No, todo pecado va en contra de la soberanía, la santidad y la bondad de Dios, y en contra de Su justa ley; y Dios está airado por nuestros pecados con justa causa y los castigará en Su justo juicio, tanto en esta vida como en la venidera.
La afabilidad es la capacidad de vivir con base en la esperanza eterna que tenemos siendo siempre personas fáciles de tratar y hábiles para adaptarse a otros.
El pecado es rechazar o ignorar a Dios en el mundo que Él creó, rebelándonos contra Él al vivir sin referencia a Él, sin ser ni hacer lo que requiere Su ley—resultando en nuestra muerte y en la desintegración de toda la creación.