por qué tú habrías de pensar que estás haciendo algo malo cuando sientes celos? ¡Los celos son algo divino!
    El Dios del Antiguo Testamento dice: «Soy un Dios muy colérico. Si no cumplís mis mandamientos, os destruiré. Os arrojaré al fuego del infierno para toda la eternidad. Y como soy celoso, sigue diciendo Dios, no debéis adorar a nadie más. No puedo tolerarlo. ¿Quién creó semejante Dios? Esta imagen tuvo que crearse a partir de nuestros propios celos, de nuestra propia cólera. Es una proyección, una sombra nuestra. Un eco del hombre y de nadie más. Y lo mismo se puede decir de todos los dioses de todas las religiones.
    Por eso Buda nunca hablaba de Dios. «¿Qué sentido tiene hablarle de Dios a gente que está dormida? Escucharán en sueños. Soñarán con lo que se les diga y crearán sus propios dioses que serán completamente falsos, completamente absurdos. Es mejor prescindir de tales dioses.»
    Por eso a Buda no le interesa hablar de dioses. Lo único que le interesa es despertaros.
    Captura de pantalla 2014-08-21 a la(s) 06.38.02
    Se dice que un maestro budista iluminado estaba sentado una tarde a la orilla de un río, disfrutando del sonido del agua, del sonido del viento que pasaba a través de las hojas. Se le acercó un hombre y le preguntó:
    -¿Puedes decirme en una sola palabra la esencia de tu religión
    El maestro permaneció callado, en silencio absoluto, como si no hubiera oído la pregunta. El hombre insistió:
    -¿Estás sordo o qué?
    El maestro dijo:
    -He oído tu pregunta y la he respondido. El silencio es la respuesta.
    He permanecido en silencio. Esa pausa, ese intervalo, era mi respuesta: El hombre dijo:
    -No puedo entender una respuesta tan misteriosa. ¿No puedes ser un poco más claro?
    Entonces el maestro escribió en la arena con el dedo la palabra «Meditación» en letras pequeñas.
    -Eso puedo leerlo -dijo el hombre-. Esto es algo mejor que lo del principio. Al menos tengo una palabra sobre la que reflexionar. Pero ¿no puedes decirlo un poco más claro?
    El maestro volvió a escribir «MEDITACIÓN», pero esta vez en letras más grandes. El hombre se sentía un poco incómodo, desconcertado, ofendido, irritado.
    -¿Otra vez escribes «meditación»? ¿No puedes decírmelo más
    claro?
    Y el maestro escribió en letras mayúsculas muy grandes «MEDITACIÓN».
    -Me parece que estás loco -dijo el hombre.
    -Ya he descendido mucho -dijo el maestro-. La primera respuesta era la respuesta correcta, la segunda no era tan correcta, la tercera estaba aún más equivocada, la cuarta era ya muy incorrecta… porque cuando escribes «MEDITACIÓN» en letras mayúsculas, creas con ello un dios.
    Por eso la palabra Dios se escribe con D mayúscula. Cada vez que quieres que algo sea supremo, definitivo, lo escribes con mayúscula.
    -Ya he cometido un pecado -dijo el maestro. Borró todas las palabras que había escrito y dijo-: Por favor, escucha mi primera respuesta. Sólo con ella te he dicho la verdad.
    El silencio es el espacio en el que uno despierta, y la mente ruidosa es el espacio en el que uno permanece dormido. Si tu mente continúa parloteando, estás dormido. Si te sientas en silencio, si la mente desaparece y puedes oír el canto de los pájaros y no hay mente en tu interior, un silencio… este silbido del pájaro, este gorjeo, y ninguna mente funcionando dentro de tu cabeza, silencio total… entonces la conciencia aflora en ti. No viene de fuera, surge dentro de ti, crece en ti. Por lo demás, recuerda: estás dormido.
    1
    7 hr 25 min
  • El dicho más profundo de Jesús.
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    28 min
  • LA PARÁBOLA MÁS REBELDE DE LA HISTORIA!!!
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    25 min
  • EL EQUILIBRIO ENTRE LA MENTE Y EL CUERPO *OSHO* Audiolibro
    En un universo en donde todo el mundo está siendo iniciado en los silencios del corazón –en otras palabras en los métodos de meditación-, es necesaria una clase totalmente nueva de educación en la que todo el mundo debe estar preparado para ser compasivo con su propio cuerpo.
    El cuerpo es un regalo tan maravilloso de Dios que luchar con él es como negar al mismo Dios. Es un santuario… estamos acogidos en él; es un templo. Existimos dentro de él y tenemos que tener los máximos cuidados para con él; es nuestra responsabilidad.
    Escucha a tu cuerpo, sigue a tu cuerpo. La mente es tonta, el cuerpo es sabio. Si consigues entrar a fondo de tu cuerpo, justo en todas esas profundidades encontrarás tu alma. El alma está escondida en las profundidades del cuerpo.
    El único deber que tienes es el de ser feliz. Haz de ello una religión. Si no eres feliz, entonces algo debe de fallar en lo que sea que hagas, y hace falta un cambio drástico. Deja que la felicidad decida.
    Aprende a fluir con la existencia de modo que no sientas culpas ni tengas heridas. No luches ni contra el cuerpo, ni con la naturaleza, ni con nada; así estarás en paz y a salvo, tranquilo y sosegado. Ese estado te ayudará a estar más alerta, más consciente, más despierto.
    La única manera de estar en contacto con la vida, la única manera de no quedar rezagado, es tener un corazón que no se siente culpable, un corazón que es inocente. Olvida todo lo que se te ha dicho –lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer- nadie más puede decidirlo sino tú.
    Intenta hacer contacto con el cuerpo cuando te encuentres bien. Recuéstate en la hierba, cierra los ojos, siente la sensación de lo que está pasando dentro, el bienestar en ebullición. Métete en un río. El agua está tocando el cuerpo y cada célula se está refrescando. Siente en el interior cómo la frescura penetra célula por célula, cómo se adentra en el cuerpo. El cuerpo es un gran fenómeno, uno de los milagros de la naturaleza.
    Siéntate al sol. Deja que los rayos penetren en tu cuerpo. Siente el calor según el calor entra hasta lo más profundo, cuando toca cada célula de tu cuerpo y llega hasta los huesos. El sol es la vida, la auténtica fuente. Con los ojos cerrados siente lo que está pasando. Permanece alerta, está atento y disfruta. Poco a poco llegarás a ser consciente de una sutil armonía, una hermosa música que suena continuamente en el interior.
    Cuando tengas hambre, come. Cuando tengas sed, bebe. Cuando tengas sueño, vete a dormir. No fuerces algo que es natural. Durante algún tiempo puedes forzarlo, porque existe un margen de flexibilidad. Si quieres ayunar, puedes hacerlo durante unos cuantos días, pero cada uno de ellos te irás debilitando más y más, y cada día irás sufriendo un poco más. Si no quieres respirar, podrás hacerlo durante unos pocos segundos, pero sólo durante unos pocos; hasta ahí existe un margen de libertad. Pero eso no es mucho, y enseguida sentirás un ahogo, una sensación de asfixia al no poder respirar.
    Todo malestar existe para indicarte que en algún lugar has hecho algo mal; te has salido de una norma. ¡Vuelve inmediatamente! Si te pones a escuchar al cuerpo, a escuchar a la naturaleza, a escuchar a tu ser más profundo, serás más y más feliz. No dejes de estar atento a lo que la naturaleza te tenga que decir.
    Si tienes una idea predeterminada respecto a cómo debería ser el cuerpo, serás desdichado. El cuerpo es como debería ser. Si tienes una idea preconcebida, sufrirás un desengaño; olvida tal idea.
    Éste es el cuerpo que tienes; es el cuerpo que Dios te dio. ¡Úsalo… disfrútalo! Y si empiezas a amarlo, empezará a cambiar, porque si una persona ama su cuerpo, quiere decir que lo cuida, y el cuidado es fundamental. Entonces no lo atiborrarás de comida innecesaria, porque lo cuidas. Entonces no lo privarás de alimento, porque lo cuidas. Entonces no lo privarás de alimento, porque lo cuidas. Escuchas sus exigencias sus indicaciones: lo que quiere, cuándo lo quiere. Cuando lo cuidas, cuando lo amas, estás en armonía con el cuerpo, y éste automáticamente se pone bien. Si no te gusta tu cuerpo, surgirá el problema, porque poco a poco serás indiferente a él, negligente, porque, ¿a quién le importa un enemigo? No lo mirarás; tratarás de evitarlo. Dejarás de escuchar sus mensajes, así lo odiarás aún más.
    Hay veces en que uno se siente triste; la tristeza es hermosa, por lo que cuando te sientas triste, mantente triste. Cuando te sientas feliz, mantente feliz. Ser auténtico significa no estar nunca en contra de lo que ya está ocurriendo. Déjate llevar… confía en la sensación. Por la noche se cierran los pétalos del loto, por la mañana se abren de nuevo; es simplemente un proceso natural.
    Cuando comas pan, primero siéntelo con el tacto… ponlo sobre la mejilla y siéntelo, huélelo. Deja que el cuerpo lo conozca primero. Después saboréalo… cierra los ojos y deja que el sabor se expanda alrededor.
    No tengas prisa; no lo engullas de una vez. Disfrútalo… mastica bien; porque este pan va a convertirse en tu cuerpo. No dejes pasar la oportunidad. Este pan es tu cuerpo potencial.
    Recíbelo, dale la bienvenida y al cabo de unos meses tendrás un cuerpo realmente distinto.
    Si comes con diferente mentalidad, con diferente actitud, bebes agua de la misma manera y recuerdas tener siempre más sensualidad y sensibilidad, pronto notarás que el cuerpo había estado como muerto en muchas zonas. Te sientes revivir como si hubieras sido un león dormido que ahora despierta, extiende las patas, estira el cuerpo. Notarás la misma sensación de despertar a la vida. Es casi como una resurrección.
    Mantén una hora fija para irte a dormir; si te duermes cada noche hacia las once, que sea a las once. Eso, lo primero: ajústate a una hora fija, entonces el cuerpo se acostumbra a un ritmo. No cambies la hora, de lo contrario confundirás al cuerpo. Tu cuerpo se queda confundido; durante muchos días tiene alteración de horarios, algunas veces obligado a dormir otras no. Así el cuerpo pierde la pauta de su ritmo; hay que crearlo de nuevo. Existe un ritmo biológico y el cuerpo ha perdido la pauta.
    Antes de irte a la cama, durante media hora, baila vigorosamente para que todo el cuerpo pueda desprenderse de todas sus tensiones. Si te vas a la cama con ellas, te mantendrán despierto. Si te vas a ir a dormir a las once, a las diez empieza a bailar. Hazlo hasta las diez y media. Entonces date una ducha o un baño caliente. Relájate en el baño durante quince minutos. Que se relaje todo el cuerpo. Primero el baile para eliminar todas las tensiones; luego, una ducha caliente. Un baño será mucho mejor que una ducha, así puedes tumbarte en la bañera durante media hora, quince minutos, veinte, relajarte bien. Después come algo; cualquier cosa caliente irá bien, no fría. Leche caliente servirá.
    Después vete a la cama. No leas antes de dormir: nunca.
    Si te has quedado dormido y a las tres o las cuatro te despiertas, quiere decir simplemente que el cuerpo está descansado. El descanso del cuerpo ha terminado, ahora la mente se pone a crear problemas. Aprovecha esa hora. Quédate en cama en silencio; ¡disfruta del silencio de la noche! En lugar de inquietarte porque se ha roto el sueño, disfruta el momento para meditar. No hay necesidad de levantarse: quédate en la cama, descansa, pero escucha… Los sonidos de la noche están presentes, el silencio de la noche. Sueña el tráfico pero no hay gente; todo el mundo duerme. ¡Es una maravilla! Estás solo –casi como si te encontraras en la montaña- con la oscuridad y el ambiente tranquilizador de la oscuridad. Disfrútalo y relájate en el disfrute.
    Una persona que es demasiado trabajadora leerá de prisa, hablará de prisa, comerá de prisa; es obsesiva. Haga lo que haga, lo hará de prisa, incluso cuando no hay necesidad. Hasta dando su paseo matinal, y da igual que el paseo sea cosa de dos o tres kilómetros. Porque un hombre obsesionado con la prisa irá siempre de prisa. Es simplemente su mecanismo automático, su comportamiento automático y mecánico. Entra dentro de su misma naturaleza. Tú debes evitarlo.
    Empieza desde hoy, reduce el ritmo a la mitad. Levántate despacio, camina despacio. Eso también te aportará una mayor percepción, porque al hacer algo muy despacio –por ejemplo mover muy lentamente la mano- eres consciente de ella de un modo mucho más intenso. Cuando la mueves de prisa lo haces mecánicamente.
    Cuando comas, mastica bien. No tragues de prisa, porque si comer es un acto oral, debes disfrutarlo en la boca.
    ¿Por qué no masticar tranquilo? Si comes diez bocados de algo puedes disfrutar cada bocado más masticándolo diez veces. Será casi como dar diez bocados si tu disfrute está sólo en el gusto.
    Cuando comas, mastica más, porque el goce está más arriba de la garganta. Por debajo no hay gusto –nada en absoluto- ¿entonces por qué correr tanto? Mastica más, saborea más. Y para hacer más intenso el sabor, haz todo lo que hay que hacer. Cuando vayas a comer algo, huélelo primero. Disfruta su olor porque la mitad del gusto está en el olor.
    Siempre que tengas tiempo, durante unos cuantos minutos relaja las vías respiratorias, nada más; no hay necesidad de relajar todo el cuerpo. Sentado en un tren, en un avión, o en el auto, nadie se dará cuenta de lo que estás haciendo. No tienes más que relajar las vías respiratorias. Procede como cuando están funcionando naturalmente. Cierra entonces los ojos y observa cómo entra la respiración, cómo sale, cómo entra… No te concentres, porque sino no te saldrá bien, crearás un obstáculo.
    Uno debe estar muy cómodo para relajarse. Ponte cómodo.
    Toma la postura que prefieras en la silla. Cierra los ojos y relaja el cuerpo. Desde la punta del pie hasta la cabeza, siente por dentro de dónde se halla la tensión. Si la sientes en la rodilla, relaja la rodilla.
    Tócala y dile: “Relájate por favor”. Al cabo de una semana, serás capaz de comunicarte con el cuerpo. Una vez que empieces a comunicarte con él, las cosas resultan muy fáciles.
    Correr puede ser una meditación: trotar, bailar, nadar, todo esto puede ser una meditación. Mi definición de ella es: siempre que tu cuerpo, mente, alma están funcionando juntos al mismo ritmo, es meditación, porque atraerá la cuarta energía (la testimonial. O si quieres, llámala Dios; llámala Dios o nirvana o tao, llámala como quieras.)
    Una vez que a comunicarte con tu cuerpo, las cosas resultan muy fáciles. No es necesario forzar, él debe persuadirse. Uno no debe luchar con el cuerpo; eso es feo, violento, agresivo, y cualquier clase de conflicto creará más y más tensión. Por lo tanto, no necesitas entrar en conflicto, que el bienestar sea la regla. El cuerpo es un don tan hermoso de Dios que luchar contra él supone negar a Dios. Es un altar… estamos santificados en él; es un santuario. Existimos en él y debemos cuidarlo con esmero. Es nuestra responsabilidad.
    5 hr 58 min
  • SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS - OSHO Audiolibro
    Amado Osho,
    Es extraño que los que establecen las normas en el mundo entero, los que se ocupan de poner todos sus recursos y esfuerzos en asegurarse, por todos los medios posibles, de que el hombre no sea hombre, nos pidan que celebremos el «Día de los Derechos Humanos». ¡Pero bueno! ¿Qué es lo que está sucediendo? Amado Maestro, ¿podrías explicárnoslo?
    Una de las cosas más fundamentales que hay que recordar siempre, es que estamos viviendo en una sociedad hipócrita.
    Una vez le preguntaron a un gran filósofo: «¿Qué piensas de la civilización?»
    El filósofo contestó: «Es una buena idea, pero alguien tiene que transformar la idea en realidad. La «Civilización» todavía no ha ocurrido. Es un sueño del futuro».
    La gente que está en el poder -político, religioso, social-, lo está porque la «Civilización» no ha ocurrido. Un mundo civilizado, un hombre maduro, no necesita naciones -todas esas fronteras son falsas. No necesita religiones, porque todas las teologías son sencillamente ficciones.
    Los que han estado durante miles de años en el poder -sacerdotes, políticos, super ricos- tienen todo el poder para impedir la evolución humana. Pero el mejor modo de impedirla es convencer al hombre de que «Ya estás civilizado». Convencerlo de que «Ya eres un ser humano. No necesitas una transformación; es innecesario».
    Y la debilidad del hombre consiste en que sabiendo perfectamente que no existe lo que denominamos «Civilización», que no existe lo que denominamos sensibilidad humana, aún cree en todas las mentiras que los políticos le han estado contando, que los sacerdotes le han estado predicando, que los educadores le han estado enseñando, porque parece más sencillo simplemente creer; no necesitas hacer nada más.
    Reconocer el hecho de que todavía no eres hombre, crea miedo. La tierra desaparece bajo tus pies.
    La verdad te desnuda totalmente, te desnuda de todas las mentiras, te desnuda de todas las hipocresías. Por eso nadie la desea, todos creen poseerla ya.
    ¿Puedes ver la estrategia psicológica? Si no le quieres dar algo a alguien, convéncelo, hipnotízalo, repítele una y otra vez: «Ya lo tienes». Y cuando miles de personas a tu alrededor -tus padres, tus maestros, tus sacerdotes, tus líderes- creen en ello, es casi imposible para los recién llegados a este mundo -niños pequeños- no dejarse convencer por esta vieja idea milenaria. Millones de personas vivieron y murieron creyendo que la «Civilización» estaba aquí.
    Así que lo primero que quiero que entiendas es que todavía somos bárbaros. Sólo los bárbaros pueden hacer cosas como las que hemos estado haciendo durante miles de años. No seres humanos. En tres mil años, cinco mil guerras... ¿Y llamas al hombre civilizado?
    En el siglo veinte, exactamente a la mitad, puede surgir un Adolf Hitler, un Joseph Stalin, un Benito Mussolini y puede surgir un Mao Tse-Tung. ¿Y todavía crees que el hombre es civilizado?
    Adolf Hitler, él solo, mató a seis millones de seres humanos; y muy sofisticadamente. Ciencia y tecnología fueron utilizadas. Un millón de judíos; simplemente quemados en cámaras de gas. En unos segundos, miles de personas no son más que humo saliendo por las chimeneas.
    Asesinó a tanta gente que era imposible darle a cada persona un entierro convencional.
    El hombre no ha sido nunca tan pobre. Hasta los mendigos tienen tumbas, pero él mató a tanta gente, que hacer tumbas para todos ellos... toda Alemania se hubiera transformado en un cementerio. Así que tenía profundas fosas preparadas y la gente simplemente era arrojada a ellas y enterrada. E incluso antes de arrojar sus cuerpos a las fosas, destruía la dignidad de estas personas muertas. Eran despojadas de sus ropas; les afeitaban la cabeza, barba y bigotes, de tal modo que era imposible reconocer la cara de la persona. Les cortaban la cabeza; aquí encontrabas la cabeza, allí una mano, más allá una pierna,... en otro lado, el resto del cuerpo. Y entre miles de personas... Era imposible encontrar a quien buscabas.
    ¿Por qué lo hizo? Para que nadie pudiese ser reconocido. Aún si encontrabas a alguien muerto, no podías identificarlo, ni siquiera tenías su cuerpo completo.
    ¿Y dices que el hombre es civilizado?
    Y éste no es el fin de la historia. Viendo la Segunda Guerra Mundial, uno puede pensar que se necesita muy poca inteligencia para darse cuenta de que debería ser la última - ¡sólo con ver lo que el hombre se ha hecho a sí mismo...! Pero no, nos estamos preparando para la Tercera Guerra Mundial... y la última.
    A Albert Einstein le preguntaron: «¿Puede decirnos algo acerca de lo que va a suceder en la Tercera Guerra Mundial?»
    Y Einstein contestó: «Perdóne, no puedo decir nada sobre la Tercera, pero sí sobre la Cuarta». Su interlocutor no lo podía creer; le dijo: «¡No puede decir nada acerca de la Tercera; ¡tan complicado es...! Pero sí puede decir algo sobre la Cuarta, lo cual es aún más complicado!»
    Albert Einstein dijo entonces: «Ud. no me comprende. Sobre la Cuarta puedo decir algo definitivo, categórico. Y es que la Cuarta nunca sucederá, porque la Tercera destruirá toda la vida; no sólo a los seres humanos; también a las rosas. Todo lo que viva desaparecerá de la Tierra».
    ¿Y dices que la Humanidad se ha civilizado?
    No, te han engañado. Y esta Declaración Universal de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos, es la misma hipocresía.
    George Gurdieff solía contar una sencilla historia, aunque se refiere a la Humanidad. En la historia había un mago que vivía internado en bosques y montañas y tenía miles de ovejas. Pero el problema era que las ovejas le temían, porque cada día veían que una de ellas era matada para su desayuno y otra para su cena, así que acostumbraban a escaparse, y era difícil encontrarlas en un bosque tan vasto.
    Como era mago, usó su magia. Hipnotizó a todas las ovejas, y les habló... A una le dijo: «Tú eres un hombre, no tienes que tener miedo. Sólo las ovejas serán matadas y comidas, tú no. Tú eres un hombre, como yo». A otra le dijo: «Tú eres un león, preferirías morir antes que huir. Tú no eres parte de ellas, así que cuando las matan, no es tu problema. Son para ser matadas, pero tú eres mi amigo más querido en este bosque».
    De este modo, le contó a cada oveja una historia diferente, y a partir del segundo día dejaron de escaparse de la casa. Seguían viendo que otra oveja moría, que era sacrificada, pero eso no les preocupaba. Una era un león, otra era un tigre, otra era un hombre, otra era... Ninguna era una oveja, excepto la que era matada.
    De este modo, sin ayuda de guardianes, mantenía miles de ovejas. Iban al bosque a por comida, a por agua, y volvían a casa creyendo siempre que: es alguna oveja la que va a morir, no tú. Tú no perteneces a esa plebe. Tú eres un león, respetado, honrado; un amigo del gran mago.
    Los problemas del mago estaban resueltos.
    Te estoy contando esta historia porque es literalmente verdad acerca de ti. Te han contado cosas, que has aceptado sin ni siquiera mirar alrededor para ver si coincidían o no con la realidad.
    Lo primero... mi primera objeción a la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, es que los derechos existen únicamente cuando hay deberes. Los deberes son las raíces; los derechos, las flores: No puedes tener derechos sin deberes. Y celebrar un día al año por los Derechos Humanos... Sin embargo, no se celebra un día por los Deberes Humanos, que es lo primero.
    ¿Por qué no hablan sobre los deberes? Porque no quieren darte tus derechos humanos. Sin deberes, tan sólo puedes hablar de derechos, pero no los tendrás en tus manos.
    Y los políticos que han hecho esta declaración no tienen la menor noción sobre deberes. Te daré algunos ejemplos.
    Ellos dicen que todos los seres humanos son iguales. Y, por supuesto, esto satisface el ego de cada ser humano; nadie pone objeciones. Es una de las mentiras más peligrosas que se le han contado al hombre. Y yo te digo, la igualdad es un mito. No hay ni siquiera dos seres humanos iguales, de ningún modo, en ninguna dimensión. No digo que sean desiguales; digo que son únicos, incomparables, así que la cuestión de igualdad o desigualdad no aparece. ¿Eres igual a las columnas de este recinto? Las columnas pueden ser hermosas, pero tú no eres igual a ellas. ¿Significa esto que tú eres inferior a las columnas? Significa simplemente que tú no eres una columna; las columnas, son columnas; tú eres tú.
    Cada ser humano es una categoría en sí mismo. Y a menos que reconozcamos el «ser único» de cada individuo, no habrá derechos humanos, ni habrá un mundo civilizado, humano, amoroso, gozoso.
    En la Declaración, una y otra vez enfatizan el hecho de que debes amar a todos los seres humanos; sois todos hermanos. ¿Pero has visto alguna vez hermanos que se amen? ¿Hermanos que sean amigos? Nadie pelea como pelean los hermanos. Y el hecho de decir: «Sois todos hermanos», no lo convierte en realidad.
    La gente que proclama estos Derechos Humanos, ¿qué autoridad tiene? ¿Quiénes son? Políticos... Ellos son la causa de todas las guerras, ellos son la causa de toda clase de violencias que suceden en el mundo. Son los que mantuvieron a casi la mitad de la Humanidad -la mujer- en estado de esclavitud. Pero leyendo la Declaración, realmente disfruté mucho... Porque no habla de hermanas, sino sólo de hermanos; las hermanas no cuentan, a pesar de ser la mitad de la Humanidad. Ni siquiera son mencionadas.
    Estos políticos se expresan muy bien, son inteligentes, astutos... casi todos provienen de profesiones liberales. Dicen que no debería haber discriminación entre el hombre y la mujer, entre negros y blancos, entre razas, religiones, ideologías políticas. ¿Y quién crea esta discriminación? La misma gente que hace la Declaración.
    Esclavizaron a la mujer durante siglos, y todavía no están dispuestos a darle su libertad, que, según su propia declaración, es un derecho humano básico.
    Los negros son tratados como animales. Hasta fines del siglo pasado, eran vendidos, subastados en los mercados como mercancías. Y aún hoy, no son respetados como lo son los blancos.
    Y son los blancos -todos estos políticos son blancos- quienes han llevado a la Humanidad al estado de esclavitud durante trescientos años. Todos tenían sus imperios. Inglaterra poseía el mayor; se decía que el sol nunca se ponía en ese Imperio. En algún lugar del Imperio el sol siempre brillaba y siempre era de día.
    Pero otros blancos no se quedaban atrás: franceses, portugueses, españoles, tenían grandes imperios, explotando toda la Tierra. Han sido los parásitos. Y es gracioso que todos estos parásitos estén ahora proclamando los derechos humanos.
    Pero yo sé que todos estos derechos sólo son hipocresía. Y lo sé por experiencia propia.
    Uno de los derechos enumerados en esta Declaración dice que nadie puede ser arrestado sin una orden de arresto. Exactamente así fui arrestado en América, sin orden de arresto ni registro. Ni siquiera me pudieron decir verbalmente qué crimen había cometido. Cuando les pregunté: «¿Qué crimen he cometido? Por lo menos debo saberlo.» La respuesta fueron armas cargadas. Doce armas cargadas cercando mi avión.
    Cuando la respuesta son las armas, puedes estar seguro de que la civilización está todavía lejos.
    Fueron muy astutos; no sólo me arrestaron sin tener la orden, sino que lo hicieron deliberadamente a una hora que implicaba permanecer encarcelado por lo menos dos días. El Tribunal no abriría hasta el lunes y sólo entonces podría conseguir la fianza.
    Estaban seguros de que la obtendría, pues no había ninguna prueba o evidencia en contra mía. Eligieron el momento en que el Tribunal estaba cerrado por dos días, para poder tener la satisfacción de torturarme durante ese tiempo. No me sorprendí cuando al tercer día, el Tribunal me negó la salida bajo fianza.
    El magistrado, una mujer, ni siquiera permitió a mis abogados cuestionar el hecho de que fui arrestado sin una orden en un país democrático que se precia de ser el más democrático del mundo. El Tribunal no me permitió ni siquiera discutirlo, porque discutirlo les expondría. Estaba fuera de lugar concederme la fianza. En primer lugar fui arrestado sin ninguna orden; aún después de tres días no la tenían. La cuestión de la fianza ni se planteó.
    La fianza no fue concedida.
    En el segundo Tribunal, el Tribunal Supremo Federal, tampoco fue discutido el tema. «¿Qué pasa con mi arresto?», ésta es la pregunta básica; lo demás es secundario. Arrestas a alguien sin decirle siquiera por qué le estás arrestando...
    Y en estos Derechos Humanos, estos mismos políticos, mantienen en América que nadie puede ser arrestado sin una orden oficial; éste es un derecho fundamental.
    Si yo no hubiese sido arrestado, quizás no hubiera llegado a saberlo.
    Dicen que nadie debe interferir en la filosofía, en la religión, en la ideología política de otro, pues ése es el derecho inherente a todo individuo. Pero mi comunidad en América fue destruida porque era el único lugar sin discriminación de ninguna clase. ...el cristianismo, que yo no sea blanco, que mi comuna sea universal... Había negros, gente de todas clases, de todas las partes del mundo... Destruyeron una comunidad donde se respetaban los derechos humanos en todos sus detalles.
    Superficialmente el hombre se ha civilizado, pero en las oscuras profundidades del inconsciente, sigue siendo un bárbaro.
    En la introducción de esta declaración se dice: «Estamos decididos a eliminar toda forma de intolerancia o discriminación basada en la religión o creencia». Esto no es cierto en ningún país. Las religiones luchan constantemente y si el gobierno está compuesto de fanáticos religiosos, la minoría es aplastada y destruida por todos los medios posibles. Es un buen deseo, pero la gente que lo desea está completamente equivocada.
    En la convención en la cual la ONU proclamó estos Derechos Fundamentales, la Unión Soviética estaba ausente, así como otros ocho países comunistas. EEUU estaba presente. La Declaración fue adoptada por unanimidad -todos a favor, nadie en contra-. Lo menciono porque el hacer esta declaración fue básicamente una iniciativa de EEUU. Y éste es el primer país que va en contra de cada derecho humano.
    Ahora mismo, EEUU acaba de dar doscientos millones de dólares a los terroristas en Nicaragua, para destruir a un pequeño país que, como Cuba, se ha hecho comunista. América lo ha inundado de terroristas; millones de dólares son vertidos continuamente, para apoyar a los terroristas con armas y con todo. Y esta Declaración dice que todos los países son soberanos y ninguno debería interferir en la vida de otro, en su religión -eso es asunto suyo-, en cómo quieren vivir, en qué quieren creer o no creer. No es asunto de nadie más. Si en algún pequeño país la gente ha aceptado como estilo de vida y estructura social el comunismo, ¿quiénes son los EEUU? ¿Y qué derecho tienen?
    Nicaragua apeló al Tribunal Mundial; y el Tribunal Mundial aunque lleno de jueces americanos, le dijo a EEUU: «Vuestra acción está en contra de la Declaración de los Derechos Humanos. Es criminal». Ronald Reagan simplemente lo ignoró. Dijo: «No nos importa el Tribunal Mundial, ni sus decisiones».
    Ahora bien, ésta es la gente que hizo la Declaración. Crearon este Tribunal para decidir en situaciones en las que surgiera algún conflicto, pero esta gente no está dispuesta a escuchar. ¿Ves a los políticos detrás de todo esto? El Tribunal Mundial, la Declaración, todo son fachadas para esconder las cosas. Si algún país pequeño hiciera lo mismo, se le daría la razón al Tribunal, y EEUU actuaría a su favor para destruir a ese país por estar cometiendo un acto criminal. Pero al ser EEUU quien comete esa acción criminal, puede simplemente decir: «No nos importa el Tribunal Mundial».
    ¿Y qué puede hacer este Tribunal? No tiene ejércitos, no tiene poder. Tiene todo el poder que le ha sido dado a los políticos; pero si los mismos políticos ignoran la ley que ellos han hecho, ¿qué puede hacer el Tribunal?
    Y la ONU guarda silencio. Su Tribunal ha sido insultado. Si la gente de la ONU tuviese alguna dignidad, debería disolverla y disolver el Tribunal Mundial, porque, ¿qué sentido tiene? Hoy lo hace EEUU; otros países lo harán mañana.
    La Unión Soviética es mucho mejor y tiene razón, porque nunca participó en esta declaración. No es parte de esta Declaración. Ningún gobierno comunista lo hizo. Así que, por lo menos, mostraron desde el principio que todas estas cosas son falsas. ¿A quién están tratando de engañar?
    De alguna manera, esta Declaración no es muy racional. Por ejemplo, en esta larga lista falta el derecho a dejar el cuerpo cuando uno ha vivido lo suficiente y ya está débil, enfermo, viejo, es una carga, y no sirve para nada... está sufriendo innecesariamente y esperando la muerte. ¿Por qué esperar? ¿Por qué torturar innecesariamente a este hombre?
    La sociedad es responsable de miles de personas que viven siendo torturadas en los hospitales, en casas o en clínicas. No tienen ninguna posibilidad de volver a tener una vida sana, creativa, de alguna utilidad. Pero siguen vegetando; y la medicina está suficientemente desarrollada... Los puedes mantener en hospitales durante años. Respiración artificial... quizás el hombre ya esté muerto, pero a causa de la respiración te engañas.
    En esta larga lista, uno de los derechos humanos más importante no está incluido. Y ese derecho, es el derecho a dejar el mundo, a devolver el billete, a decir: «Quiero volver a casa, ¿quién eres tú para impedírmelo, a mí o a cualquier otro?»
    Este derecho es muy significativo hoy en día. En los países avanzados el promedio de vida se ha alargado tanto que cada vez más gente estará en una situación en la cual sus hijos e hijas son ya viejos -ochenta, noventa años...-, la cuarta, quinta o sexta generación ha llegado ya y no puede tener ninguna conexión con un hombre de ciento veinte años de edad, vegetando en un hospital. Esos recién llegados no tienen ninguna relación con ellos, no les guardan ningún respeto.
    Los meses pasan y esa gente mayor está por ahí, en los hospitales, esperando a que tal vez alguien venga -un amigo, un niño, un viejo conocido- a encontrarse con ellos. Nadie viene. La gente los evita. Te aburren, naturalmente; es casi como leer un periódico de hace cincuenta, sesenta años. Si vas a verlos te hablarán únicamente de aquellos días dorados, cuando eran jóvenes y la vida, una aventura. No puedes conectar con ellos, y sencillamente te aburres. Todo ha cambiado tanto en cincuenta años que esa gente ni siquiera se da cuenta de qué es lo que ha cambiado.
    Pero ningún gobierno del mundo acepta el derecho a morir, la eutanasia. En esta larga Declaración la eutanasia no está incluida.
    Los políticos son muy, muy astutos. No quieren controversia; sólo dicen cosas que te gustan y que les vayan a gustar a todos.
    No se preocupan por la situación actual y los cambios que necesita. Su único esfuerzo es tratar de hacerte feliz mediante falsas palabras. En ninguna parte del mundo se aplica ninguno de los derechos básicos.
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    © Editorial Gulab
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