Este cuento lleno de vida, (a mí me gustan así) de Bryce Echenique, retrata con alegría y con un sentido realista intrahistórico, de entorno cercano, familiar; pero que al final de cuentas toca a ambientes elevados...¡hasta a De Gaulle!, retrata, decía, la peripecia vital de una limeña de familia muy raigambrosa. Familiar del narrador. Rosita. Que acaba en la embajada de Paris, con 45 años ya, tras un disgusto familiar en con su familia, a la hora de la comida, en Lima, en que la machacan y la expulsan del seno familiar... Un relato muy basado en la anécdota curiosa, como es frecuente en Echenique, pero que de ahí puede saltar a una vida dentro de un tiempo y un espacio dados: retrato social indirecto.