No intentes ser perfecto, ya lo eres. Eso sí, eres perfecto cuando te permites ser lo que en verdad eres, lo que has sido siempre, lo que eres de forma inevitable. Intentar ser perfecto es alejarte de tu perfección innata. Intentar ser perfecto a los ojos de tu propio ego es alejarte de tu perfección innata. No intentes ser perfecto, simplemente sé.