María Garralón, nacida en Madrid en mil novecientos cincuenta y tres, descubrió su vocación actoral desde muy joven. Se forjó en el teatro independiente, recorriendo España con pasión y esfuerzo. Su consagración llegó a principios de los ochenta con el icónico papel de Julia en Verano Azul, convirtiéndola en un fenómeno nacional. Para evitar encasillarse, regresó al teatro durante años, hasta que en mil novecientos noventa y uno deslumbró como María de la Encarnación en Farmacia de Guardia, demostrando su brillante vis cómica. Posteriormente, destacó en Compañeros. Su inmenso legado trasciende todo éxito, destacando por su indudable bondad y talento.