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Si pretendemos mantener el amor para siempre, más vale que entendamos que lograrlo no tiene la misma lógica de la pasión amorosa. Si de verdad tenemos el ánimo de hacer que la cosa dure mucho más que el periodo de enamoramiento, entonces es necesario comprender los mecanismos que sostienen las relaciones duraderas, y por increíble que parezca, tiene mucho que ver con las matemáticas y la economía.
Exceso de confianza a la hora de tomar decisiones, capacidad para el engaño y dificultad para aprender de sus errores, anteponen sus deseos a las necesidades de las organizaciones que dirigen, y la ausencia de ética en la actividad política se convierte en su criterio a seguir. Todos parecen cortados con la misma tijera.
La gente tiende a interpretar las señales que reflejan autoconfianza en sí mismo como indicios de capacidad, y eso es justo el caldo de cultivo perfecto para los “vendedores de humo”, pues su aparente seguridad y confianza en sí mismos puede convencer a muchas personas de que él o ella son los que mejor pueden liderar un país, un estado o un municipio en crisis, y todo se convierte en tormenta perfecta: por un lado, una sociedad necesitada de líderes que sean capaces de conducirnos a la recuperación y, por el otro lado, unos “remedos de líderes” capaces de prometer todo lo que ese público está deseando escuchar, pero que una vez que consiguen el poder, terminan ocupándose en lo único que saben hacer: alimentar su vanidad.
Una de las consecuencias de la aparición del coronavirus en nuestras vidas es, no lo niegue, el crecimiento exponencial del consumo de pornografía, sobre todo en los jóvenes, que ahora disponen de todas las facilidades y herramientas para poder acceder a él en el momento que quieran y a la hora que quieran. Obviamente este fenómeno también ha generado un incremento de la investigación científica centrada en las posibles consecuencias de estos materiales.
Cada vez más y más padres de familia, quizá influenciados por la urgencia gubernamental, están pidiendo con más insistencia que los niños y los jóvenes regresen a las aulas, esto a pesar de que la pandemia provocada por el coronavirus no sólo sigue activa, sino a un paso de vivir un tercer rebrote que, de acuerdo a expertos y a la mismísima Organización Mundial de la Salud, puede ser más mortífera que las dos primeras.
Cierto es que a muchos esto puede parecer un despropósito y una auténtica temeridad, pero también es absolutamente verdadero que el daño provocado al aprendizaje es descomunal. Cuando se ve el tamaño del vacío educativo aplicado en los países latinoamericanos, evidentemente es tentador hacer todo lo necesario para provocar un regreso masivo a clases... incluso a pesar de que eso podría empeorar muchísimo más las cosas.
Es cierto que no era previsible casi nada de lo que nos está pasando, pero también que hay muchos estudios que muestran las devastadoras consecuencias de la pandemia en los niños, y particularmente, y con más fuerza, en los adolescentes. Son resultados que requieren una profunda reflexión y adoptar una serie de medidas para no lastrar más el futuro de los jóvenes.
Por eso, el Podcast de @elreportero dará un repaso sobre las verdaderas repercusiones que tiene la pandemia sobre la salud mental de los adolescentes.
Es usted un elegido, un ungido, un tocado por la gracia divina. Está inmunizado.
Lo malo es que la mayoría de los inmunizados no tienen ni idea de en qué consiste exactamente su nuevo “estado”. Sobre todo si no son ni científicos, ni médicos, ni personal de salud. Porque, como en otras tantas otras etapas de esta horrible pandemia que estamos viviendo, la información no se difunde como debería a la población de a pie, y tema en el que prácticamente todos los gobierno fracasan, pues en su mayoría, no saben cómo vender los pocos beneficios que le generan a las personas.
Es necesario, pues, tener a mano un listado de cosas que usted tiene que saber. De esta forma los afortunados vacunados tendrán claro qué tienen qué hacer y qué no deben hacer, tanto para asegurar su propia seguridad como para garantizar la de los demás.
Así pues, y a petición directa para EL REPORTERO, este podcast versará sobre las siete cosas que un vacunado de covid-19 debe saber.
Esa plantita es la que hoy nos tiene vueltos de cabeza a los mexicanos estos últimos días, pues hemos sito testigos de cómo la iniciativa para su despenalización ya se volvió una realidad, y ahora se discute en las dos cámaras, la de diputados y la de senadores. O sea, que aún le falta un buen rato para que ande usted por la calle con su bolsita de cannabis.
Y a todo esto... ¿qué es esta plantita, de dónde viene y cuál es su historia?
Cada diez segundos los humanos matamos 24,000 animales para comérnoslos. Eso suma 75 mil millones cada año, y esa matanza se hace con una velocidad y eficiencia antes inimaginables.
Mientras que la población mundial se ha duplicado en los últimos 50 años, la cantidad de carne que producimos se cuadruplicado. Y por eso ahora hay cerca de mil millones de cerdos, mil millones de ovejas, 1500 millones de vacas y 23 mil millones de pollos en el planeta. Criar tantos animales es una maravilla de la tecnología moderna, pero está llegando a un punto crítico porque la tierra, el agua y las emisiones de gases de efecto invernadero que se usan en la producción de carne se vuelven insostenibles cada vez más rápido.
La forma en que comemos carne será recordada como una auténtica anomalía histórica que comenzó a mediados del siglo XX y que no podrá continuar durante mucho tiempo en el siglo XXI. Pero la demanda de carne no desaparecerá. Actualmente consumimos 335 millones de toneladas de carne, y se espera que llegue a 455 millones de toneladas para el año 2050, y si es así ¿cómo van a satisfacer las generaciones futuras su deseo de comer carne?
Es muy difícil para los que amamos la carne describir lo que hace que sepa tan bien. La sensación indescriptible que sentimos al comer carne es muy, muy antigua. Hace tres y medio millones de años el Australopithecus afarensis vagaba por las llanuras del este de África. Fueron los primeros humanos y tenían grandes dientes planos adaptados para una dieta de frutas, semillas y hojas. Pero algo pasó. Alguno de estos primerísimos parientes descubrió que la carne de los animales sabía deliciosa, y de repente, de ser herbívoros, nos convertimos en unos locos hambrientos y deseosos de carne.
Dicen que las comparaciones son odiosas, pero necesarias, y es que en el planeta hay tres grandes omnívoros: los humanos, las ratas y las cucarachas. Y esos tres grupos estamos por todos lados, y siempre nos las ingeniamos para encontrar algo para comer.
Es precisamente la tecnología la que nos permite comer animales como lo hacemos hoy, y la nueva tecnología podría ser lo único que nos ayude a satisfacer nuestro antojo de carne en el futuro. Hoy estamos aquí porque los productos de origen animal son asombrosos, el problema es que ya son tantos que están cambiando la superficie de nuestra Tierra, están creando virus epidémicos y ponen en riesgo la utilidad de los antibióticos.
Por supuesto que nos va a costar trabajo abrazar la idea de una carne artificial, porque ese tipo de comida choca con nuestra identidad y nuestra cultura... Pero el ritmo que llevamos es insostenible, y sólo basta que una empresa logre dar con un producto sabroso y con una consistencia satisfactoria para que el juego de la carne tradicional, como en de el resto de lo que hoy nos comemos, sea también parte de laboratorios y fábricas en vez de granjas y campos verdes.
Lo vamos a ver nosotros antes de dejar este mundo, nuestros hijos lo van a tener que entender, y nuestros nietos se llenarán el estómago con ello. Es sólo cuestión de tiempo.
La muerte ha tomado por asalto a Aguascalientes, y acelera su ritmo de forma alarmante ante la mirada complaciente de la autoridad. Hoy amanecemos con 2,016 muertes por esta enfermedad de acuerdo a los datos proporcionados anoche por la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud federal, y llegar a este número tiene graves significados, pues de acuerdo a los datos disponibles el ritmo de muertes por Covid-19 en la entidad se ha acelerado de forma exponencial, pues el primer millar de fallecidos se alcanzó en 194 días, mientras que el segundo fue alcanzado en apenas 76 jornadas.
Sin embargo, de forma absolutamente increíble, para las autoridades de salud la pandemia está prácticamente “estancada”, pues de acuerdo al semáforo estatal covid el color de riesgo es el mismo de hace ocho días, donde nueve municipios permanecen en riesgo tres, mientras que Asientos y Cosío están en riesgo dos, mostrándolo prácticamente sin cambios pese a que han sido días de mucha movilidad.
Sin embargo, los números son fríos, y no entienden de política o conveniencias. Si tomamos como referencia el 10 de abril del 2020, cuando Aguascalientes tuvo su primer fallecido por esta enfermedad, y si cerramos este primer conteo al 21 de octubre de ese mismo año, fecha en la que alcanzamos los 1,019 muertos, entonces podemos notar que al SARS-CoV-2 le tomó 194 días alcanzar su primer millar de muertos en nuestra entidad.
Para alcanzar su segundo millar, el Covid-19 apenas necesitó 76 días, pues al 5 de enero del 2021 sumó ya dos mil dieciséis muertos. Esto quiere decir que en menos de la mitad del tiempo en el que murieron las primeras mil personas, la enfermedad duplicó su cuota de fallecidos para alcanzar los dos mil que hoy ya no están con nosotros. Los números no mienten: la tasa de fallecimientos creció 2.6 veces su velocidad contra el primer periodo de referencia.
Esto significa que la frecuencia de muertes en Aguascalientes por efecto del coronavirus se ha acelerado en un 159% en la comparación entre ambos intervalos de tiempo, lo cual demuestra que no sólo está distante para la entidad un regreso a mediciones más benignas, sino que en realidad la pandemia está completamente fuera de control.
Contra estos datos, Aguascalientes hoy regresa al amarillo y las autoridades estatales se han hechado a la celebración y la autocomplacencia, mientras que las matemáticas y la lógica han saltado por la ventana, lo cual perjudicará aún más a los ciudadanos hidrocálidos.
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