El club tiene su origen en el Club Deportivo Elemental Antonio Mendoza, de Santander, y en Juan, profesor de educación física ya jubilado que trajo de Cataluña la afición al ping pong. El deporte suma más de 200 fichas federativas en Cantabria y varios deportistas en categorías nacionales, pero quienes lo entrenan y practican destacan el espíritu de superación que despierta o el refuerzo en la autoestima de cada pequeña progresión. Además, subrayan las bondades de un juego con el que se mejora la concentración y se trabaja el físico, pero sobre todo sirve para hacer grandes amistades.