Convengamos que los Fernández son muy amables. ¿Y los Thunberg? Los Thunberg, así se pronuncia, por indicación de un oyente sueco, los Thunberg son bastante excéntricos. Y no tanto por Greta, cuyo azote adolescente provoca la misma adhesión que rechazo. Ni por Beata, la hermana activista-feminista que ha aparecido en la genealogía familiar para quebrantar el heteropatriarcado, sino por los propios progenitores.