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Fede Aicardi, escribe, comunica, divulga, entrevista, conversa y hace radio. Habla de literatura, de las vicisitudes y los infiernos de escribir. La sustancia de la poesía, la lectura, los talleres y su último libro con fotos: Las cosas frágiles.
La música encontrada por ahí. Pibes de acá que tocan y componen. Nani Moretti por Sonia Tessa, "sólo se puede salir a bailar. Buscarnos, reírnos, abrazarnos. Bailar, hacer música, contarnos historias que nos hagan felices, aunque no sean “razonables”, aunque vayan en contra de la “verdad histórica” y en contra de lo que hoy “sabemos” es inevitable. Recuperar nuestras tradiciones al mismo tiempo que nos reímos de ellas y las hacemos desfilar disfrazadas. Salir a las calles para bailar y cantar. Hacerlo aunque la razón nos diga que es imposible o (peor aún) que no es efectivo, que no es pragmático, que no es lo que hay que hacer, que hay que aceptar lo que es. En definitiva, hoy los análisis y los datos son secundarios. Lo que necesitamos es música, amigos y un elefante para bailar sobre él, aunque sólo sea por un rato". Lo mejor está por venir, un manifiesto artístico y político. Deleuze y la amistad coral.
Leandro Maseroni, compositor y guitarrista: Despertar, músicas y revelaciones. Diamante: el poema de los dones de Fandermole fulgura. Tony Cicoria: el hombre que recibió un rayo que lo convirtió en un eximio pianista. El intercambio entre una jueza y el poeta Joseph Brodsky, futuro Premio Nobel de Literatura, convertido en un poema de Esteban Peicovich.
La música y la amistad. Las músicas de los amigos. La escucha del amor. Los encuentros tardíos con la música. La primera vez de Charly García, el pudor del rockstar, y la música clásica: el sufrimiento como fuente de inspiración y calidad, la ruptura con la aparición de Los Beatles. Las relaciones moleculares con los escritores, leer desde el placer, por Gilles Deleuze. Mónica Lavin, bióloga, escritora y periodista: Leer: Sartre y el deseo de violar lo oscuro, poseer un secreto. No somos seres lacios. Un poemas de Juan Gelman para cerrar.
La música de mi hija. Los descubrimientos. Radio de pueblo.
La IA no puede imitar a Michel Houellebecq porque “es demasiado ofensivo”.
La lectura con otros.
Ricardo Piglia y el Che Guevara: el último lector.
Clarice Lispector, un fragmento de sus diarios.
La responsabilidad que te adjudican cuando te regalan plantas.
Sonia Tessa y su libro Invisibles nunca más.
Leila Guerriero corre, corre con una caligrafía nueva.
La poeta Anne Sexton a los 6 vivió en un cementerio hecho de muñecas.
Joe Pass una vez vino a Santa Fe. El jazz, los amigos y la noche.
Nocturnos, de Kazuo Ishiguro y el guitarrista sorprendido por un cantante famoso que fuera ídolo de su madre, y encontrados en Venecia, comparten una aventura inesperada.
Penissi, y los veteranos Spinetteanos A 18 minutos del Sol.
Un poema de Sonia Scarabelli.
La música pública, lo que suena en los lugares. Alguien que escucha.
Lolita de Nabokov.
A qué llamamos literatura, pactos de verosimilitud.
El Negro Ielpi poeta: A mí no me miren, a propósito de las rupturas amistosas.
Kamikaze fue el primer disco de Spinetta que escuché. Fue en la discoteca de la radio de mi pueblo, no sé por qué posé el brazo de la bandeja en el segundo surco del vinilo y empezó a sonar Ella también.
César Mermet y su poema El Pan.
Cristina Peri Rosi y la falta.
Jerónimo Verdun es guitarrista y compositor. Es pueblerino. Su pueblo es Capitán Sarmiento. En 2008 se muda a Capital Federal al barrio de Villa Urquiza. Allí se entera que Spinetta vivía en ese barrio. Su amor por el artista y por Amarilla Flor, el relato del Mono Fontana y el demo que no se sabe si Luis alguna vez escuchó.
Además, Leila Guerriero escribe sobre correr. "Corro como un hamster... Corro porque me gusta sentir la furia de los músculos, la arrogancia del cuerpo, y porque cada vez es la primera: porque cada vez hay que remontar el agobio y las ganas de no correr y el horror de los primeros minutos hasta que, en algún momento, todo desemboca en un cono de silencio en el que no hay tiempo, ni frío, ni calor, ni cansancio, ni desesperación: sólo la voluntad de permanecer allí para siempre, en ese lugar horrible como si fuera el paraíso."
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