No te sientas desanimado por haber cometido errores, ni pienses que es imposible arrepentirte y recibir perdón. El arrepentimiento sincero, o sea, el reconocimiento de que se ha actuado mal y se es responsable por ello, siempre es aceptado por Dios. En su primera carta, capítulo 1 versículo 9, el apóstol Juan nos dice:Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. Hoy te invito a que te presentes ante Dios en oración y le confieses todo lo que hay en tu mente y corazón, confiando en que recibirás su perdón y restauración. Él te está esperando con sus brazos abiertos.