La Fundación San Cándido acaba de inaugurar el nuevo pabellón que ha construido para ampliar su residencia de mayores, ubicada en la calle Cajo de Santander. Un edificio de 12.400 metros cuadrados dividido en cuatro alturas que permitirá a la entidad disponer de 172 nuevas plazas residenciales.
La institución, que además acaba de celebrar el 90 aniversario (el 29 de mayo) del comienzo de su atención a personas dependientes (o asilados, según las crónicas de la época), ha explicado que el principal estímulo de la ampliación es el legado de Carmen Noval, que dejó como heredera de sus bienes a la Fundación San Cándido tras el fallecimiento en octubre de 2013 de su hija, Carmen Portilla Noval, afectada de parálisis cerebral desde su nacimiento. Ambas habían sido residentes desde 1989.