Well...estamos todos en el suelo, las piernas cruzadas y el cuello doblado., mirando al genio Dalí como si fuera un títere, un teleñeco, o un bufón.
Estamos seguros de que no nos defraudará, con sus genialidades, y alguna boutade que otra. Al fin y al cabo el genio es un geniecillo también, hay que jugar o morir.