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Lectura del primer libro de los Macabeos En aquellos días, Judas y sus hermanos propusieron: «Nuestros enemigos están vencidos; subamos, pues, a purificar el santuario y a restaurarlo». Se reunió todo el ejército y subieron al monte Sion. El año ciento cuarenta y ocho, el día veinticinco del mes noveno (es decir, casleu), todos madrugaron para ofrecer un sacrificio, según la ley, en el nuevo altar de los holocaustos que habían reconstruido. Precisamente en el aniversario del día en que lo habían profanado los gentiles, lo volvieron a consagrar, cantando himnos y tocando cítaras, laúdes y timbales. Todo el pueblo se postró en tierra adorando y alabando al Cielo, que les había dado el triunfo. Durante ocho días celebraron la consagración, ofreciendo con alegría holocaustos y sacrificios de comunión y de alabanza. Decoraron la fachada del santuario con coronas de oro y escudos. Restauraron también el portal y las dependencias, poniéndoles puertas. El pueblo celebró una gran fiesta, que invalidó la profanación de los gentiles. Judas, con sus hermanos y toda la asamblea de Israel, determinó que se conmemorara anualmente la nueva consagración del altar con solemnes festejos, durante ocho días a partir del veinticinco del mes de casleu.
l «Todos los días enseñaba en el templo». Jesús es la Palabra del Padre que debe comunicarse a los hombres. Tiene conciencia de su misión y por ello enseña a diario. Su enseñanza abarca tres campos: el primero, sobre el Padre, el Espíritu y su propia misión redentora; el segundo, sobre el designio de Dios para la creación y el hombre, y el tercero, el mensaje personal y existencial para quienes lo escuchan. l Lectura del santo evangelio según san Lucas En aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Escrito está: “Mi casa será casa de oración”; pero vosotros la habéis hecho una “cueva de bandidos”». Todos los días enseñaba en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él, pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo. Palabra del Señor.
Aleluya, aleluya, aleluya. El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí –dice el Señor–; y vosotros daréis testimonio. («El Espíritu Santo os enseñará». En la batalla de la fe no estamos solos, contamos con el auxilio de la gracia y la ayuda particular del Espíritu Santo que ha sido enviado como defensor y consolador: él robustece nuestra debilidad e ilumina nuestra ignorancia para que podamos dar testimonio de palabra y de obra, especialmente en los momentos más difíciles.) Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,8-12 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios. Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué razones os defenderéis o de lo que vais a decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir». Palabra del Señor.
Edición correspondiente a
https://youtu.be/SXjTBmVsbAQ
https://youtu.be/P0I2NjF15QI
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