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  • Mujer y maternidad en la Grecia antigua
    Fundación Juan March
    Publicado el 20 jul. 2019
    Adolfo Domínguez Monedero, catedrático de Historia Antigua de la Universidad Autónoma de Madrid, analiza el papel de la mujer en la sociedad griega de la antigüedad, sus obligaciones y consideraciones, y su dimensión como madre en diversos campos: mítico o religioso, médico, civil, etc. Para ello recurre a diversas fuentes literarias, pero su autoría –principalmente en manos de escritores varones como Jenofonte o Esquilo– denota ya el primer problema: una visión eminentemente masculina de la imagen de mujer y madre. Además, dado que estas fuentes provienen en su mayoría de la ciudad de Atenas, desconocemos el papel otorgado a la mujer en otras muchas ciudades estado de la Grecia antigua.
    Conferencia del ciclo Mujer y maternidad en la prehistoria y la antigüedad
    https://www.march.es/actos/101625/
    10 de enero de 2019
    Fundación Juan March, Madrid
    https://www.march.es/videos/?p0=11682...
    Audio completo: https://www.march.es/conferencias/ant...
    ________________
    Todas las conferencias desde 1975:
    https://www.march.es/conferencias/ant...
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    1 hr 15 min
  • Darío Sztajnszrajber
    Darío Gabriel Sztajnszrajber? es un filósofo, ensayista, docente, y presentador de televisión argentino de origen judío, hermano del periodista Mauro Szeta. Desarrolla una labor divulgativa de la filosofía, por lo que fue premiado por la Fundación Konex en 2017 en la disciplina de Divulgación. W
    28 min
  • Entrevista a Elena Eva Reynaga
    Elena Eva Reynaga es una ex trabajadora sexual y defensora de los derechos humanos de las mujeres que hace campaña por los derechos de las trabajadoras sexuales
    Elena Reynaga (Jujuy, 1953) tiene 63 años, y milita desde 1994 por sus derechos y los de sus compañeras: las trabajadoras sexuales. Fue miembro fundador de AMMAR (Asociación de Meretrices Argentinas), fue la primer trabajadora sexual en hablar en y ahora es Secretaria Ejecutiva de la Red de Trabajo Sexual. Estuvo de visita en Montevideo para las III Jornadas de Debate Feministas organizadas por Cotidiano Mujer y FLACSO, donde participó de un panel sobre cuerpo y política.
    Contesta segura y decidida. Ha sido un día largo y de discusiones intensas (siempre es así cuando se discute sobre trabajo sexual), pero ella tiene experiencia. Después de todo, en su rol de militante por los derechos de las trabajadoras sexuales ha lidiado numerosas veces con la prensa. Es por allí que comienza nuestra entrevista: “A nosotras lo que más nos molesta es la manera en que la prensa nos muestra, históricamente. Si hay un allanamiento en un lugar porque hay droga y hay delincuencia, dicen 'y ahí hay prostitución', ¿me entendés? ¿Qué tiene que ver? Eso hace que cada día los prejuicios sean mayores. Cuando van a hacer un allanamiento en un prostíbulo en vez de realmente ir al fondo de la cuestión que es el dueño del prostíbulo --en mi país están prohibidos los prostíbulos-- ¿sabes qué hacen las cámaras? Van así, encarnizadas a tomar las caras de las compañeras. Las compañeras, como [los policías] entraron de arrebato, están prácticamente desnudas. ¡Tené un poco de respeto! Ahora, vos fijate que si hacen un procedimiento en un lugar donde realmente hay delincuentes se preocupan de ponerle una campera en la cabeza. Entonces decime si eso no es perverso y machista.”
    Una ley sanitarista
    A diferencia de Argentina, en Uruguay existe desde el año 2002 una Ley de Trabajo Sexual, según la cual éste es legal bajo ciertas condiciones: 18 años, registro en el Registro Nacional del Trabajo Sexual, controles de salud periódicos y que el trabajo se realice en locales habilitados o zonas designadas. Sin embargo, esta ley no está exenta de críticas de parte de las trabajadoras. Reynaga plantea que es una ley “sanitarista”: “Si vos pedís que las chicas se registren en el Ministerio de Salud y que, obligatoriamente, vayan una vez por mes al centro sanitario y hagan que las revisen y no la revisan como una cuestión preventiva y de preocupación por la salud integral de la compañera sino que es vaginal nomás, y obligarlas a hacerse el testeo todo el tiempo... ¿Por qué no le pedís al cliente que saque un carné de cliente? Las chicas no se infectan porque sí. Por eso es que hemos aprendido tantos trucos para ponerle el preservativo sin que se ellos se den cuenta. Cuando un médico discrimina también es violencia institucional”
    La reglamentación de la ley presenta severos problemas para las trabajadoras sexuales. El Registro Nacional del Trabajo Sexual lo lleva el Ministerio del Interior, por lo que las trabajadoras que deseen inscribirse deberán hacerlo en oficinas de la policía, con el estigma y la exposición que esto carga para ellas. Esto también tiene consecuencias a la hora de la fiscalización: “Cuando vos venís diciendo hace rato que esa comisión de trabajo debería funcionar en el ministerio de trabajo, y que no hace falta que cambies la ley para que el ministerio de trabajo empiece a actuar y no mandar a la policía a pedir los carnés, sino el inspector del ministerio de trabajo, y que ese pedido no sea solamente del carné: que vean en qué condiciones las compañeras están trabajando en ese lugar. No seamos hipócritas. Veamos las condiciones. ¿Qué le pedís al dueño que haga? ¿Por qué le das el registro, la habilitación del prostíbulo? Ponele condiciones que favorezcan a las trabajadoras sexuales. Esas cosas no hacen y no necesitan reformar la ley para cambiarlas. Tienen las herramientas suficientes.”
    Participación y lucha
    Reynaga identifica como un problema las dificultades para la participación de las trabajadoras sexuales: “Hay una ausencia total de la participación de las compañeras. Si las compañeras estuvieran ahí reclamando... El estado no hace las cosas por sí solo, primero y principal. Todas las luchas y las reivindicaciones que se logranron, tanto los trabajadores, como las mujeres, como la comunidad LGTB son reivindicaciones que vos las peleaste antes. Cuando alguien hoy en un evento dijo que aprobaron la ley (de matrimonio igualitario) con fritas y todo... ¡No! La ley de matrimonio igualitario no se aprobó de la noche a la mañana, eso es como no visibilizar la lucha que vienen haciendo los compañeros y las compañeros de hace muchos años. En Argentina llevó 10 años la pelea. Entonces no es que les dieron con fritas las cosas. No te las dan. Nunca te las dan con fritas.”
    Una buena ley de trabajo sexual, entonces, en primer lugar “tiene que estar construida con la participación de las compañeras y de todas las compañeras. Las compañeras que trabajan en privado, las que trabajan en la calle... ¿me entendés? Después entender que yo no quiero una ley especial para mí. Yo quiero la misma ley que tienen todos los trabajadores, porque si yo quiero algo especial sería como discriminarnos a nosotras mismas. Sí, a lo mejor, en la reglamentación. Ahí sí nosotras queremos algunas cosas (...) que no son especiales tampoco. Si vos te ponés a pensar por lo menos en la ley de trabajo en mi pais, los mineros tienen su propia ley, porque tienen cosas específicas. Los maestros no trabajan hasta los 60-65 años, ¿me entendés? (...) Este es un trabajo que vos trabajás con la imagen, con el cuerpo, con la belleza. Entonces a los 60 años no estás lo mismo que a los 40 y entonces por lo tanto no queremos jubilarnos a los 60. Porque como yo trabajo con la imagen, ¿qué es lo que me baja el autoestima a mí? El insulto, la descalificación, entonces imaginate a mí a los 60... ¡a los 50 ya me decían que me vaya a cuidar a los nietos! Y eso que yo no parecía. Pero ya venían chicas de 20... ¿me entendés? Y eso pasa en todos los trabajos.”
    Entrar al feminismo a codazos
    La relación de las trabajadoras sexuales con el resto del movimiento feminista es en ocasiones tensa. Para ilustrar esto cuenta que, allá por el 96, cuando empezaron a ir a los encuentros “todos los talleres decían "Mujer y política', 'mujer y sindicalismo', 'mujer y sexualidad', 'mujer y lesbianismo' y el nuestro decía 'prostitución'. Nisiquiera éramos mujeres ahí. ¡Por lo menos nombrennós! Había un rechazo... Las miradas eran muy agresivas, y nos dimos toda una pelea hasta que pusieron 'mujer y prostitución'...
    Algunas nos cansamos de ir y dar explicaciones. Mis compañeras retomaron ahora, y dieron otra pelea para conseguir el espacio que nosotras queremos, donde se hable de trabajo sexual, de legislación.” Sin embargo, ellas no renuncian a llamarse feministas:”
    Si ser feminista es defender los derechos de las mujeres, si ser feminista es ir en contra del patriarcado... bueno, ¡nosotras somos feministas hermana!. No voy a esperar a que vos me des el título. El movimiento de mujeres necesita de todas las mujeres. Entonces si nosotras empezamos como decir "yo sí soy" creo que no vamos a lograr esa unidad. Porque hay muchas mujeres que todavía no se consideran feministas.”
    El poder de poder hablar de sí mismas
    Los obstacúlos para que eso suceda, pueden ser varios. “Está esa visión que nosotros teníamos, errónea, feminismo es igual a lesbianismo.” Y eso era muy malo. “Las trabajadoras sexuales somos seres humanos, vivimos en esta sociedad prejuiciosa y pacata y nosotras somos producto de esa sociedad. No vamos a negar eso. Así como la gente le cuesta hablar tanto de la sexualidad propia, a nosotras nos costaba hablar de la nuestra. Nosotras nunca hablábamos del lesbianismo. Cómo vos, que como dicen acá algunas lenguas, que le das placer al hombre, vas a hablar de tu propio placer que justamente no es con el hombre que es con el que vos trabajás. Entonces bueno, empezar a separar que una cosa es mi trabajo y otra cosa es mi vida personal y mi propia sexualidad y mi propia decisión. Pero nosotras éramos tan duras con nosotras mismas, tan discriminadoras con nosotras mismas, tan represivas con nosotras mismas, que no discutíamos eso y estaba oculto.” “Hablábamos siempre de los demás y nunca hablamos de nosotras. Qué nos pasa a nosotras, qué sentimos nosotras? que la gente dice... bueno, mirémonos a nosotras. ¿Qué nos gusta a nosotras? En esta cuestión de separar lo laboral de lo personal, ¿qué nos gusta a nosotras, qué nos hace felices?”
    El negocio de la clandestinidad
    El campo de la discusión contemporánea sobre el trabajo sexual puede divirse (de manera arbitraria y con riesgo de equivocarse, como siempre en estas cosas) entre abolicionistas y reglamentaristas. Cuando le señalo que encontraba similitudes entre su discurso y el que se maneja contra la guerra contra las drogas, Reynaga sonríe: “En ese sentido admiro profundamente a Uruguay. Le metió la mano en el bolsillo a los narcos. No sé si en su totalidad... no estoy acá, pero por lo que uno ve de afuera hay un problema que se hicieron cargo y por lo menos están intentando resolverlo. El nuestro está tan ciego... no es que está tan ciego.” Su semblante se ensombrece: “Con esa excusa de que no van a promover... Mentira. Los dueños del tráfico de drogas son los mismos dueños del tráfico de personas y de la explotación laboral nuestra. Estamos hablando de los mismos. Entonces cuando vos más clandestinizás el trabajo sexual más negocio es para ellos. Me da mucha bronca que lo decimos, lo decimos, lo decimos... hemos demostrado algunas cosas pero siguen mirando para otro lado. Por eso digo que muchas veces esos dueños están en la cámara de diputados, están en la justicia (jueces, fiscales...) y están en las comisarías y hay muchos que están en el poder político. Ya estamos como cansadas. Y no lo digo por boca de jarro. Lo decimos con conocimiento de causa. Lo que pasa es que si yo doy nombre y apellido, por lo menos de mi país... ¿me entendés? Termino apareciendo como Sandra, como algunas compañeras que por ir en contra de los sistemas terminaron acribilladas y después nadie acompaña la lucha de nosotras. Yo creo que soy más valiosa viva que muerta, entonces no subestimo más al enemigo.” Se refiere a Sandra Cabrera, trabajadora sexual argentina y militante de AMMAR, asesinada el 27 de enero de 2004 por denunciar la trata de personas, la explotación de menores, la mafia y la corrupción de la fuerza policial. Su asesinato sigue impune. “Me parece que está bueno lo que decían acá, de problematizar el tema, pero me parece que en este fervor de problematizar nos estamos olvidando las consecuencias. Yo decía hoy, ¿quién nos acompaña? ¿quién está ahí parada frente al congreso, frente a las cámaras de televisión pidiendo justicia para esa compañera que mataron hace un par de semanas?”
    27 min
  • Entrevista de Detrás de la Razón/HispanTV al Dr Alfredo Jalife:
    Alfredo Jalife
    Publicado el 31 jul. 2019
    Rosa Salazar
    Rosa Salazar
    Hace 1 semana
    80% apoya a AMLO , cual golpe de estado, que ni se atrevan, que ni se atrevan, conoceran al tigre mexicano
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    Ozzy Robles
    Ozzy Robles
    Hace 1 semana
    los mexicanos somos de huevos y no dejaremos solo ami presidente. viva mi amlo cabronea y se quedaran con las ganas de tumbarlo cabrones ladrones de la patria. amlo lo sabe es un viejo lobo bien vivido. jajajaja no podran tumbarlo perros se los aseguro. el es un luchador social bn colmillo. jajaja????????????
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    Alicia Diaz
    Alicia Diaz
    Hace 1 semana
    Gracias por advertirnos, muchas personas no vemos la televisión, pero si mucha gente, no se informa y repite como perico los engaños de las televisoras.
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    Rodrigo Ramirez
    Rodrigo Ramirez
    Hace 1 semana
    Atención. No debemos de Permitir un golpe de estado en nuestro México. Defenderemos a nuestro presidente Amlo, así nos cueste la vida hermanos mexicanos. Pasen el anuncio en todas las redes.
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    LEGEND 27
    LEGEND 27
    Hace 1 semana
    Saludos Maestro Alfredo Jalife, En México no funcionará el golpe suave por una sencilla razón, los medios tradicionales están muy desacreditados y cada día se alejan más del interés ciudadano. También AMLO todos los días desmiente a sus detractores mentirosos.
    56 min
  • Nicolás Maquiavelo - El Príncipe (Audiolibro Completo en Español) "Voz Real Humana"
    AMA Audiolibros
    Publicado el 15 ago. 2017
    [00:00:00] Cap. 00 - Dedicatoria a Lorenzo de Médicis
    [00:03:32] Cap. 01 - De las Distintas Clases de Principados y de la Forma en Que Se Adquieren
    [00:04:41] Cap. 02 - De los Principados Hereditarios
    [00:06:52] Cap. 03 - De los Principados Mixtos
    [00:29:17] Cap. 04 - Por Qué el Reino de Darío, Ocupado por Alejandro, No Se Sublevó Contra los Sucesores de Éste Después de Su Muerte
    [00:36:58] Cap. 05 - De Qué Modo Hay Que Gobernar las Ciudades o Principados Que, Antes de Ser Ocupados, Se Regían por Sus Propias Leyes
    [00:40:51] Cap. 06 - De Los Principados Nuevos Que Se Adquieren Con las Armas Propias y el Talento Personal
    [00:51:04] Cap. 07 - De los Principados Nuevos Que Se Adquieren Con Armas y Fortuna de Otros
    [01:11:04] Cap. 08 - De los Que Llegaron al Principado Mediante Crimenes
    [01:23:16] Cap. 09 - Del Principado Civil
    [01:33:05] Cap. 10 - Como Deben Medirse las Fuerzas de Todos los Principados
    [01:38:32] Cap. 11 - De los Principados Eclesiásticos
    [01:45:39] Cap. 12 - De las Distintas Clases de Milicias y de los Soldados Mercenarios
    [01:59:58] Cap. 13 - De los Soldados Auxiliares, Mixtos y Propios
    [02:10:08] Cap. 14 - De los Deberes de un Príncipe Para Con la Mílicia
    [02:17:26] Cap. 15 - De Aquellas Cosas por las Cuales los Hombres y Especialmente los Príncipes, Son Alabados o Censurados
    [02:21:58] Cap. 16 - De la Prodigalidad y de la Avaricia
    [02:28:14] Cap. 17 - De la Crueldad y la Clemencia; Y Si Es Mejor Ser Amado Que Temido, o Ser Temido Que Amado
    [02:37:08] Cap. 18 - De Que Modo los Príncipes Deben Cumplir Sus Promesas
    [02:44:49] Cap. 19 - De Que Modo Debe Evitarse Ser Despreciado y Odiado
    [03:12:53] Cap. 20 - Si las Fortalezas, y Muchas Otras Cosas Que los Príncipes Hacen Con Frecuencia Son Útiles o No
    [03:25:19] Cap. 21 - Como Debe Comportarse un Príncipe, Para Ser Estimado
    [03:35:25] Cap. 22 - De los Secretarios del Príncipe
    [03:39:14] Cap. 23 - Como Huir de los Aduladores
    [03:44:44] Cap. 24 - Por Que los Príncipes de Italia Perdieron Sus Estados
    [03:49:08] Cap. 25 - Del Poder de la Fortuna de las Cosas Humanas y de los Medios Para Oponersele
    [03:58:54] Cap. 26 - Exhortación a Liberar a Italia de los Bárbaros
    4 hr 10 min
  • San Agustín - CONFESIONES. Audio libro
    Trayectoria vital de San Agustín de Hipona
    La vida de San Agustín de Hipona es la historia de un recorrido intelectual en busca de la verdad que le llevó de la retórica a la filosofía, del maniqueísmo al neoplatonismo, y de éste al cristianismo
    El propio San Agustín proporciona en sus escritos numerosa información sobre sí mismo. De hecho, una de las principales fuentes documentales para el conocimiento de su vida son sus famosas Confesiones, escrito autobiográfico que aporta datos desde su nacimiento hasta la muerte de su madre Mónica, ocurrida en Roma en el año 387. Junto a ellas, la Vita Sancti Augustini, compuesta entre los años 431 y 439, es decir, inmediatamente después de la muerte de San Agustín, por su amigo y compañero, el obispo de Calama, San Posidio, proporciona numerosa información de su etapa como obispo de Hipona.
    Del nacimiento a la conversión: el maniqueo y el escéptico.
    Aurelio Agustín nació el día 13 de noviembre del año 354 d.C. en la ciudad de Tagaste (hoy la ciudad argelina de Souk Ahras), situada en la provincia romana de Numidia. De padre pagano y madre cristiana, tuvo dos hermanos, Navigio, contertulio suyo en algunos diálogos, y Perpetua. Su padre, Patricio, al que Agustín dedica escasa atención en las Confesiones, era un funcionario municipal de carácter violento y aficionado a la bebida. Poco antes de morir se convirtió al cristianismo por influencia de su mujer, Mónica, una devota cristiana que ejerció un gran influjo sobre su hijo y hubo de soportar las preocupaciones provocadas por el comportamiento de éste en sus años de juventud.
    En Tagaste pasó su infancia y cursó sus primeros estudios. Se conoce bastante mejor su juventud gracias a los datos que da en sus Confesiones. Antes de morir, Patricio reunió dinero suficiente para que Agustín, dotado de una gran inteligencia, prosiguiera su educación en Madaura y en Cartago, ciudad a la que llegó con 16 o 17 años. Allí estudió con éxito gramática y retórica, llegando a ser el mejor alumno de la escuela. Además, conoció a una mujer, cuyo nombre no menciona, con quien mantuvo una larga relación amorosa fruto de la cual nació, en el 372, su hijo Adeodato, quien permaneció con Agustín hasta su temprana muerte acaecida en el 389. Pero el estilo de vida licencioso y disoluto que llevó en esta época- en las Confesiones afirma que llegó a ser "el más vil esclavo de las bajas pasiones"- le deja insatisfecho e inicia una búsqueda intelectual para descubrir la verdad acerca de sí mismo. Comenzaba, así, a los 19 años, su larga evolución interior que le llevaría a recibir el bautismo cristiano.
    El cristianismo que le ofrecía su madre parecía demasiado simple para satisfacer su exigente intelecto pues necesitaba una explicación a sus preguntas y dudas que resultase convincente y lo bastante profunda para que él pudiera aceptarla. Descubrió la filosofía gracias a la lectura de un libro hoy perdido de Cicerón, el Hortensius. Se trataba de una exhortación a la filosofía y Agustín se sintió, en seguida, atraído por ella. Sin embargo, Cicerón no ofrecía soluciones ni explicaciones a sus problemas morales.
    Agustín se acercó entonces al maniqueísmo y entró en un grupo de Cartago. Abrazó durante nueve años esta secta dualista, muy extendida, por entonces, en el norte de África. Según la doctrina maniquea, no somos nosotros quienes pecamos, sino otra naturaleza más tenebrosa que se apodera de nuestras almas. El maniqueísmo, por tanto, ofrecía indudables atractivos a un espíritu como el suyo, atormentado por la lucha moral. Le daba una respuesta al problema del mal, acuciante para san Agustín a lo largo de toda su vida.
    Entretanto, Agustín finalizó sus estudios en Cartago y regresó a su ciudad natal, Tagaste, para enseñar gramática y retórica. Poco después, ya con veinte años, vuelve a Cartago para ejercer como profesor.
    A los 26 o 27 años escribió su primera obra, De pulchro et apto (Sobre lo bello y lo conveniente), hoy perdida. Ya por entonces su entusiasmo por el maniqueísmo había comenzado a decaer. A Agustín se le planteaban grandes dudas a las cuales la enseñanza de Mani no era capaz de proporcionar solución. La entrevista que tuvo con el obispo maniqueo Fausto para tratar diversos temas, no hizo sino aumentar sus sospechas hacia el maniqueísmo dada la escasa talla intelectual de éste. Hacia el 400 d. C., Agustín refutará a los maniqueos en Contra Faustum (Contra Fausto).
    Unos años después, en el año 383, Agustín decidió marchar a Roma con su hijo y con su amante para trabajar como profesor de retórica. Al poco de llegar cayó enfermo de gravedad. Restablecido y decepcionado con el materialismo maniqueo, comenzó a tomar en consideración la doctrina escéptica de la Academia Nueva, creyendo que alcanzar la verdad era un objetivo imposible.
    En el otoño del año 384, Agustín se traslada a Milán para enseñar retórica. La ciudad había remplazado a Roma como capital administrativa del Imperio Romano y se había convertido en residencia de la corte imperial. Además, era un importante centro cultural donde se conocía bien a Platón y el neoplatonismo. La figura más influyente de Milán era el obispo Ambrosio, cuyos sermones atraían a una amplia audiencia. Agustín empezó a frecuentar sus predicaciones y a encontrar en ellas respuestas a las dudas no solucionadas por los maniqueos. San Ambrosio, que conocía bien a Plotino, Filón y Orígenes, practicaba una interpretación alegórica de la Biblia, lo que dio a Agustín la clave para acercarse al texto sagrado: se podía leer la Biblia figurativamente, no sólo literalmente, lo cual despertó un gran interés en Agustín, que pudo, de este modo, aceptar los escritos bíblicos. Con el obispo de Milán, Agustín se desengañó de dos prejuicios que había mantenido hasta ese momento respecto del cristianismo: vio que un hombre de gran inteligencia podía abrazar esa religión y descubrió que la Biblia era un libro mucho más profundo de lo que él había creído.
    Agustín ya no era maniqueo pero todavía sentía vivísimos deseos de "honores, riquezas y matrimonio", como afirma en el Libro VI de las Confesiones. Mónica, que había llegado a Italia para estar con su hijo, eligió a una muchacha apropiada y se prometieron a pesar de que ella era demasiado joven y debían esperar varios años antes de poderse casar. La madre de su hijo, con la que había vivido casi quince años, regresó a África dejando a Adeodato con él. Agustín, ante la perspectiva de dos años de espera antes del matrimonio, tomó otra amante "porque no era yo amante del matrimonio, sino esclavo de la sensualidad" y "para sustentar y conducir íntegra o aumentada la enfermedad de mi alma […] al estado del matrimonio".
    Entonces conoció algunos textos de Plotino, traducidos por Mario Victorino, filósofo neoplatónico convertido al cristianismo. A través de su lectura, se adhirió al neoplatonismo, liberándose completamente del escepticismo académico. En la obra de Plotino descubrió algo nuevo: la concepción de Dios y del alma como realidades inmateriales, lo que le ayudó a resolver el problema del Mal. La conversión filosófica de Agustín al neoplatonismo introdujo definitivamente el inmaterialismo en la filosofía posterior.
    En su búsqueda de la verdad leyó también las epístolas de San Pablo, a través de las cuales descubrió la afirmación de que sólo la gracia de Cristo puede salvar al hombre, doctrina que constituye otro de los pilares de su pensamiento. Agustín se aproximaba cada vez más al cristianismo.
    De la conversión al cristianismo a la consagración episcopal: el neoplatónico cristiano
    Esta búsqueda intelectual y espiritual llevó a Agustín al borde de una crisis nerviosa. En agosto del año 386 d.C., cuando estaba en su jardín inmerso en un estado de angustia, oyó la voz de un niño invitándole a leer: Tolle, lege (Toma y lee), lo cual interpretó como un mandato divino para que se acercara a las Escrituras. Agustín se había convertido al cristianismo.
    Al finalizar el verano de ese mismo año, poco después de su conversión religiosa, Agustín se retiró a la quinta de Casiciaco, renunciando a la enseñanza y al matrimonio. En este lugar, cercano a Milán y propiedad de su amigo Verecundo, profesor como él, adoptó una forma de vida ascética, acompañado por su madre, su hijo y sus parientes y discípulos Alipio, Trigedio y Licencio. El retiro le permite dedicarse al estudio y a la conversación. Fruto de estas conversaciones son sus primeras obras filosóficas, conocidas por el nombre genérico de Diálogos de Casiciaco: Contra los académicos, Sobre la vida feliz, Sobre el orden y los Soliloquios, en las que nos muestra cuáles eran sus preocupaciones en esta época (la verdad, la felicidad en la filosofía, el orden de la Providencia en el mundo y el problema del mal).
    El grupo regresa a Milán en marzo del 387 y, durante la Vigilia Pascual, según la costumbre de la época, Agustín, a la edad de treinta y tres años, fue bautizado por el obispo San Ambrosio, junto a Alipio y su hijo Adeodato.
    En agosto todos abandonan Milán y se dirigen al puerto romano de Ostia, para regresar al norte de África. Sin embargo, cuando se disponían a embarcar, Mónica enfermó repentinamente y murió. Fue canonizada unos años más tarde y es hoy la santa patrona de las mujeres casadas. Con la muerte de Santa Mónica termina la parte narrativa de las Confesiones que Agustín escribió una década más tarde. Agustín decide entonces permanecer durante algún tiempo en Roma, interesándose por la vida monástica y escribiendo algunos libros: De inmortalitate animae, De quantitate animae y De moribus manichaeorum, en el que empieza su polémica con los maniqueos. Además inicia la composición de otros que finalizaría estando ya en África: De libero arbitrio y De música.
    Finalizado el verano del 388 embarca definitivamente con destino a África y se instala en Tagaste, con Adeodato, Alipio, y otros compañeros. Hasta el año 391 permanece allí, llevando una vida en comunidad, austera y entregada al estudio y a la oración. Termina las obras iniciadas en Roma y comienza un fructífero período de composición de escritos. Destaca el diálogo De magistro, cuyo objeto es mostrar al verdadero maestro interior, Cristo, y también el tratado De vera religione, sobre las relaciones entre la fe y la razón. Redacta respuestas a cuestiones que le empezaban a plantear no sólo sus compañeros sino también habitantes de otras ciudades cercanas pues su fama iba en aumento.
    Relieve de San Agustín en el convento agostiniano de San Esteban de Venecia
    Desde su consagración episcopal hasta su muerte: el doctor de la Iglesia
    En el año 391 se traslada a Hipona (hoy llamada Annaba, en la costa nororiental de Argelia), ciudad portuaria en la que había arraigado con fuerza la herejía donatista. Allí, tras ordenarse sacerdote, el obispo Valerio le donó un huerto donde fundó un monasterio. Empezó entonces a predicar, llegando incluso a exponer un sermón ante los obispos de África, reunidos en Hipona, en el año 393. Continuó también con su labor de apologética y de controversia contra maniqueos y donatistas, fruto de la cual fueron diversas obras entre las que cabe destacar De utilitate credendi.
    Bahía de Annaba (Argelia) antigua Hipona
    La reputación de Agustín iba en aumento y el anciano Valerio acudió al primado de Cartago para que lo nombrara obispo auxiliar de Hipona, cargo para el que fue consagrado en el año 396. Cuando Valerio murió poco después, Agustín fue nombrado obispo de Hipona, dignidad que ocupará hasta su muerte. Tenía cuarenta y dos años de edad y ponía fin a una vida de estudio y oración en retiro y en comunidad.
    Sus ocupaciones desde ese momento son narradas con detalle por su biógrafo Posidio. Llevó una incansable labor de apostolado: predica, interviene en cuestiones litigiosas, se afana en las controversias con donatistas, maniqueos, pelagianos y arrianos, participa en concilios locales y en asambleas de obispos norteafricanos, mantiene relaciones epistolares con Italia, Hispania y la Galia y se dedica a la formación de clérigos.
    Además del tiempo que empleaba en las obligaciones propias del cargo, Agustín demostró en esta larga etapa una gran fecundidad como escritor. Durante los dos años siguientes a su nombramiento como obispo escribió más de trescientos sermones y más de doscientas cartas. De entonces son también sus Confesiones, una de sus principales obras. En esta obra, compuesta entre el 397 y el 400 y considerada una de las primeras autobiografías de la historia, expone un esbozo de su filosofía, incluyendo su original teoría del tiempo. Agustín compuso, además, sus más importantes obras apologéticas, dogmáticas, morales, pastorales y exegéticas. Entre ellas cabe destacar De doctrina christiana, escrita hacia el año 397, y De Trinitate, una de las cumbres de la teología cristiana occidental, compuesta entre el 399 y el 412.
    El desastre del Imperio le sugirió su obra más amplia, De Civitate Dei (La Ciudad de Dios), en la cual empleó catorce años de su vida (413-426). En ella dio respuesta a los que acusaban a los cristianos de ser los culpables de la caída de Roma, en el año 410, en manos de los visigodos de Alarico. Tal acontecimiento fue achacado a la pérdida de la fe en los dioses antiguos, cuyo culto había sido prohibido por el emperador Teodosio en favor del cristianismo. Agustín combatió este argumento y su respuesta fue la Ciudad de Dios, una obra maestra de teología y filosofía. La Ciudad de Dios está dividida en dos partes: la primera, los diez primeros libros, son una crítica del paganismo; la segunda, los doce libros restantes, es una presentación de la Iglesia: la divina Providencia que guía a la humanidad a lo largo de la historia. Agustín expone la primera visión cristiana de la historia, permitiendo a los cristianos aceptar la caída de Roma como parte del orden divino. A la Ciudad Terrena, cuyos habitantes se deleitan en el mundo temporal, opone la Ciudad de Dios, que tiene una existencia puramente espiritual.
    Ejerció también una vigorosa oposición contra las herejías que dividían África por entonces, desarrollando su propio pensamiento al mismo tiempo que combatía el de los enemigos. Es, sobre todo, la polémica contra Pelagio, quien arribó al norte de África después de la caída de Roma, y contra su continuador, Julián de Eclano, la que reviste mayor interés. El pecado original, la libertad contaminada por el pecado y la gracia serán los temas sobre los que trató Agustín en su polémica con los pelagianos. Pelagio afirmaba que no existe el pecado original y que el hombre es capaz de ganar el cielo sin ayuda de la gracia de Dios. Ello era contrario a la visión de san Agustín que creía que la gracia divina era indispensable para salvarse.
    Pelagio
    También se enfrentó al donatismo en lo referido a la pureza moral de los ministros de la Iglesia como requisito imprescindible en la administración de los sacramentos.
    Además, antes de morir quiso revisar todos sus libros, fruto de lo cual fueron sus Retractaciones.
    El colapso del Imperio Romano se aceleró durante los últimos años de la vida de san Agustín. En el año 428 los vándalos de Genserico habían comenzado la invasión del norte de África. En mayo del 430 llegaban a Hipona y ponían sitio a la ciudad. A los tres meses de comenzar el asedio Agustín cayó enfermo. Unos días después, el 28 de agosto del año 430, murió, poco antes de que la ciudad fuera tomada e incendiada por los vándalos. Vivió setenta y seis años, siendo sacerdote y obispo casi cuarenta.
    En el año 497, los vándalos expulsaron a los obispos católicos de Numidia. Éstos llevaron el cuerpo de Agustín hasta Cerdeña, donde permaneció hasta la invasión islámica del siglo VIII. Entonces, el rey de los lombardos, Luitprando, rescató las reliquias de Agustín y las hizo llevar a Pavía, donde han permanecido hasta el día de hoy, custodiadas en la basílica de San Pedro en el Cielo de Oro.
    Obra y pensamiento de San Agustín de Hipona
    Obra
    La ingente obra del obispo de Hipona se conoce bastante bien ya que se ha conservado casi en su totalidad y a que, el propio San Agustín hizo una enumeración de sus escritos en sus Retractaciones. Por su parte, San Posidio, además de escribir su biografía, fue autor de un Indiculus o lista de las obras de San Agustín.
    Su magno trabajo comprende diversos tipos de escritos:
    Autobiográficos: Las Confesiones (397-403) y Las Retractaciones (426-427).
    Filosóficos: Contra los académicos (386), La vida feliz (386), El orden (386), Soliloquios (387), La inmortalidad del alma (387), La dialéctica (387), La dimensión del alma (387-388), El libre albedrío (388-395), La música (389), El maestro (389-390).
    Apologéticos: De la verdadera religión (390), La utilidad de la fe (391), De la fe en lo que no se ve (420-425), La adivinación diabólica (h. 408), La ciudad de Dios (413-426).
    Dogmáticos: La fe y el símbolo de los apóstoles (393), Ochenta y tres cuestiones diversas (388-395), Cuestiones diversas a Simpliciano (396), Respuesta a las ocho preguntas de Dulcicio (424), La fe y las obras (413), Manual de fe, esperanza y caridad (421 o 422), La Trinidad (400- 420).
    Morales y pastorales: La mentira (395), Contra la mentira (421), El combate cristiano (396), La catequesis a principiantes (403), La bondad del matrimonio (403-404), La santa virginidad (404), La bondad de la viudez (414), La continencia (418-420), La paciencia (418), Las uniones adulterinas (420), La piedad con los difuntos (423).
    Exegéticos: La doctrina cristiana (397-427), El espejo de la Sagrada Escritura (h. 427), Comentario al Génesis en réplica a los maniqueos (388-389), Comentario literal al Génesis (393), Locuciones del Heptateuco (419-420), Cuestiones sobre el Heptateuco (419-420), Anotaciones al libro de Job (400-405), Ocho cuestiones del Antiguo Testamento (antes de 419), El Sermón de la Montaña (394-395), Exposición de algunos textos de la Carta a los Romanos (394), Exposición de la Carta a los Gálatas (394-395), Exposición incoada de la Carta a los Romanos (394-395), Diecisiete pasajes del Evangelio de Mateo (h. 405), Concordancia de los evangelistas (403-404).
    Polémicos: Las herejías, dedicado a Quodvultdeo (428-429), A Orosio, contra priscilianistas y origenistas (415), Réplica al adversio de la Ley y los Profetas (420), Tratado contra los judíos (h. 418), Réplica al sermón de loa arrianos (419), Debate con Maximino, obispo arriano (427), Réplica a Maximino, obispo arriano (428), De las costumbres de la Iglesia Católica y de las costumbres de los maniqueos (387-389), Las dos almas del hombre (392), Actas del debate con el maniqueo Fortunato (392), Réplica a Adimanto, discípulo de Manés, llamada Del Fundamento (394), Réplica a Fausto, el maniqueo (400-403), Actas del debate con el maniqueo Félix (404), La naturaleza del bien (h. 400-405), Respuesta al maniqueo Secundino (h. 403-405), Salmo contra la secta de Donato (393), Réplica a la carta de Parmeniano (403- 404), Tratado sobre el bautismo (404), Carta a los católicos sobre la secta donatista (La unidad de la Iglesia) (h. 401-404), Réplica a las cartas de Petiliano (400-403), Réplica al gramático Cresconio, donatista (h. 406-407), El único bautismo (410- 411), Mensaje a los donatistas después de la Conferencia (412), Sermón a los fieles de la Iglesia de Cesarea (418), Actas del debate con el donatista Emérito (418), Réplica a Gaudencio, obispo donatista (418-419), Consecuencias y perdón de los pecados, y el bautismo de los niños (411-412), El espíritu y la letra (412), La naturaleza y la gracia (414-415), La perfección de la justicia del hombre (414), Actas del proceso a Pelagio (416), La gracia de Jesucristo y el pecado original (418), Naturaleza y origen del alma (419-420), El matrimonio y la concupiscencia (418-421), Réplica a las dos cartas de los pelagianos (420-421), Réplica a Juliano (420-421), La gracia y el libre albedrío (426-427), La corrección y la gracia (426-427), La predestinación de los santos (428), El don de la perseverancia (429).
    Además de esta inmensa obra, San Agustín dejó numerosas cartas y sermones e, incluso, una regla monástica que es considerada la más antigua de Occidente.
    La influencia del neoplatonismo
    San Agustín fue el primer gran filósofo cristiano y el exponente más grande de la filosofía durante casi un milenio y medio pues, cuando surge su figura, habían pasado seiscientos años desde la muerte de Aristóteles y aún faltaban casi ochocientos años para la aparición de Tomás de Aquino. Su pensamiento, síntesis de cristianismo y neoplatonismo, representa el esfuerzo de seguir a los platónicos lo más lejos que permitía la fe católica. La fusión de estas dos doctrinas proporcionó al cristianismo un apoyo intelectual fuerte y fue la contribución más importante de San Agustín a la filosofía.
    El neoplatonismo se desarrolló a partir del siglo III d.C. y fue fruto de la orientación místico-religiosa que adquirió por entonces la filosofía. Esta corriente filosófica insistía en la transcendencia de Dios, a quien considera como un ser absolutamente transcendente e incomprensible. La unión mística con Dios pasa a ser el fin último del hombre. Se considera fundador de esta corriente a Plotino (205-270), cuyas obras fueron publicadas por su discípulo Porfirio, bajo el título de Enéadas. Aunque Plotino partió del comentario a las obras de Platón, les dio un giro que tiñó su obra de un misticismo preocupado por la salvación del individuo a través del conocimiento del absoluto. Ese conocimiento se consigue mediante la unión extática con Dios, a quien llama el Uno. El Uno es absolutamente transcendente, inefable e incomprensible y de él emana, gradualmente y sin corromperlo, toda la realidad. El primer producto que emana del Uno es la Inteligencia (Nous), que conoce al Uno y que se correspondería con el mundo de las ideas de Platón; de la inteligencia emana el alma, puente entre el mundo inteligible y el mundo sensible, y así hasta llegar al producto ínfimo, que es la materia.
    Busto de Platón
    La concepción neoplatónica del hombre es dualista. Todas las almas proceden del Alma del Mundo; algunas permanecen separadas, contemplando el mundo de las Ideas, pero las que se apartan de tal contemplación, caen en el mundo de las cosas y se ven encerradas en un cuerpo, surgiendo las pasiones y los deseos. La meta final del hombre, según Plotino, es el proceso de retorno y contemplación del Uno, lo cual se consigue cuando el hombre entra dentro de sí mismo y vuelve a la interioridad.
    El neoplatonismo ejerció una fuerte influencia en la patrística cristiana a través, no sólo de San Agustín, sino también de Orígenes y el Pseudo- Dionisio Areopagita. En las comunidades cristianas de la Antigüedad tardía se vio la necesidad de llegar a una mejor compresión y conceptualización de la revelación bíblica, siendo a raíz de las controversias con los herejes cuando esta labor cobró mayor impulso. Surge entonces la Patrística, pensamiento filosófico- religioso, cuyos más importantes representantes son San Jerónimo, San Ambrosio, San Agustín y San Gregorio Magno, los cuatro Padres de la Iglesia. La Patrística utilizó sobre todo a Platón: "Nadie se ha acercado tanto a nosotros", escribió San Agustín, quien se sintió especialmente impresionado por los elementos místicos del neoplatonismo y por la idea de que el más íntimo espíritu del hombre lo une a la realidad suprema. Se puede decir que, mientras San Agustín adaptó el pensamiento platónico al dogma cristiano, Santo Tomás de Aquino concilió las obras de Aristóteles con las enseñanzas de la Iglesia.
    El pensamiento de San Agustín
    San Agustín sentó las bases filosóficas de la Edad Media. Gracias a su obra, y a la profunda influencia que ésta ejerció sobre pensadores como san Anselmo o San Buenaventura, el neoplatonismo, y con él, la filosofía, en general, sobrevivió en el pensamiento medieval y en la escolástica.
    Algunos de los temas fundamentales que aborda San Agustín de Hipona en su obra son los siguientes:
    Fe y razón
    Uno de las principales ideas que transmitió a los pensadores de la Edad Media fue la identificación entre Fe y Razón, entre Religión y Filosofía. Una y otra tienen la misma finalidad: conocer la verdad indispensable para la salvación del alma y, por ello se las identifica. El hombre busca alcanzar la verdad porque sólo ella le dará la felicidad, núcleo de todo el pensamiento agustiniano. Buscar la felicidad se revela como la única causa y el único fin de la filosofía. La religión y la filosofía son dos medios de que dispone el hombre para lograr su bien. Ambas tienen un mismo fin la sabiduría, que es verdad y, por tanto, felicidad.
    Agustín busca la verdad absoluta, inmutable y eterna, la cual no puede ser facilitada por los objetos sensibles, que siempre están cambiando, aparecen y desaparecen; tampoco por el alma que es contingente y mudable. Sólo Dios es la verdad. La verdad es Dios y de su iluminación procede el conocimiento de toda la verdad parcial. De ello se comprende que para San Agustín no pueda establecerse una distinción muy neta entre la razón y la fe. La iluminación del alma por Dios permite explicar la existencia de ideas innatas sin necesidad de recurrir a la preexistencia y reencarnación del alma. Hay que creer lo que Dios revela para llegar a comprender. Pero también la razón puede preceder a la fe, no para demostrar las verdades reveladas, sino demostrando que es razonable creer. Esta mutua colaboración entre razón y fe recibe una formulación famosa: Intellige ut credas, Crede ut intelligas (Sermón 43). La fe ya no es, pues, algo irracional. Para buscarla hay que buscar en el interior del alma, lo cual culmina en un movimiento hacia lo superior: el transcendimiento del alma hacia Dios y la superación de lo meramente terreno.
    Teoría de la historia
    San Agustín originó muchas ideas filosóficas propias a lo largo de su obra. Entre ellas está la teoría del tiempo, según la cual Dios existe fuera del tiempo, y éste comenzó sólo con la creación del mundo. Según Agustín, Dios creó el mundo ex nihilo, es decir, de la nada. En función de ello, antes de la creación del mundo no podía haber ni tiempo ni historia y, por tanto, se pasa de una concepción circular de la historia a otra lineal que va desde la creación del mundo hasta el Juicio final y que se divide en seis edades. Su tesis es que desde la venida de Cristo se vive en la última edad, pero la duración de ésta sólo Dios la conoce.
    Dios y la creación del mundo
    Para San Agustín, aunque Dios es incomprensible e inefable ello no quiere decir que no podamos saber nada sobre él, al menos de un modo negativo: si las criaturas son mudables, Dios debe de der inmutable. Dios es el Ser o la esencia inmutable pues sólo aquel que no cambia ni puede cambiar es verdaderamente el Ser.
    Por otro lado, San Agustín cambia el concepto neoplatónico de emanación por el bíblico de creación. Pero la interpretación de la creación la hace mediante doctrinas platónicas: Dios creó el mundo tomando como modelo sus propias Ideas (la mente divina es, por tanto, el mundo inteligible platónico). No hay sino Dios y mundo y éste procede íntegramente de Aquél por creación, sin que haya materia alguna preexistente, es decir, las cosas han sido creadas por Dios de la nada.
    Y, al igual que los platónicos, proclama, en La ciudad de Dios, que todo lo que procede de Dios es bueno y que la única fuente del mal moral es la libertad de las criaturas. El concepto de creación divina eliminaba el dualismo pesimista maniqueo pues, si la materia también ha sido creada por Dios, no puede ser mala sino buena. Agustín desarrolla a partir de esta idea su teoría del Mal.
    Para los neoplatónicos la realidad más alta es Dios. Las cosas emanan de Él en orden descendente de realidad, valor e integración. El Mal surge en la materia, en el punto más bajo de la escala, en el más alejado de Dios. Esto significaba que no había necesidad de dualismo para describir la naturaleza del mal, como pretendían los maniqueos. Para los neoplatónicos el mal era meramente la ausencia del bien.
    San Agustín encontró la causa del Mal en el uso incorrecto por parte del hombre de su libertad. El mal se explica por nuestra condición de criaturas, somos limitados, no somos el Ser con mayúscula que es Dios. El hombre es libre y puede hacer el bien o el mal pero tiene una sola alma y una sola voluntad y uno solo es el principio de todas las cosas: Dios y todo lo creado por él es bueno. El Mal, por tanto, también para San Agustín, es ausencia de bien.
    El hombre
    En su visión del hombre, Agustín adopta un dualismo platónico. Por supuesto, rechaza la preexistencia del alma, la pluralidad de almas en el hombre y que la unión con el cuerpo sea consecuencia de un pecado anterior. Como consecuencia del pecado original, el alma, que está hecha para dirigirse hacia Dios, se vuelve hacia la materia y termina siendo prisionera del cuerpo, dominada por la ignorancia y los malos deseos. El hombre no ha perdido nunca el libre albedrío pero, como consecuencia del pecado original, no puede dejar de pecar. Por ello, la auténtica libertad, que consiste en hacer el bien, ya no está en manos del hombre. Por eso, la humanidad está abocada a la condenación y sólo se salvan aquellos predestinados que reciben la gracia de Dios. El alma sólo puede ser liberada, por tanto, por la gracia de Dios. Ésta es la doctrina que Agustín mantiene frente al pelagianismo que defendía que la voluntad nunca perdió el poder de hacer el bien y que no tiene, por tanto, una necesidad absoluta de la gracia de Cristo para conseguir la salvación.
    El pensamiento de San Agustín de Hipona tendió un puente entre el mundo clásico y el mundo medieval, además de sentar las bases de la filosofía y Del cuerpo doctrinal cristiano, lo que le hizo valer el sobrenombre de Doctor de la Iglesia.
    1 hr 9 min
  • Tommaso Campanella
    puebloalzao3
    Publicado el 21 may. 2009
    Tommaso Campanella Nació en Stilo y se formó en un monasterio Dominico al cual ingresó a la edad de 15 años. En 1599 intento organizar un levantamiento con el fin de liberar a Italia del yugo español, la conjuración fue descubierta y Campanella fue apresado tras ser acusado de herejía y conspiración contra el virrey español de Nápoles. Pasó 27 años en la cárcel de esta ciudad, donde escribió Civitas Solis (La ciudad del Sol).
    8 min
  • Ernst Bloch "Herencia de esta época" Fernando Castro Flórez
    "Libros recomendados: ojo con el arte. 95. Ernst Bloch".
    Fernando Castro Flórez
    Publicado el 17 jul. 2019
    Comentario del libro de Ernst Bloch "Herencia de esta época" (Ed. Neo-Metrópolis, Madrid, 2019), traducido e introducido por Miguel Salmerón.
    Fernando Castro Flórez
    Publicado el 17 jul. 2019
    Comentario del libro de Ernst Bloch "Herencia de esta época" (Ed. Neo-Metrópolis, Madrid, 2019), traducido e introducido por Miguel Salmerón.
    1 hr 5 min
  • Introducción a los Grundrisse (Karl Marx)- Escuela de Cuadros
    Escuela de Cuadros
    Publicado el 7 jun. 2019
    Estudiamos la introducción a los "Grundrisse" (1857-58) de Karl Marx con Judith Valencia.
    Puedes descargar el texto aquí? www.mhh.domainepublic.net/ALGUNOSTEXTOS/MARXANDSONS/MARX/Grundrisse1.pdf
    Escuela de Cuadros
    Publicado el 7 jun. 2019
    Estudiamos la introducción a los "Grundrisse" (1857-58) de Karl Marx con Judith Valencia.
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