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Cuatro días, y el gobierno de México todavía no tiene ni la más microscópica idea de cómo fue que se le fué 'El Mayo' Zambada.
Cuatro días van en los que el gobierno de López Obrador ha hecho un ridículo internacional con un vergonzoso 'no sé nada, no sé nada, no sé nada'.
Probablemente sea lo mejor para el gobierno de López Obrador decir que sabe nada sobre este asunto, porque las componendas que le permitieron al Mayo Zambada mantenerse más de 30 años vigente como uno de los narcotraficantes más importantes de México tienen mucho que ver con las complicidades con anteriores gobiernos y con el actual gobierno. Nadie se puede explicar 30 años de actividad si no hay componendas con los gobiernos del PAN, del PRI, y con el actual gobierno de Morena.
Dependiendo de dónde usted obtenga su información se imaginará cuál fue la razón, motivos o circunstancias que llevaron a la detención de este capo. El New York Times trae una versión, Los Angeles Times otra versión, y USA Today otra -quizá la más acertada-.
Lo cierto es que México fue ignorado por completo por Estados Unidos en este tema.
Luego de seis en los que López Obrador se dedicó a ignorar y a pasarse por el arco del triunfo cualquier acuerdo político o de seguridad con Estados Unidos, hace sentido que éste lo terminara ignorando para hacerse con la joya de la corona por sus propios medios.
Por lo pronto hay mucho nerviosismo entre políticos vigentes o que dejaron de estar vigentes, específicamente ex gobernadores que tuvieron mucho que ver en la protección para Zambada, y es inevitable que el propio López Obrador sea uno de los más nerviosos, porque Estados Unidos ya demostró otra vez que le importa un reverendo plátano actuar extraterritorialmente, y eso lo pone en la picota porque, a diferencia de otros presidentes, López Obrador ha dejado rastro de su apoyo al narco. La liberación de Ovidio por órdenes expresas de López Obrador, el famoso saludo a la mamá del Chapo, y el hecho de estar insistiendo hasta el último en su política homicida de 'abrazos y no balazos', son evidencias claras de su apoyo abierto al crimen organizado.
Con menos elementos Estados Unidos ha procesado a expresidentes latinoamericanos y los ha metido tras las rejas.
Y Estados Unidos se muere por echarse al cuello la medallita de detener y procesar a un expresidente mexicano.
Este desprecio descomunal de Estados Unidos al gobierno de López Obrador hace que este sexenio cierre de una manera bochornosa y siendo el objeto de la risa de medio mundo.
Se exhibe además como un gobierno que también formó parte de la enorme protección a un capo de las drogas.
Qué terrible cierre. Una 4.ª transformación diluida en el aire.
López Obrador no es el único en la picota. Sus hijos, maestros en el arte no sólo de traficar con influencias, sino también en echarse encima del dinero de las "donaciones", su parentela, ávida de sobres amarillos repletos de dinero, sus cercanos, buenos para meter mano en dineros provenientes de personajes 'non santos'.
Mucho de ese dinero vino justa y precisamente de 'El Mayo' Zambada.
Con todos estos elementos en mano, se entiende perfectamente el desprecio del gobierno de Joe Biden al de López Obrador.
Cayó, o se entregó, el 'Mayo' Zambada, y con él también se entregó Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de El Chapo Guzmán.
Obviamente aún hace falta entender los entresijos de este asunto, pues hay dos versiones hasta este momento.
Una es que la DEA lo atrapó en el aeropuerto del Paso, Texas.
La otra es que el mayo se entregó en el aeropuerto de El Paso, Texas, después de un acuerdo con la DEA.
Cualquiera de estas dos versiones pone nerviosos a muchos políticos y a dos países.
El gobierno de Estados Unidos ofrecía 15 millonesde dólares por la captura o por cualquier información que llevara la captura del Mayo, quien juraba que sólo muerto habría de estar en manos de la justicia.
Ya no sucedió.
Conocer que El Mayo podía andar tranquilamente en aeropueros y sistemas de movilidad nos deja bastante claro que el narcotraficante contaba con una necesaria red de protección y corrupción tanto en México como en Estados Unidos. No podemos evitar preguntarnos qué clase de contubernio tenían los capos con las autoridades aeroportuarias de seguridad, de seguimiento de criminales en ambos países como para que entonces Zambada pudiera estar tranquilamente brincando de un lado a otro.
El supuesto de que el 'Mayo' Zambada haya acordado su entrega ante las autoridades de Estados Unidos pone terror a muchos políticos y funcionarios de ambos lados, pues erte señor del narco ya no tiene mucho que perder.
Tiene 76 años, está muy enfermo de diabetes, y tiene un problema fuerte en la rodilla que obligadamente requiere de servicio médico constante. La longevidad de este narcotraficante sorprende a muchos.
Si el 'Mayo' acordó su entrega a las autoridades norteamericanas, inevitablemente será a cambio de información.
Mucha información.
Esta captura no se la puede endilgar para nada el gobierno mexicano, pero irónicamente tampoco se la puede endilgar el gobierno norteamericano, aún cuando la DEA es una agencia norteamericana, pues esta sin duda tuvo que operar con mucho sigilo y sin apoyo de las autoridades de justicia de su propio país para evitar una fuga de información.
Sin duda hay que esperar a la reacción del presidente, quizá la reacción de Claudia Sheinbaum.
Pero lo más interesante es lo que no se ve: la reacción de los políticos y las autoridades que operaron todo este tiempo a favor de Zambada.
Las reacciones ya las iremos viendo. Gente que será tocada por el dedo de la justicia, o que podría sufrir una 'accidental' sobredosis de plomo.
Mexicanos refugiándose en Guatemala. ¿Quién lo hubiera creído?
Y justo cuando el INEGI da a conocer que la gente se siente relativamente más segura.
Fue el mismísimo presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, quien dio a conocer que poco más de 600 mexicanos, hombres, mujeres, niños y hasta mascotas, salieron huyendo de los municipios de Motozintla, Amatenango y Comalapa para refugiarse de la violencia que han generado los cárteles criminales en Chiapas.
No hace mucho que publiqué un editorial sobre la explosiva situación en Chiapas, y los rabiosos seguidores de la 4T me cosieron a vilipendios.
Chiapas es un infierno.
Chiapas está a punto de estallar.
La política de abrazos y no balazos le ha dado manga ancha a los grupos criminales, quienes sin recato secuestran poblaciones enteras y acaban con todo lo que hay allí para después desplazarse a otras comunidades y continuar con la destrucción, generando tensiones tremendas con el zapatismo que se ve superado por el poder de fuego del crimen organizado.
No extraña nada que el primero en intentar desmentir la huida de mexicanos hacia Guatemala fuera el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, lo lamentable es que al grupito de corifeos se unió Claudia Sheinbaum.
Por lo pronto organizaciones civiles guatemaltecas están solicitando con carácter de urgente agua, cobijas, ropa en buen estado, alimentos no perecederos y toallas femeninas para atender a la avalancha de mexicanos que se están refugiando en Guatemala para escapar de la violencia que no puede, ni quiere, ser detenida por parte de las fuerzas federales, pues tienen la orden de dejar tranquilos a los narcotraficantes.
Es trágico que no sólo hayamos permitido llegar a las autoridades a una grado de cinismo siniestro que les permite abandonar tranquilamente a los chiapanecos a su suerte, sino que nosotros mismos vivamos tan tranquilos ante la desgracia de estos pobladores.
Somos un pueblo hipócrita que se vuelca a dejar botellitas de agua y ropa vieja en centros de acopio cuando hay desastres naturales, pero que nos ocultamos cobardemente cuendo se trata de exigir a nuestras autoridades que hagan su trabajo para salvaguardar la vida y las propiedades de nuestros connacionales.
¿Dónde quedó la humanidad que decimos tener?
No... mejor calladitos, no vaya a ser que le quiten la beca a mi abuelita...
Nos engañamos a nosotros mismos. Somos unos farsantes, unos doble cara, unos fariseos, unos mojigatos, unos impostores.
Mientras alimentamos nuestra hipocresía convenenciera, Chiapas arde, y no tarda en explotar.
La decisión de Elon Musk de ya no continuar con la construcción de la planta Tesla en Nuevo León tiene mucho que ver con Donald Trump. Es un pretexto muy bien utilizado por el sudafricano para detener la inversión.
Irónicamente, aquí si no le podemos echar la culpa a Samuelito, porque es una decisión exclusiva del CEO de Tesla. En una primera vista tiene que ver más con las políticas que ha anunciado Donald Trump con respecto a la protección de quienes fabriquen autos en Estados Unidos y sancionar a los que fabriquen autos fuera de Estados Unidos, pero en realidad tiene más que ver con los desastrosos resultados de Tesla.
Las acciones de Tesla se han caído en 45%.
El margen de operación se ha derrumbado de 9.6 a 6.4 por ciento.
La armadora no ha tenido más remedio que despedir a más del 10% de sus trabajadores en todo el planeta.
Ha pospuesto el super evento en donde iban a presentar el taxi autónomo, y obviamente los competidores directos de esta iniciativa, como Alphabet y General Motors, están aprovechando para quitarle el muy jugoso mercado de los taxis autónomos.
Por todos lados le está yendo del nabo a Tesla.
Hace sentido entonces que Tesla, ante estos desastrosos resultados, busque tranquilizar a los inversionistas deteniendo las inversiones fuertes, y una de ellas era precisamente la planta en Nuevo León.
Estos vaivenes políticos no son ajenos al mundo automotriz. Me tocó participar en un gobierno estatal, el de Aguascalientes, que en donde el pleito por la segunda planta de Nissan fue brutal. Loe egos subidos dentro de Nissan provocaron que el jaloneo entre San Luis Potosí, Querétaro y Aguascalientes escalara a grados imposibles de revelar, y no fue casual que el gobernador aguascalentense en ese momento, Carlos Lozano de la Torre, asegurara entre broma y en serio, que si no lograba la instalación en su territorio se haría el harakiri en la plaza principal.
Las promesas de inversiones no son firmes como las rocas. Y allí fue donde se equivocó el gobierno de Nuevo León al divulgar que el asunto estaba planchado. El gobierno saliente de López Obrador también se queda con un palmo de narices.
Los vaivenes políticos de aquí a noviembre se pondrán más intensos. Donald Trump está obligado a meter el acelerador, porque la llegada de Kamala Harris no sólo le ha metido ruido, sino que ha puesto muy, pero muy nerviosos a los Republicanos. Vamos a ver un fragor tremendo en el proceso electoral de Estados Unidos y, por supuesto, una inevitable injerencia en el ámbito mexicano.
En la entrevista que ayer le hicieron a Trump y JD Vance, ambos dejaron abierta la posibilidad de los bombardeos en contra de narcotraficantes en territorio mexicano. Por supuesto que los rednecks y los Hillbilly aplaudieron rabiosos esta reiterada ocurrencia. Cualquier pretexto que sirva para mostrar el poder de fuego que tiene Estados Unidos hace que los estadounidenses salgan a votar con mayor pasión. Usar el ejército es de lo que se alimentan las masas enceguecidas, dispuestas a creer en todas las mentiras que les pongan enfrente.
Suena bastante familiar.
Más vale que nos sentemos tranquilos con una buena dotación de palomitas a esperar todavía más trancazos por parte de Donald Trump.
Sabemos perfectamente que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador será incapas de dar respuesta a este crimen. Primero porque ya se larga el señor. Segundo, porque nunca le importó. Ayer no le mereció ningún comentario al Señor en su mañanera.
Era difícil de pensar que se pudiera esperar algún comentario por parte de él, teniendo en cuenta de que han muerto poco más de 2,400 policías nada más en su sexenio.
El año pasado, 2023 fueron 412 los policías asesinados.
En este año, 2024, van 178 policías asesinados.
Ya sabemos la clase de basura que es el presidente. No merece más comentarios.
El problema es que la indiferencia del presidente parece que también ya la estamos sufriendo como ciudadanos. Se nos está empezando a hacer cosa común que asesinen a policías.
La lógica ciudadana podría pasar porque en un país que ya lleva más de 190 mil asesinados en el sexenio de López Obrador, y pues alguno de esos muertos tendría que ser policía. El problema radica en que ya se nos está haciendo costumbre la muerte.
La muerte de Milton Morales toca a muchas personas. Era originario de Aguascalientes, conozco a familiares y amigos de él, quienes aseguran que era recto, derecho y sin mancha en su expediente como profesional de la seguridad.
Regresó a su ciudad natal en una caja.
Duele a muchas personas la muerte de Milton, pero sobre todo le afecta al entorno de seguridad inmediato de Claudia Sheinbaum. Milton Morales iba a ser parte del equipo de Omar García Harfuch, quien va a ser el jefe de Seguridad de México. estaba investigando el intento de asesinato contra el periodista Ciro Gómez Leyva.
Por supuesto que esto es un mensaje por parte del crimen organizado al entorno inmediato de Claudia Sheinbaum y es algo que se tiene que tomar muy, muy en serio. Obliga a abandonar por completo esa política idiota de 'abrazos y no balazos', que para lo único que sirvió fue para hundir más a México en un espiral de violencia incontrolable.
Claro que habrá reacciones por parte del crimen organizado cuando las cosas regresen a su normalidad, es decir, cuando el Estado haga su trabajo de proporcionar seguridad a los ciudadanos. El Estado es el que se supone que tiene el monopolio de las armas, no los criminales. Gracias a López Obrador las cosas se invirtieron y ahora resulta que el monopolio de las armas lo tiene la "iniciativa privada".
En otros países es un escándalo tremendo cuando matan a policías. En España acaban de matar a dos policías, y el estado ha reaccionado airado. El presidente Pedro Sánchez prometió que va a haber justicia. Acá nuestro presidente le valió un reverendo pepino que haya muerto un importante mando de la policía capitalina que se dedicaba a las tareas de inteligencia.
En México no solamente nos están matando a los ciudadanos y a nuestros policías, sino que también nos están matando la capacidad de sorpresa y de indignación. La muerte ya es una invitada más en la Cena del Señor. Prece que nos importa un reverendo cacahuate que las cosas estén cada vez peor.
Menuda tarea para Claudia Sheinbaum. No solamente se trata de reponerse de este golpe tremendo que le acaba de aplicar el crimen organizado al tema de seguridad, sino también dar respuesta firme, fuerte y contundente a estos hijos de la tiznada que mataron a este mando.
Menuda tarea para los mexicanos. Se trata de recuperar la capacidad de indignarnos y, junto con esto, recuperar como ciudadanos la capacidad de exigir a nuestras autoridades que hagan de una vez su maldito trabajo.
Luego de que este fin de semana Joe Biden renunciara a buscar la nominación demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, el tema de la relación con nuestro más importante vecino comercial se complica.
El presidente saliente, Andrés Manuel López Obrador, apoyaba más a Donald Trump, y en estricta lógica política esto se extiende hacia el Partido Republicano. En estricto sentido político esta lógica debiera extenderse con la nueva administración, pero resulta que Claudia Sheinbaum es mujer y Kamala Harris, que es la más fuerte incumbente para poder ser nominada como candidata demócrata, también es mujer.
En estricta lógica feminista, si usted quiere, Claudia Sheinbaum vería con mejores ojos a la demócrata que al republicano, sobre todo teniendo en cuenta que Donald Trump es un misógino. No se olvida la serie de majaderías que atizó el republicano a una muy respetada y encumbrada Angela Merkel, quien al igual que Claudia Sheinbaum tiene un doctorado.
Esto es un dilema muy complicado para Claudia Sheinbaum, porque hasta el momento, a pesar de que hay mucha gente entusiasmada en Estados Unidos porque Kamala Harris pudiera ser la que entre al quite para los demócratas, nada garantiza que ella le pudiera ganar a un Donald Trump 'tocado por la mano de Dios' y favorito de todos los momios para volver a la presidencia de los Estados Unidos.
Si Claudia Sheinbaum apoya a Kamala Harris o a Michelle Obama se mete en un aprieto, porque en el eventual caso de que gane Trump ¿con qué cara va a ver a una presidenta mexicana que haya apoyado a su contrincante?
Si Claudia Sheinbaum apoya por, por por afinidad política a Donald Trump, y resulta que se abre el cielo y ganan los demócratas. ¿Usted cree que Kamala Harris o Michelle Obama van a ver con buenos ojos que México se haya puesto del lado republicano?
Cualquiera de las dos decisiones que tome Claudia Sheinbaum tienen un costo alto y complicado.
Los mexicanos tenemos que ver muy de cerca el tema de las elecciones allá en los Estados Unidos.
Primero, porque es nuestro más importante vecino comercial.
Segundo, porque allá viven más de 30 millones de mexicanos.
Quién sabe, pero dependiendo también de a quién apoye Claudia Sheinbaum, pues podría ser que pueden influir poquito en el ánimo de poco más de 30 millones de connacionales, aunque también es sabido que los mexicanos en Estados Unidos apoyan más a Donald Trump porque es quien promete detener el flujo migratorio, cosa que los paisanos ven con buenos ojos debido a la alta competencia que implican otros mexicanos.
Hacia dónde se decante Claudia Sheinbaum tendrá que ser una maniobra política fina, y es el primer reto verdadero para una administración que aún no nace.
La sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados se aplica desde 1996. No nos hagamos patos.
Han sido muchos los comentarios de personas que creen que saben de política leyendo nomás Reforma o que creen que saben de política escuchando La mañanera. Están perdidos. Hace falta contexto histórico, conocimiento del sistema político, pero sobre todo no creerse lo que dicen los políticos que nos caen bien o desechar lo que afirman los que nos caen mal.
En 1996 hubo una profunda reforma político electoral en el Estado mexicano. Y entonces vino el impedimento de la Constitución que hace sobre los partidos políticos para que no tengan más del 8% de sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados. Pero desde su incio fue letra muerta.
En 2006 el PAN retuvo la Presidencia de la República, y obtuvo el 35.3% de la votación válida en la elección de la Cámara de Diputados, mientras que los partidos que en ese momento habían respaldado a López Obrador, que eran el PRD, el PT y Convergencia, obtuvieron el 31.2% de votaciones para los diputados. Por su parte el PRI, junto con la rémora Verde, que era entonces su aliado, logró el 29.4% de los votos. Cuando vino el reparto de curules el PAN alcanzó el 41.2% de la composición de la Cámara de Diputados, beneficiándose con una sobrerrepresentación de casi seis puntos porcentuales, el PRI y los aliados en esa misma elección obtuvieron el 24.6% de los legisladores, cayendo en subrepresentación de 4.8%.
En 2012 el PRI, junto con su rémora Verde, ganaron la Presidencia de la República y se llevaron muy buena parte de la Cámara de Diputados, pues recibieron el 40% de los votos válidos en la elección de los diputados pero se llevaron el 48.2% de los asientos, obteniendo una sobrerrepresentación del 8.2%, ligeramente por arriba de lo que la Constitución marca para cada partido. El PAN quedó subrepresentado, pues aunque obtuvo el 26% de los votos sólo le correspondió el 22.8% de los diputados.
PAN y PRI tuvieron todo el tiempo y posibilidades de reformar el texto del Artículo 54 de la Constitución, pero nadaron de a muertito todo ese tiempo porque les beneficiaba su ambiguedad.
Pero llegó el 2018 y Morena arrasa, y por supuesto que el nuevo partido oficial se aprovechó de la ambiguedad del Artículo 54, pues a pesar de haber obtenido el 45.2% de los votos válidos para diputados alcanzaron el 61.6% de los asientos en la Cámara de Diputados, alcanzando una sobrerrepresentación inconstitucional del 16.4%. La alianza del PRI, el Verde y el Panal obtuvo en ese momento 24.8% de los votos válidos para diputados, pero se quedaron con una subrepresentación del 12.2%.
Hoy Morena pretende quedarse con una sobrerrepresentación del 20% de los escaños en juego, y ese perverso jugueteo va a mantenerse por los siglos de los siglos hasta que no se reforme el artículo 54 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Era importante hacer todo este recuento histórico, político y numérico para llegar a esta conclusión: todos los partidos políticos de México son unos hipócritas.
PRI y PAN se están quejando en este momento de que Morena está haciendo exactamente lo mismo que ellos hicieron.
Tuvieron la oportunidad de meter dos palabritas en el Artículo 54 en 2012 y en 2015, pero se hicieron patos por conveniencia.
Esa es la calidad de políticos que tenemos en este momento en México, y seguimos navegando con una Constitución parchada por todos lados y unas leyes electorales que permiten abiertamente contradecir la Carta Magna.
Suena a política platanera.
Sin duda que es urgente una reforma electoral, porque el sistema político mexicano hoy está construido para crear políticos gordos y llenos de dinero. Urge impedir este tipo de de trinquetes y de trampas. Urge elevar la calidad de la política mexicana.
La sobrerrepresentación que pretende Morena en el Congreso y en el Senado en la República son un fraude a la Constitución.
Atentan contra la Constitución.
Van contra la Constitución.
Disculpe que insista en este tema de la Constitución, pero brinca que tanto se quejaban los morenistas que PRI y PAN se brincaban la Constitución para que ahora pretendan precisamente violar la Constitución. ¿no decían que eran distintos?.
La Constitución establece claramente que ningún partido político puede tener una sobrerrepresentación superior al 8%, pero por increíble que parezca, el gobierno en turno pretende, con alquimia electoral e interpretaciones de leyes secundarias, darle a la coalición oficialista más del 20% de sobrerrepresentación.
Las matemáticas no obedecen a tendencias políticas, ni a partidos políticos, ni a preferencias, ni a nada, son iguales aquí y en China, pero por arte de magia el oficialismo pretende cambiar los principios aritméticos que rigen el universo.
Los partidos reunidos en la coalición oficialista, Morena, PT y Verde Ecologista, obtuvieron 32'535,023 votos, que representan el 54.7% de los votos, pero quieren obtener con ellos el 74.6% de los asientos en el Congreso, 20% más que los votos que recibieron.
Aquí y en China es un robo.
Los partidos de oposición, por su parte, recibieron 24'620,253 votos, que representan el 41% de los votos que emitieron los mexicanos, pero el Gobierno pretende entregarles únicamente el 25.4% de los asientos en la Cámara de Diputados, 25.5% menos que sus votos recibidos
Aquí y en China es un robo.
No sólo es una locura, sino que es torcer la voluntad popular. La gente no votó por una sobrerrepresentación del partido oficial, ni tampoco votó para que se le quitara curules a la oposición. Es un fraude no solo la Constitución, sino los propios votantes.
Esta alquimia al más puro estilo del PRI rancio de los setentas ha provocado números ridículos. La rémora que es el Partido Verde Ecologista de México recibió en las urnas el 8.4% de los votos de los mexicanos, pero el Gobierno pretende darles el 15% de los diputados en la Cámara, o sea, el doble. ¿De dónde diablos sacan que con el 8.4% puedan tener el 15% de la cámara?.
El PAN recibió el 16.9% de los votos recibidos en las urnas, y aún así pretenden entregarle únicamente el 13.6% de los diputados en la Cámara, les están quitando siete diputados.
Ese es el relajo "democrático" en el que está metido ahorita nuestro país.
Los comentarios que luego me llegan de irredentos solovinos son muy divertidos, porque siguen gritando "antes el PRI robaba más", "¿dónde estabas cuando el PAN hizo esto y esto, y esto, y esto y aquello?"
Pues para todos ellos que tanto lloran por lo que el PRI y el PAN hicieron cuando estaban en el poder: nunca en la historia de la vida democrática de México se había pretendido un agandalle tan grande, ni siquiera en los peores tiempos del PRI se pretendió semejante mamarrachada.
¿Por qué sucede esto?
Bueno, porque no solamente la Constitución ha sido remendada una y otra vez, sino que también las leyes secundarias y reglamentarias tienen parches aquí, parches allá, parches acullá... parches y parches y más parches que permiten que cualquier zoquete con medio dedo de frente haga interpretaciones que se brincan la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos sin mayor argumento que ésta habla de partidos políticos, no coaliciones, y que eso sirve para que saltarse la regla que impone la Carta Magna.
Por donde quiera que se vea, esto es un atraco a la nación.
Al Partido Demócrata sólo le queda el recurso de asustar a los estadounidenses pensantes, pero depende de que Donald Trump radicalice su discurso.
Si el republicano atempera su discurso Donald Trump, el Partido Demócrata no tendría ya prácticamente a dónde hacerse.
Las balas que disparó el republicano veinteañero Tom Crooks están a punto de matar la iniciativa demócrata de retener la presidencia de los Estados Unidos.
Y mientras tanto, ¿qué hay de México?.
Lo ocurrido en Pensilvania esperemos sea una de esas lecciones que se aprenden en cabeza ajena. Nuestros gobernantes tienen en ese suceso una probadita de los resultados de una polarización social extrema. Tenemos que recordar que en las pasadas elecciones mexicanas hubo una treintena de candidatos asesinados producto no sólo de la polarización, sino también de la dejadez de un gobierno que ha dejado penetrar al crimen organizado en todas las estructuras sociales y políticas.
También es un llamado de atención para quienes se van a dedicar al tema de las relaciones exteriores mexicanas, porque un Donald Trump radicalizado no le conviene a México por ningún lado.
Si Trump radicaliza su discurso y con ese llega a la presidencia, entonces usted puede estar seguro de a pesar de que el autor del atentado no era ni mexicano ni afroamericano, será el pretexto perfecto para que Trump sea aún más agresivo en el tema de los migrantes. Y entonces ahí sí México va a ver la de Dios es padre.
El tema económico, vía el T-MEC, también podría sufrir por la exacerbación de los ánimos de Donald Trump.
Las balas del fin de semana no sólo amenazan la prevalencia de un partido político poderoso como es el demócrata, también ponen en vilo al planeta. Al final del día, y aunque no nos guste decirlo, Estados Unidos es la economía más potente del planeta, ligeramente or delante de China. Si la economía más potente del mundo empieza a sufrir por estos temas -no sé si ya usted se asomó a ver cómo amaneció el peso el día de hoy-, pues entonces imagínese lo que podría suceder si a la presidencia de los Estados Unidos llega un lunático ávido de venganza y con un discurso radical, golpeador y demoledor.
Dios guarde la hora.
Cómo dieron guerra los señores de la 4T diciendo que con ellos se iba a controlar huachicol. Y no, resultó que fue otra mentira.
Esta delito se incrementó en el sexenio de López Obrador en un 123%.
Cuando el malvado y cruel Lord Peña Nieto gobernaba México, en su sexenio se contabilizaron 28,688 tomas clandestinas entre 2013 y el 2017. Cuando llega a 'salvarnos' el presidente López Obrador jura que el delito se acabaría, pero la realidad es dura y revela que en su sexenio se contabilizan 64,032 piquetes en el sistema de distribución de hidrocarburos.
La cifra más alta de tomas clandestinas en toda la historia de Pemex
Si lo ponemos desde la perspectiva de la 4T, pues es entonces un hito. Un logro más del orgullo de Macuspana.
Cualquiera que tenga la cabeza sobre los hombros se puede preguntar cómo es posible que con estos "logros" los mexicanos hayamos optado de nuevo por la 4T, y esto se explica únicamente a punta de billetazos. Sostener un gobierno tonto en el poder sólo es explicable si ese gobierno le unta la mano a la gente con centavos.
No estoy en contra de los apoyos sociales, para nada. Pero dentro de esa lógica populista también subyace el dejar que los criminales hagan su agosto interviniendo en todas las actividades económicas y sociales.
Así lo pidió el electorado, demostrando ser suficientemente tonto como para darle una segunda oportunidad a este tipo de políticas a pesar de fracasos tan monumentales.
Puede servirnos de consuelo saber que la estupidez colectiva no es una prerrogativa exclusiva de los mexicanos. Recordemos que los británicos vienen de despertar de la pesadilla en la que se convirtió el Brexit, que ahora los ha convertido en la economía con menos crecimiento de Europa.
Francia ya se estaba convirtiendo en una ínsula de la derecha extrema gracias precisamente a la estupidez colectiva. Reaccionaron a tiempo, hasta eso.
Después de fracasos rotundos impulsados por el electorado europeo, el viejo continente, que nos lleva muchos años de ventaja, comienza tímidamente a eliminar el populismo de la política.
De este lado del mar, apenas nos estamos metiendo en la pesadilla populista.
México y Estados Unidos somos la muestra más vergonzosa de ello.
Y mientras eso sucede, el crimen organizado encuentra cada vez más y más oportunidades de hacer negocio a costa de la tranquilidad de los ciudadanos.
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