En Junio de 2020, el mundo se hallaba desestructurado ante el reinado de una estética inditexiana impuesta por el constante vapuleo de las redes sociales en la vida de los jóvenes. En este desolador contexto, un pequeño podcast resistió manteniéndose atemporal ante el ir y venir de las modas. Dicho podcast se llamaba "el diván de Beethoven", el podcast de la gente fea pero maja, el podcast que un 16 de Junio trajo este exuberante capítulo 34. Un capítulo rico en cultura, pero no en cultura como al término popularmente se lo conoce. Se trata de una cultura que no se puede absorber usando los sentidos, una cultura impermeable para el cerebro, una cultura intrínseca y vacía a la cual los ancestros ya denominan como cultura "divaner". Este capítulo fue el primero en el que la riqueza del cine fue refractada a través de las mentes clarividentes de dos genios incomprendidos llamados Iñigo Labiano y Javier Bermejo. Este capítulo fue un punto de inflexión a partir del cual el mundo nunca fue el mismo ya que su influencia en el 7º arte quedó sembrada cuan ascua gris y fértil sobre un prado desértico que, más tarde, fue recogida en forma de secuela por medio de Steven Spielberg, Harrison Ford y Elijah Wood haciendo de perro. Y es que, qué se podía esperar de estos dos genios incomprendidos a los que solo tras su muerte, resurrección y posterior muerte se les empezó a tomar en serio? Nada más y nada menos que lo que lograron durante la duración de este podcast, la transgresión social a través de los medios convencionales. Dicen las lenguas sombrías del profundo barrio de Berriozar que por aquel entonces sus seguidores se aglomeraban en torno a su twitter (@divanbeethoven) y su Instagram (@eldivandebeethoven), focos de cultura que aún permanecen latentes y que pueden seguirse hoy en día para tener un pleno enriquecimiento personal. Así que corran a disfrutar del diván de Beethoven, háganlo ya antes de que sea demasiado tarde.