(8) Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén (Viernes Santo). En el momento de más dolor, en el más momento de más tristeza, en el momento de más injusticia, Jesús reacciona consolando a los demás. Lo lógico era pensar que fuese al revés: era Jesús el que necesitaba ser consolado, animado, apapachado... Y, sin embargo, fue al revés: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén. Nos enseña así cómo vivir nuestras cruces, cómo vivir esos momentos de tristeza, de injusticia, de desánimo que vivimos en la vida. No buscando el consuelo de los demás, no mendigando que se compadezcan de nosotros, sino saliendo de nosotros mismos para sostener a los demás.