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La Carrera/Marcha Solidaria contra el Cáncer de Mama de ACAMBI vuelve a llenar de rosa Bilbao el próximo 4 de octubre. La cita, que se ha convertido en una tradición desde su primera edición en 2014, parte a las 11:00 horas desde la explanada del Museo Guggenheim y tiene este año como lema "Más investigación". La organización ha previsto alrededor de 10.000 participantes y ya ha superado las 5.300 inscripciones.
Feli Gutiérrez, miembro de la Junta Directiva de ACAMBI, nos ha explicado que la recaudación obtenida con la Marea Rosa se destina a apoyar un proyecto científico desarrollado en CIC bioGUNE, en Zamudio, dirigido por la doctora María del Mar Vivanco.
La investigación se centra especialmente en conocer por qué algunas células tumorales desarrollan resistencia a determinados tratamientos farmacológicos y en buscar nuevas vías para evitar las recaídas.
"Están estudiando cómo se comportan las células cuando hacen comunidad, porque entonces se hacen mucho más fuertes", ha señalado Gutiérrez. El objetivo es avanzar hacia tratamientos más eficaces y reducir el porcentaje de pacientes que no responde a las terapias actuales.
Desde ACAMBI se ha destacado que las tasas de éxito frente al cáncer de mama se sitúan actualmente en torno al 85%, pero la asociación y los investigadores mantienen la mirada puesta en ese porcentaje de casos que todavía no responde adecuadamente a los tratamientos.
La aportación acumulada de ACAMBI al proyecto de investigación se acerca ya a los 600.000 euros. Una cifra que ha sido posible gracias, entre otras iniciativas, a la participación ciudadana en esta carrera solidaria.
"Lo que se saca de esta carrera nosotros lo donamos a este centro para la investigación", ha explicado Gutiérrez, quien ha subrayado que el objetivo es conseguir tratamientos menos agresivos, más eficaces y capaces de prevenir la enfermedad.
La Marea Rosa parte de la explanada del Museo Guggenheim Bilbao y avanza junto a la ría en dirección al Palacio Euskalduna. Los participantes cruzan después el puente Euskalduna para continuar por la margen contraria hacia el Ayuntamiento.
El recorrido atraviesa Campo Volantín, cruza nuevamente la ría por el puente del Ayuntamiento y regresa hasta el Guggenheim. Al finalizar la marcha, las personas participantes pueden sumarse a una sesión de zumba y prolongar la jornada en un ambiente festivo y familiar.
No es necesario correr. "El que quiere correr, corre; el que quiere andar, anda", ha recordado la representante de ACAMBI. La marcha está concebida para que puedan participar familias, menores, personas mayores e incluso familias con carritos de bebé.
La inscripción tiene un precio de 10 euros e incluye camiseta, dorsal, avituallamiento y seguro durante la prueba. El proceso se realiza a través de la página web de ACAMBI.
La asociación también ha habilitado una opción de donativo o "fila cero" para quienes quieran colaborar con la investigación aunque no puedan acudir a la carrera.
Las personas que tengan dificultades para realizar la inscripción por Internet también pueden acudir presencialmente a la sede de ACAMBI, situada en General Eguía 33, primer piso, junto a Sabino Arana, en horario de 09:00 a 13:00 horas.
La entrega de camisetas y dorsales comienza el 29 de septiembre tanto en la sede de ACAMBI como en los establecimientos de Forum Sport habilitados para ello. Durante el proceso de inscripción, cada participante debe indicar su talla y el punto de recogida elegido.
También es necesario facilitar nombre y DNI, ya que estos datos están vinculados al seguro de la prueba.
Más allá de la Marea Rosa, ACAMBI mantiene durante todo el año diferentes servicios de apoyo a las personas que atraviesan un cáncer de mama o ginecológico.
La asociación dispone de atención psicológica, talleres de bienestar emocional, yoga, actividades como sevillanas, un banco de pelucas, club de lectura y encuentros mensuales en los que las personas afectadas pueden compartir experiencias.
"Tenemos un café al mes donde se reúnen las afectadas y pueden hablar de sus cosas, de sus problemas y cambiar impresiones con otras personas que están pasando por lo mismo", ha explicado Feli Gutiérrez.
El Museo Guggenheim y el Museo de Bellas Artes de Bilbao han anunciado hoy el lanzamiento de una entrada conjunta que permitirá visitar ambos centros en un plazo de cuatro días y con un ahorro de alrededor del 25% respecto al precio de las entradas individuales. La iniciativa nace con el objetivo de reforzar la colaboración entre dos instituciones separadas por apenas 400 metros y cuatro minutos a pie, y de presentar al visitante una oferta cultural conjunta que ponga en valor la complementariedad de sus colecciones, arquitecturas, programas y propuestas museográficas.
En palabras de la directora del Museo Guggenheim, Miren Arzalluz, el acuerdo de colaboración fomentará la visita de ambos museos como una experiencia única, “doblemente valiosa y enriquecedora”. “Desde nuestras diferentes colecciones, trayectorias, perspectivas, museografías, arquitecturas, programas, ambos museos juntos podemos ofrecer una propuesta cohesionada, una valiosa propuesta cultural a todas aquellas personas que vengan, no solo desde nuestro entorno más cercano, sino también desde más lejos, desde lugares más lejanos”, ha señalado Arzalluz.
La directora ha asegurado que la decisión demuestra la excelente relación de vecinos entre ambos museos y es “reflejo de esa efervescencia cultural y ese dinamismo artístico que caracterizan la vida de la ciudad en este momento”. Arzalluz ha resumido la filosofía de la iniciativa con una imagen: “Son 400 metros de un camino muy corto que nos conecta, un camino muy corto que estamos persuadidos que puede convertirse en un largo viaje de descubrimiento y disfrute del arte”.
Además de ser una apuesta enriquecedora para el panorama artístico de la capital vizcaína, la decisión de lanzar una entrada conjunta responde a varios factores. Por un lado, la cercanía física de los museos, situados a apenas cuatro minutos andando. Por otro, la posibilidad de conectar diferentes episodios de la historia del arte, la arquitectura y la museografía. Y, finalmente, las ventajas económicas que tendrá para el público.
La nueva entrada permitirá visitar los dos museos durante un periodo de cuatro días y supondrá un ahorro aproximado del 25%. También habrá tarifas bonificadas para mayores de 65 años y estudiantes, mientras que las personas pertenecientes a las comunidades de amigos de ambos museos tendrán un descuento del 50%. La venta anticipada comienza hoy, 11 de septiembre, a través de las páginas web oficiales de ambas instituciones. La entrada conjunta estará disponible en las taquillas de los museos a partir del 15 de octubre.
El director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Miguel Zugaza, ha destacado que la nueva iniciativa sustituye al antiguo Bono Artean, en funcionamiento desde 2001, y supone un paso adelante en la relación entre ambas instituciones. Zugaza ha definido el proyecto como una colaboración basada en la idea de “juntos pero no revueltos”, manteniendo la autonomía de cada museo pero compartiendo sus públicos. El director del Bellas Artes considera que el principal valor de la iniciativa está precisamente en la complementariedad de ambos centros: “Dos museos, una sola oferta de arte”. Zugaza ha señalado además que la proximidad al Guggenheim supone una oportunidad especialmente importante para el Bellas Artes, que busca incrementar el número de visitantes coincidiendo con su reapertura tras el proyecto de ampliación.
La entrada conjunta se pondrá en marcha coincidiendo con una nueva etapa para el Museo de Bellas Artes de Bilbao, que reabrirá sus espacios tras las obras de ampliación y transformación diseñadas por Norman Foster y Luis María Uriarte. Antes de la reapertura, el museo invitará a la ciudadanía a descubrir su nueva configuración en tres arquitecturas durante una semana de puertas abiertas, del 6 al 13 de octubre. Una de las principales novedades será que el museo permanecerá abierto los siete días de la semana durante todo el año. El nuevo horario será de 10:00 a 19:00 horas de lunes a sábado y de 10:00 a 15:00 horas los domingos. Además, los martes, hasta ahora día habitual de cierre, se convertirán en el día del visitante, con acceso gratuito a las colecciones del museo.
Con la nueva etapa también llegará un nuevo sistema de tarifas. La entrada general tendrá un precio de 12 euros, mientras que la entrada reducida será de 6 euros. La comunidad de Amigos del Museo mantendrá el acceso gratuito. Zugaza ha destacado también la mejora de la accesibilidad y la configuración del nuevo espacio, al que se podrá acceder desde los tres edificios que conforman el conjunto. El Atrio Arriaga funcionará como punto de encuentro y distribución de los visitantes y será, en palabras del director, “el nuevo corazón del museo”. La nueva carta de servicios incluirá además una tienda y una cafetería de acceso libre, abiertas hacia el parque, dentro de la apuesta por un museo “más abierto a la ciudad y más abierto a la ciudadanía”.
La colaboración entre el Guggenheim y el Bellas Artes pretende ser, en cualquier caso, algo más que una iniciativa comercial. Los responsables de ambas instituciones han señalado su intención de que esta entrada conjunta sea el primer paso de una colaboración más amplia, que pueda extenderse en el futuro a las colecciones, la programación y otras iniciativas culturales. “Ahora compartimos nuestro público, que no es una mala forma de empezar una gran colaboración”, ha resumido Zugaza.
Para quienes quieran aprovechar esta nueva propuesta cultural, la venta anticipada de la entrada conjunta comienza hoy, 11 de septiembre, en las páginas web oficiales de ambos museos. La entrada será efectiva a partir del 14 de octubre, mientras que su venta en las taquillas comenzará el 15 de octubre.
Así, octubre se presenta en Bilbao como un mes especialmente marcado por el arte y la cultura, con la nueva etapa del Bellas Artes y una fórmula que invita a recorrer, en apenas 400 metros, dos de los principales espacios museísticos de la ciudad.
Uno de cada cinco mayores de 55 años se ha sentido discriminado por su edad y, entre quienes han sufrido esta situación, el 60% lo ha hecho en el ámbito laboral. Un dato que refleja la persistencia del edadismo en un mercado de trabajo que, al mismo tiempo, comienza a encontrarse con problemas para incorporar talento joven y afronta la jubilación de generaciones muy numerosas. Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación MAPFRE, ha defendido en EgunOn Magazine una nueva gestión de las plantillas ante el envejecimiento de la población y el próximo relevo generacional
Juan Fernández Palacios ha explicado que las empresas se enfrentan a una profunda transición demográfica que está modificando progresivamente el mercado laboral. La escasez de talento joven ya empieza a apreciarse en determinados sectores, mientras muchas personas que alcanzan edades tradicionalmente vinculadas a la jubilación mantienen plena capacidad para continuar aportando a sus organizaciones.
Esta nueva realidad obliga, a su juicio, a prepararse para trabajar con equipos cada vez más multigeneracionales y a combatir los prejuicios que llevan a descartar a profesionales únicamente por haber alcanzado una determinada edad.
La convivencia de hasta cuatro generaciones dentro de una misma organización requiere cambiar la manera de gestionar los recursos humanos. Fernández Palacios ha defendido que el talento sénior no debe plantearse como competencia del talento joven, sino como su complemento.
La combinación de la experiencia, el conocimiento y la capacidad para resolver problemas acumulada durante años con la energía, la innovación y las nuevas perspectivas de los trabajadores más jóvenes puede generar equipos más completos y productivos.
Otro de los cambios pasa por abandonar la idea de una trayectoria profesional exclusivamente lineal. El responsable de Ageingnomics apuesta por adaptar las carreras a las circunstancias personales de cada etapa y mantener las oportunidades de formación y reciclaje profesional durante toda la vida laboral.
Esto implica facilitar la movilidad, actualizar conocimientos tecnológicos y ampliar el concepto de conciliación. Los trabajadores sénior también pueden tener importantes responsabilidades familiares, especialmente relacionadas con el cuidado de padres de edad avanzada, que deben tenerse en cuenta en la organización del trabajo.
Fernández Palacios considera esencial preparar a responsables de recursos humanos y equipos directivos para gestionar esta diversidad. Las organizaciones deben superar planteamientos que llevan a considerar poco rentable formar a una persona simplemente porque se encuentra más cerca de la edad de jubilación.
La longevidad exige así un cambio cultural dentro de las empresas, capaz de valorar a cada trabajador por sus capacidades y no por los estereotipos asociados a su edad.
Las jubilaciones plantean además otro desafío: preservar el conocimiento crítico de las organizaciones. Los profesionales con décadas de experiencia acumulan respuestas ante problemas, situaciones y decisiones que no siempre aparecen recogidas en procedimientos o manuales.
Por ello, Fernández Palacios advierte de que determinadas reestructuraciones basadas fundamentalmente en la edad pueden generar un ahorro inmediato, pero también provocar a medio y largo plazo una importante pérdida de capacidad, experiencia y memoria empresarial.
La historia se remonta a comienzos del siglo XX, cuando la Asociación General de Empleados y Obreros de los Ferrocarriles, preocupada por las condiciones de infravivienda existentes, ha impulsado junto a la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte la construcción de una nueva barriada para trabajadores ferroviarios.
El proyecto se ha desarrollado al amparo de la Ley de Casas Baratas y ha dado lugar a una promoción de 269 viviendas destinadas a unas 1.200 personas en la calle Bruno Mauricio Zabala.
Anakabe ha recordado que la primera piedra se ha colocado el 23 de noviembre de 1924 y que la inauguración de la barriada se ha producido dos años después, en 1926.
El centenario ha llevado a la Asociación de Vecinos Zabala Barri a profundizar en la historia de estos edificios. Anakabe ha explicado que él mismo ha desarrollado buena parte de la investigación a partir de diferentes fuentes bibliográficas y documentales.
Una de las principales referencias ha sido una ponencia del profesor Francisco Javier Muñoz Fernández, de la EHU, presentada en el VI Congreso de Historia Ferroviaria celebrado en Gasteiz en 2012 y dedicada a la arquitectura ferroviaria de Bilbao.
También ha resultado especialmente relevante el libro Casas baratas de Bilbao, de Ana Julia Gómez, en colaboración con Javier Ruiz San Miguel.
A partir de toda esta documentación, la asociación ha elaborado un memorial histórico-administrativo de la barriada ferroviaria que ha presentado al Ayuntamiento de Bilbao para impulsar los actos del centenario.
Las viviendas de Zabala también destacan por su arquitectura. Anakabe ha señalado que los estudios existentes describen el conjunto con un estilo ecléctico, en el que aparecen influencias de la Escuela de Bellas Artes de París y del regionalismo montañés.
El arquitecto Francisco Alonso Martos, que ya trabajaba para la Compañía del Norte, redactó el proyecto. En este caso se optó por construir viviendas en altura y de mayor densidad para poder alojar a un mayor número de familias.
"Es una obra monumental para la época", ha destacado Anakabe.
La construcción se realizó además sobre una zona compleja, situada sobre la trinchera y el túnel de Cantalojas y caracterizada por importantes desniveles.
Buena parte del atractivo de la exposición procede del archivo fotográfico que ha documentado todo el proceso de construcción. El estudio Foto Lux, que estaba ubicado en la Gran Vía bilbaína, recibió el encargo de fotografiar tanto la colocación de la primera piedra como las obras y la posterior inauguración.
Esas imágenes se han conservado gracias a Eric Ruano, sobrino nieto del responsable de Foto Lux, que ha facilitado un material fundamental para reconstruir la historia de la barriada.
Las fotografías muestran las viviendas en construcción, las visitas técnicas a las obras, los tejados todavía sin finalizar y diferentes momentos de los actos oficiales.
La importancia que ha tenido la promoción ferroviaria en aquella época se refleja también en las autoridades que participaron en su inauguración. Entre ellas destacó Miguel Primo de Rivera, acompañado por representantes institucionales y responsables de la compañía ferroviaria.
La visita se integró en un amplio programa de actos celebrado en Bilbao que incluía recepciones y homenajes en diferentes espacios de la ciudad.
Entre los promotores de la iniciativa también figuraba José Joaquín Ampuero, consejero de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte y esposo de Casilda Gandarias.
Un siglo después, las casas originales continúan formando parte de Zabala. Las viviendas han pasado de un régimen inicial de alquiler para empleados ferroviarios a ser, en su mayoría, propiedades particulares.
Durante las últimas décadas se han realizado actuaciones de rehabilitación en fachadas y cubiertas bajo la tutela administrativa de Surbisa, aunque los vecinos consideran que todavía existen necesidades pendientes.
Anakabe ha apuntado especialmente a los problemas de accesibilidad en el interior de los edificios y a determinadas actuaciones que todavía resultan necesarias en el conjunto residencial.
El presidente vecinal ha explicado que la celebración del centenario también ha servido para trasladar estas necesidades tanto al Ayuntamiento de Bilbao como a Surbisa.
La exposición "1926-2026. Centenario de las casas de ferroviarios de Zabala" reúne fotografías antiguas y documentación relacionada con la construcción y la vida de la barriada.
Actualmente se puede visitar en el Centro Municipal de Distrito de San Francisco, en la plaza Corazón de María, donde este jueves se ha programado además una visita guiada a las 19:00 horas a cargo de Karmelo Anakabe.
Soler ha explicado que la fascinación por criminales violentos no es un fenómeno nuevo. Uno de los conceptos que aborda en el libro es la hibristofilia, una parafilia que describe la atracción romántica o sexual hacia personas que han cometido delitos graves.
Esta atracción puede adoptar diferentes formas. En algunos casos, ha señalado, la violencia se ha asociado a ideas como la hipermasculinidad, el peligro o la aventura. En otros aparece una voluntad de "salvar" o transformar al criminal.
"Hay otro tipo de amor, que es un amor que quiere ser maternal, que quiere ser reparador", ha explicado Soler. Esa persona puede pensar que el delincuente ha tenido una infancia complicada o que gracias a su amor conseguirá cambiarlo. El periodista lo ha resumido con ironía: "Spoiler, eso casi nunca pasa".
Las redes sociales han añadido una nueva dimensión. Soler ha citado tendencias como Write a Prisoner, que permiten establecer contacto por carta con personas encarceladas y que, en algunos casos, han terminado funcionando de una manera similar a una aplicación de citas.
Una de las claves de Los asesinos guapos es el denominado efecto halo, un sesgo cognitivo por el que tendemos a atribuir características positivas a alguien simplemente porque nos resulta atractivo.
"Cuando nosotros vemos a una persona atractiva, automáticamente pensamos que esa persona también es confiable, inteligente, exitosa y bondadosa", ha señalado.
Para Soler, este mecanismo se vuelve especialmente preocupante cuando entra en juego el crimen. "Cuando vemos a alguien atractivo tendemos a bajar la guardia porque pensamos que es confiable", ha añadido.
El periodista considera que determinadas producciones de true crime pueden potenciar esta percepción cuando centran la historia en el aspecto físico, la personalidad y la biografía del criminal mientras las víctimas ocupan cada vez menos espacio.
El caso de Luigi Mangione ocupa un lugar central en el libro. Soler ha explicado cómo la conversación pública sobre el asesinato del máximo responsable de una gran aseguradora sanitaria estadounidense ha cambiado rápidamente de enfoque.
En un primer momento, Mangione ha aparecido vinculado en determinados discursos a la figura del justiciero que se enfrenta a los abusos del sistema sanitario estadounidense. Sin embargo, Soler sostiene que en cuestión de días las redes sociales han desplazado buena parte de la conversación hacia su físico.
Las imágenes que el joven había publicado anteriormente —en la playa, con amigos o durante su etapa universitaria— han empezado a acompañar las informaciones sobre el caso.
"Una cara bonita nos cuesta mucho interpretar que pueda ser la cara de un asesino", ha afirmado Soler.
El fenómeno ha llegado a productos, memes, concursos de imitadores e incluso tartas con su rostro. Ese límite entre la libertad de expresión, la broma y la posible banalización o glorificación de la violencia constituye, para el autor, una de las zonas grises más difíciles de gestionar en las plataformas digitales.
Soler también ha dedicado parte de su análisis al caso de Daniel Sancho, condenado en Tailandia por la muerte de Edwin Arrieta. El periodista considera que se trata de un ejemplo especialmente claro de cómo la imagen pública puede influir en el relato.
Ha utilizado el concepto de "pretty privilege" o privilegio de la belleza para describir el tratamiento que ha recibido el caso en determinados momentos. Fotografías anteriores al crimen, en las que Sancho aparece cocinando, practicando deporte o disfrutando de la playa, han continuado acompañando numerosas informaciones.
Soler considera que esto ha contribuido a alterar el protagonismo de la historia: "El asesino se victimiza y la víctima se convierte casi en un agresor".
El periodista ha advertido también de la banalización que se ha producido en redes sociales, donde se ha llegado a comentar su físico, su pelo o su rutina de gimnasio mientras el asesinato quedaba relegado a un segundo plano.
Este desplazamiento constituye una de las principales preocupaciones del escritor. Cuanto más atractivo y carismático resulta el criminal, mayor puede ser el riesgo de que la atención se concentre en él y no en las personas asesinadas.
Soler ha puesto como ejemplo a Ted Bundy, cuya figura ha sido interpretada en la ficción por Zac Efron. Para el autor, elegir a un actor conocido por su atractivo físico puede reforzar la sexualización de la figura del asesino.
Frente a esa tendencia, ha recordado iniciativas que han recuperado los nombres y fotografías de las víctimas para devolverles protagonismo. "Yo creo que siempre hay que tener muy presente a las víctimas", ha subrayado.
También ha mencionado el caso de los hermanos Menéndez, otro ejemplo de cómo el interés mediático y las nuevas producciones audiovisuales han reactivado la fascinación por los autores de un crimen décadas después.
Soler no plantea eliminar el género, sino analizar cómo se cuentan estas historias. El problema aparece cuando la narración transforma al criminal en protagonista absoluto, construye alrededor de él una estética atractiva y convierte a quienes han sufrido el crimen en poco más que un nombre.
Las redes sociales han acelerado ese proceso. Fotografías, vídeos, memes y comentarios pueden construir en cuestión de horas una narrativa completamente distinta a la de los hechos que han originado el caso.
Los asesinos guapos, publicado por Alrevés, recorre estos fenómenos a partir de casos muy conocidos y de conversaciones con especialistas para explorar por qué la belleza, el carisma y la exposición mediática pueden modificar nuestra percepción de quienes han cometido delitos violentos.
La convocatoria tiene lugar este jueves 10 de septiembre, entre las 18:00 y las 19:00 horas, en La Galea. Hasson ha explicado que la elección de este espacio responde al trabajo que la entidad desarrolla desde hace años sobre la prevención comunitaria de la conducta suicida.
Getxo Zurekin lleva una década trabajando para crear una comunidad que atienda, escuche y acompañe el sufrimiento de sus vecinos y vecinas. Dentro de ese marco, en 2021 ha nacido el proyecto Alerta Zurt!, dirigido específicamente a sensibilizar sobre la conducta suicida y a ofrecer herramientas para acompañar a personas en situaciones de gran vulnerabilidad.
"No es que quieren morir, es que no quieren seguir viviendo de la forma que están viviendo", ha explicado Hasson al referirse al sufrimiento que puede existir detrás de una conducta suicida.
Uno de los mensajes centrales de la iniciativa es que hablar del suicidio de una manera responsable y cuidadosa puede ayudar. Hasson ha insistido en que el miedo a abordar el tema puede provocar que familiares, amistades o vecinos se alejen precisamente cuando una persona necesita acompañamiento.
"Pequeñas conversaciones salvan vidas", ha señalado. Para la responsable de Getxo Zurekin, escuchar sin juzgar y ayudar a una persona a conectar con los recursos profesionales disponibles puede convertirse en un primer paso fundamental.
La entidad organiza durante el año puntos de escucha y talleres comunitarios para enseñar cómo abordar estas conversaciones. Hasson ha defendido que preguntar directamente a una persona que preocupa si ha pensado en quitarse la vida no provoca esa conducta, sino que puede permitirle expresar un sufrimiento que hasta entonces ha mantenido oculto.
La cadena humana también quiere trasladar una petición concreta a las instituciones: instalar en La Galea paneles visibles con teléfonos y recursos de ayuda.
Hasson ha recordado que este tipo de señalización ya existe en países como Irlanda, Suecia o Noruega, y también en determinados espacios públicos como el metro de Barcelona. La propuesta consiste en colocar información integrada en el entorno para que una persona en situación de vulnerabilidad encuentre inmediatamente un recurso al que acudir.
"Ya es hora de poner esos paneles", ha afirmado. La responsable de Getxo Zurekin reconoce que en La Galea intervienen diferentes administraciones y organismos, lo que complica la actuación, pero considera necesario avanzar en la protección de los espacios sensibles.
Entre los recursos que podrían aparecer figura el 024, teléfono estatal de atención a la conducta suicida. Hasson ha recordado el caso publicado recientemente de una persona que ha acudido a La Galea en una situación de enorme desesperanza y que finalmente ha llamado a este servicio.
Getxo Zurekin trabaja además con personas que atraviesan procesos de duelo, situaciones de soledad no deseada o cuidados paliativos, así como con sus familias. Hasson evita cuantificar el número de vidas que el proyecto puede haber salvado y subraya que el acompañamiento depende de una red mucho más amplia.
La iniciativa colabora con asociaciones, profesionales de Atención Primaria y trabajadoras sociales, entre otros recursos. "El sufrimiento es responsabilidad de todo el mundo", ha defendido Hasson, que considera fundamental crear comunidad alrededor de las personas que atraviesan momentos de especial vulnerabilidad.
Hasson ha aclarado que Getxo Zurekin no realiza una intervención psiquiátrica ante una ideación suicida grave, pero sí puede acompañar a la persona para facilitar su contacto con los servicios especializados, su médico o su red de salud mental.
La entidad mantiene disponible el teléfono 679 019 838 para conocer su trabajo y contactar con el proyecto. La cadena humana se celebra este jueves 10 de septiembre, de 18:00 a 19:00 horas, en La Galea, Getxo.
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