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El alcalde de Bilbao despide su última Aste Nagusia agradeciendo el esfuerzo colectivo y reivindicando el respeto en fiestas. Bilbotxeros Band ha sorprendido al Alcalde con una canción dedicada para él en su última recepción de Aste Nagusia como primer edil.
El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, ha protagonizado este jueves la tradicional recepción con motivo de la Aste Nagusia en el que ha sido su último acto festivo como primer edil de la villa. Durante su intervención, Aburto ha querido expresar su más sincero reconocimiento y agradecimiento a todas las personas, colectivos, servicios municipales y comparsas que trabajan durante todo el año para garantizar el buen desarrollo de la Semana Grande bilbaína.
En su discurso, el regidor bilbaíno ha apelado a la "responsabilidad compartida" para disfrutar de unas fiestas saludables, cívicas y seguras. Aburto ha sido contundente al exigir respeto y tolerancia cero ante cualquier tipo de agresión, delito o conducta incívica durante la celebración. "Pido respeto y responsabilidad. Sin espacios de impunidad, sin excusas y sin medias tintas. 'No' siempre es 'no', en todos los lugares y situaciones. Si alguien no sabe estar de fiesta, que no venga", ha sentenciado, recordando además que las fuerzas policiales velarán de forma estricta por la seguridad ciudadana.
En pleno ecuador de Aste Nagusia, El Arenal bilbaíno ha cambiado por un momento el bullicio festivo por el crujido de la resina y el choque del granito. En el espacio de Kaialde se organizó un taller de harrijasotzailes abierto a todos los públicos, cuyo objetivo principal fue acercar este deporte tradicional al pie de calle y desmitificar la idea de que para levantar peso solo se necesita fuerza bruta.
Lejos de las marcas profesionales de varios centenares de kilos, la jornada estuvo pensada para la participación ciudadana. El recinto dispuso de cilindros, cubos y esferas de pesos variados: desde pequeños troncos y bolas de 15 y 30 kilos para los niños, hasta moles de 50, 75, 88 y 100 kilos para los adultos más atrevidos.
«No es una exhibición para hacer récord ni venimos a emular a Perurena», explicaba Xabier, comparsero de Txomin Barullo y practicante de esta disciplina. «Se trata de que la gente toque la piedra, pruebe y vea cómo se trabaja. Es una labor pedagógica con un deporte que todos conocen pero al que muy pocos se han acercado en persona».
Durante la sesión, los organizadores hicieron especial hincapié en que la ejecución perfecta depende del uso correcto de la cadera, la espalda y el abdomen, más que del volumen muscular. Félix, veterano entrenador que se retiró de la alta competición en 1994, remarcó la importancia del entrenamiento y la técnica frente a la imprudencia: «Cuando la gente ve levantar 150 kilos dice '¡qué animalada!'. La verdadera animalada es que alguien sin preparación se ponga a intentar mover esa piedra. Para llegar a esos pesos se requieren años de preparación y técnica concreta». Félix recordó además que el récord de alzada histórica en relación al peso corporal roza casi el triple de la propia masa del atleta, una gesta que solo se consigue dominando los giros y la posición en la cintura.
A pesar del cansancio acumulado tras varios días de turno en las txosnas y noches de fiesta, los organizadores destacaron la gratificación que supone ver el entusiasmo del público, especialmente de los más jóvenes. Para los promotores de la actividad, este tipo de talleres informales durante las fiestas de Bilbao constituyen una oportunidad indispensable para captar la atención de futuros deportistas. «Sin darte cuenta, de estas exhibiciones populares siempre sale alguien que se interesa, pregunta dónde entrenar y, con el tiempo, puede llegar a ser un gran levantador», concluyó Félix.
La cita busca acortar la distancia entre quien cultiva la tierra y el consumidor final. Organizada en colaboración con representantes de las txosnas de la zona, la feria ofrece una alternativa de consumo sostenible, alejada de las grandes superficies. "Es una oportunidad muy buena que te acerca al consumidor y muestra una forma diferente y más sostenible de consumo, alejada de las grandes compañías, le permite a los clientes ver de dónde vienen los productos y charlar directamente con los agricultores".
Entre los puestos instalados en Triangune, los asistentes pueden encontrar una variada oferta que va desde hortalizas recién cosechadas, lácteos y quesos, hasta piezas de artesanía local como ilustraciones, collages y láminas. Uno de los aspectos más destacados por los organizadores ha sido la necesidad de concienciar sobre el consumo de temporada.
Además de poner en valor la materia prima que nutre tanto a los hogares como a las cocinas del célebre Concurso Gastronómico de la Aste Nagusia, la feria reivindica el menor impacto medioambiental de los productos de kilómetro cero frente a aquellos importados desde largas distancias. Con esta iniciativa, la Aste Nagusia no solo celebra la fiesta y la gastronomía, sino que también sirve de altavoz para respaldar la labor diaria de los agricultores y creadores locales de Bizkaia y Euskadi.
Una actividad organizada por Bilboko Konpartsak y pensada para acercar la alimentación saludable a los más pequeños de una manera diferente.
Desde la organización han explicado que el objetivo es demostrar que la comida sana también permite jugar, crear y divertirse. "También se puede hacer algo divertido con comida saludable para los niños", han destacado durante la conexión.
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