En este fragmento de El último encuentro de Sándor Márai, Heinrik, un general que ha estado recluido en su palacio en medio del bosque, durante los últimos años, se dirige a Konrad su amigo de juventud a quien esperó 41 años para saldar cuentas con él. Asistimos a una profunda reflexión sobre la soledad, el miedo, los recuerdos, la decepción, la fatalidad, el tiempo, que deja profundas marcas imposibles de borrar.