Todos hemos oído hablar de seres fantásticos o mitológicos que habitan en el bosque, seres que forman parte del folklore de todos los pueblos primitivos, desde América a Europa u Oceanía. En todas las culturas existen relatos, cuentos y leyendas que nos hablan de pequeñas entidades que nos protegen de los peligros del bosque, o que nos advierten de sus rutas, cuevas o árboles en los que refugiarnos. Nos referimos a las hadas, duendes, gnomos, elfos, o simplemente, espíritus del bosque. Podemos creer o no en ellos, como en todas las cosas, pero lo cierto es que si cohabitan con nosotros, aunque sea sólo en la imaginería popular, bien vale que los tengamos en cuenta y sepamos más de este fantástico mundo y subterráneo en muchos de los casos. Dentro del reino de los seres mágicos del bosque peninsular hay grandes familias con distintos nombres: duendes, hadas, xanas, anjanas, mouras, sirenas, gnomos, enanos, lamias, busgosos, trentis, iditus, ujanos o diablos burlones. De todos ellos hablaremos esta noche en el divino desván: de los pequeños espíritus del bosque.