El jueves en la noche, luego de que el Departamento del Tesoro sancionara a los hermanos Santiago y Ricardo Morón Hernández, por presuntamente formar parte de la estructura que apoya a Nicolás Maduro Guerra en la comercialización del oro y en el movimiento de las ganancias por el sistema financiero internacional, el hijo del ocupante de la silla de Miraflores tuvo un gesto de amigo. Salió en defensa de los jóvenes empresarios zulianos, pues a su juicio no existen pruebas para sancionarlos.
Para el Gobierno de EE. UU. los dos hermanos son «socios de confianza» de Nicolás Maduro Guerra. Los señalan de ofrecer apoyo a las «actividades corruptas» del «ilegítimo régimen» de Venezuela, entre ellas la industria del oro.
Con su defensa, Nicolasito asume una posición tan parecida como la presentada por el gobierno de su padre ante la detención del empresario barranquillero Alex Saab, quien desde su detención en Cabo Verde, cuenta con el respaldo de Maduro, mandatario que le dio la categoría de agente del Ejecutivo venezolano y pasaporte diplomático para tratar de salvarlo de lo que hasta ahora luce como un hecho, su extradición a EE. UU.
Saab y los hermanos Morón tienen en común, según la información publicada en la prensa y las denuncias del exdirector del Sebin, Christopher Figuera, y por la fiscal general de la República en el exilio, Luisa Ortega Díaz, la cercanía con la familia presidencial, así como su participación en el negocio del oro y del coltán, sobre todo luego de la aplicación de la Operación Mano de Metal, que dio el control de la negociación de minerales a un pequeño grupo de personas ligadas a Miraflores.