El año 1995 inauguraba una nueva era para la astronomía observacional. Ese año, Michel Mayor y Didier Queloz, publicaban en Nature el descubrimiento del primer planeta que orbitaba una estrella que no era nuestro sol; es decir, lo que conocemos como exoplaneta. Algunos, al referirse a los exoplanetas, hablan de planetas “extrasolares”. A mí esa nomenclatura me disgusta porque implica la existencia de planetas intrasolares, y ya me contarán como ello es posible. En cualquiera de los casos, el descubrimiento de 51 Pegasi b, pues tal es el nombre de aquel primer exoplaneta observado en aquel entonces, supuso un antes y un después en nuestro conocimiento del universo.