En la última semana observamos el resurgimiento de las señales de alerta que indican que se acaba la gasolina en el país. Peleas entre los usuarios y los administradores de las bombas, como fue el caso de Margarita; denuncias de ventas de puestos en Maracaibo, y espera de hasta nueve días para surtir combustible, como ocurrió en Maracay. Mientras que en Caracas ya resulta imposible echar gasolina las 24 horas del día.
El diputado José Guerra, de Primero Justicia, alertó que de acuerdo con un estudio realizado del 27 al 31 de julio por esa organización política (la de verdad, no la que le entregaron al parlamentario promadurista José Brito), de cada 100 estaciones de servicio que estaban funcionando cuando comenzó en mayo el nuevo esquema para abastercer de gasolina al parque automotor, 50 están cerradas. Además, 30% de las bombas donde se echa combustible a precio dolarizado presentan escasez. Por cierto, ¿qué será de la vida del calendario de la gasolina? Así, imposible de cumplir.
Como se esperaba, el combustible traído por los buques iraníes no sería infinito...