Un encuentro sanador: Jesús y el leproso.
El leproso "se acerca a Jesús y le suplica de rodillas" (Mc 1, 40). Es decir, este hombre tuvo que luchar contra la mentalidad de la época. Sabemos muy bien que quien padecía lepra era visto primero como una maldición de Dios y en segundo lugar era apartado de la comunidad. No podía aparecer en público, estaba condenado a vagar por los cementerios y fuera de los poblados… muerto ya en vida… pero él se acercó a Jesús, tuvo la valentía de acudir a Él. Dios nuestro Señor está esperando que nos acerquemos a Él; yo doy un paso hacia Él y Él da miles hacia mí.