En estos tiempos el legalismo religioso ha tomado una fuerza inusitada. La encarnan quienes interpretan la Biblia a su amañan y ponen, sobre los creyentes, pesadas cargas mientras que ellos mismos, son indulgentes. Eso ha llevado a millares de personas a que, pese a tener a Jesucristo en su corazón, se sienten culpables en todo momento y llegan a un estado de estancamiento en su vida de fe.