El crimen del cura de Valverde del Fresno, ocurrido en mil ochocientos veintiséis, es una tragedia de la Sierra de Gata. Don Valentín, el párroco, fue asesinado en su casa para robarle su fortuna. La presión por resolver el caso llevó a una justicia precipitada que condenó a muerte a varios vecinos inocentes, quienes fueron ejecutados públicamente. Años después, la verdad salió a la luz cuando los verdaderos culpables confesaron en su lecho de muerte, revelando uno de los errores judiciales más graves de la época. Esta historia perdura como un oscuro recordatorio de la falibilidad humana y la injusticia.