TEXTO BÍBLICO: 1 Corintios 13.8-13; Romanos 13.8-10
TEXTO ÁUREO: Romanos 13.9
«[P]orque: “No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás”, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”».
En estas lecciones hemos estudiado la naturaleza del cambio relacional de Dios con los seres humanos y la respuesta de estos a lo que Él demanda. Como se ha estudiado anteriormente, la ley fue dada a Moisés para que orientara al pueblo judío sobre cómo comportarse de acuerdo con los reclamos de Dios. Como instrumento para orientar su conducta como individuos y comunidad, la ley fue violentada en ambas instancias. Surge en un momento histórico una apreciación muy crítica de la ley sobre todo desde la perspectiva de la nueva revelación de Dios en Cristo. Más que el deseo de cumplir con la ley, la opción para agradar a Dios estaba fundamentada en el amor. El amor se convierte, entonces, en el cumplimiento de la ley.
Objetivos:
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Enfatizar en la superioridad del amor como fuente de la justicia relacional.
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Reconocer los efectos de nuestra conducta amorosa en la vida de nuestros semejantes.
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Aceptar con humildad nuestra finitud cognitiva al reconocer que el conocimiento absoluto de las cosas radica en Dios.
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Conocer lo que es fundamental y necesario para orientar nuestra vida.
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El Discípulo: Revista para la Educación Cristiana Transformadora