El presidente guatemalteco y sus aliados han cometido ya todos los delitos del catálogo político: obstrucción a la justicia; saqueo de las arcas públicas; complicidad con las organizaciones criminales y los cárteles de narcotráfico; persecución y cárcel contra operadores de justicia, líderes comunitarios, defensores de derechos humanos y quien se oponga a sus abusos y, por si eso fuera poco, el ataque furibundo contra la prensa independiente, con amenazas explícitas hacia periodistas y líder de opinión valientes y capaces de desvelar sus maniobras.