Héctor “Nino” Benvenutti, profesor y licenciado en Historia, visitó El Ágora 2026 y conversó con Juani Guarino a 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, su experiencia como trabajador de La Nueva Provincia durante la Guerra de Malvinas, el rol de los medios en la construcción del relato oficial y los paralelos que traza entre aquel modelo económico y el actual gobierno de Javier Milei.
Testigo directo de una época que marcó a fuego a Bahía Blanca y al país, Benvenutti construye un relato que cruza la historia con la memoria personal y la mirada política.
Un aniversario que duele
A cincuenta años del golpe de Estado, Benvenutti sitúa el quiebre institucional en un contexto de tensiones previas. “Un año antes de ese golpe de estado y de la política económica de José Alfredo Martínez de Hoz se había producido lo que se dio en denominar el ‘Rodrigazo'”, recordó.
Ese intento económico tuvo como respuesta la resistencia de la CGT y la clase obrera. Nino era entonces estudiante universitario y acababa de cumplir el servicio militar obligatorio, la “colimba”, a los 20 años.
Sobre la eliminación del servicio militar, fue categórico: “Una de las pocas cosas que Carlos Saúl hizo fue eliminar el servicio militar obligatorio; lo digo con toda claridad porque lo viví a los 20 años en el año 1974”.
Bahía Blanca: una ciudad que tardó en ver
Consultado sobre cómo vivió Bahía Blanca el proceso, Benvenutti fue autocrítico con el perfil sociológico de la ciudad.
“Bahía Blanca sociológicamente hablando, con sus características de ciudad puerto. Muchos bahienses de clase media, ‘careta’ —pónganle el adjetivo que quieran—, nos queremos parecer demasiado a los porteños.”
Para él, la ciudad no alcanzó a dimensionar lo que comenzaba el 24 de marzo de 1976, incluso contó que percibió esto dentro de su propia familia.
Un año antes, el 3 de abril de 1975, había sido asesinado en la universidad David “Watu” Cilleruelo, presidente de la Federación Universitaria del Sur y militante de la Federación Juvenil Comunista. Nino lo conocía personalmente por ser rivales en fútbol en el club Universitario.
“En ese 24 de marzo del 76 preveíamos que vendrían días de luto, pero mucha gente, incluyendo miembros de mi familia, no dimensionaban la realidad de lo que se avecinaba y que fue terrible para toda la sociedad.”
Diez años en La Nueva Provincia
Entre 1980 y 1990, Benvenutti trabajó en el diario bahiense. Su mirada sobre la institución es contundente.
“El marido de Diana Julio de Massot, el señor Cristian Massot, fue uno de los principales autores intelectuales del golpe de estado que se produjo en Bahía Blanca en septiembre de 1955. Era furiosamente antiperonista.”
Sobre el rol del diario durante Malvinas, fue directo:
“En plena guerra de Malvinas me tocó observar grandes mentiras publicadas por La Nueva Provincia, LU2 y Telenueva Canal 9, transmitidas también por los grandes medios de Buenos Aires diciendo que estábamos ganando la guerra. Nunca fuimos ganando.”
Y subrayó que Federico Cristian Massot “sabía perfectamente cuál era la realidad porque era un hombre muy formado. Sabía quién era Galtieri y las disputas entre la Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea”.
Sin embargo, desde las máquinas de teletipos llegaba otra información.
“Los corresponsales de las agencias española, francesa y alemana escribían excelentes artículos que no salían publicados en los diarios locales, solo en el Buenos Aires Herald.”
Mientras esperaban el último comunicado del Estado Mayor Conjunto, leían esos cables. “Yo les decía a mis compañeros: ‘estos tipos están diciendo la verdad sobre Malvinas’.”
Malvinas: soberanía y fracaso diplomático
Benvenutti reivindicó la soberanía argentina sobre las islas: “las Malvinas fueron, son y serán argentinas”, señala a Inglaterra como “una potencia usurpadora” y recuerda el intento diplomático más serio que, a su juicio, tuvo la Argentina.
“El intento más serio de acuerdo fue en 1974 con Perón y el canciller Vignes. Se intentó llegar a un acuerdo para compartir la ocupación, pero se frustró con la muerte de Perón el primero de julio del 74.”
Ese día, Benvenutti estaba de guardia en el Comando del Vº Cuerpo y escuchó a oficiales decir: “por fin se murió ese HDP, ahora vamos a empezar a mandar de nuevo nosotros“. Su conclusión es lapidaria: “Ya estaban preparando el golpe.”
La deuda de La Nueva Provincia con la memoria
Sobre el diario en su versión actual, Benvenutti eligió las palabras con cuidado. “El actual dueño, Gustavo, fue alumno mío en el Colegio de la Asunción y no puedo hablar mal de él en lo personal.”
Respecto a los fallos judiciales que ordenan al medio rectificar publicaciones vinculadas a la dictadura militar y que aún no se concretaron, Benvenutti hipotetizó: “hay ciertos periodistas que trabajaron bajo las órdenes de Massot y aún siguen estando” y que posiblemente “esos hombres vinculados ideológicamente a la derecha sean los que manejen la línea editorial.”
Milei, Caputo y el espejo de Martínez de Hoz
Para Benvenutti, la historia económica tiene ecos muy precisos en el presente. “Javier Milei copia textual discursos de Martínez de Hoz.” Y traza una distinción que considera clave:
“El verdadero jefe político de la junta militar no fueron Videla o Massera, fue José Alfredo Martínez de Hoz, dueño de Acindar y uno de los hombres más conspicuos de la oligarquía argentina.”
En cuanto a las versiones que el gobierno hace correr sobre la posibilidad de indultar a los genocidas y a los documentales oficiales sobre la supuesta “memoria completa“, Benvenutti ve una operación de distracción.
“Para distraer la atención de temas mucho más complejos como lo que pasa con Adorni y el enriquecimiento de funcionarios […] mientras la deuda externa con el FMI sigue aumentando considerablemente bajo el mando de Toto Caputo, el de los 45.000 millones de Macri.”
“La dictadura brasileña industrializó Brasil, pero estos tipos desindustrializaron la Argentina. Ahora está ocurriendo casi de la misma manera; el modelo de Caputo y Milei es Martínez de Hoz.”
Una lección para entender la Argentina
Al cierre de la entrevista, Benvenutti dejó una síntesis para quienes quieran comenzar a comprender la historia del país:
Hay que empezar desde la revolución de mayo de 1810. Olvidémonos de que Sarmiento era bueno y Rosas malo; eso es una niñería. La historia, la economía y la sociología sirven para entender políticamente a la Argentina y a Latinoamérica.
Finalmente, reconoció que “Bahía Blanca es sociológicamente una ciudad muy compleja y difícil”.