Que Alternativa por Alemania (AfD) no está en su mejor momento es un hecho. Derrotadas sus formaciones hermanas en Holanda y en Austria, AfD se siente huérfana de referentes europeos, no anglosajones, que pudieran ser ejemplo de la nueva política que dicen querer traer.
Si a esto le añadimos las salidas de tono de algunos miembros, que han llegado a coquetear con el nazismo, y el impulso que están teniendo los socialdemócratas, de la mano de Martin Schulz, todo indica que se haya pinchado la burbuja populista.
Desde enero, las diferentes encuestas reflejan una pérdida de apoyos. La última de Der Spiegel Online indicaba que los populistas se quedarían en un 8,2% de estimación de votos y Die Linke le estaría pisando los talones con un 7,9%, amenazando así la tercera posición.