En este episodio de #ElRincónDelMartes analizamos por qué las elecciones no se ganan en las pantallas de los celulares y cómo las élites y las maquinarias tradicionales siguen moviendo los hilos invisibles de la política en las regiones intermedias.
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DEL ESTÓMAGO A LA POLARIZACIÓN. ✍️A doce días de elegir presidente entre De la Espriella y Cepeda, las cartas ya están echadas en las plataformas digitales, pero la verdadera ingeniería política se ejecuta en el territorio. Aunque la narrativa mediática se enfoca en las grandes ideologías, el golpe definitivo de masa se librará en las capitales y ciudades intermedias. Allí el poder se cocina mediante un hibridismo político: esa amalgama invisible entre lo legal y lo ilegal donde las maquinarias activan redes barriales. El dinero y el clientelismo son la moneda de cambio; ganará quien articule el territorio con el caudal urbano.
Esa captura explica por qué la propuesta de Sergio Fajardo, a pesar de abordar con rigurosidad el 87% de las reformas estructurales, se quedó sin oxígeno. Pero no nos equivoquemos: en Colombia, la élite tecnócrata es una de las cuatro cabezas de la amalgama que tiene jodido al país, junto a la política, la económica y la jurídica. Al convertir la educación en un privilegio y gobernar desde el frío escritorio capitalino, esta élite blindó el conocimiento y profundizó la brecha que obliga a las mayorías a depender de las maquinarias.
Ese millón de votos de Fajardo —un escaso 4.26% del electorado— no representaba a esa élite, sino a una clase media y académica periférica que apostó a la razón técnica. Una minoría sitiada por un sistema que asimila o expulsa a los alternativos, porque los clanes locales no quieren académicos en el presupuesto, a menos que se vuelvan socios de lo jugoso que es hacer política aquí.
Existe el mito de que en las grandes capitales se vota con libre opinión y en las regiones con clientelismo, pero la realidad es más descarnada: la necesidad del estómago y la transacción unifican al país. La constante electoral siempre serán las emociones, que cambian según el contexto. Por eso, en esta recta final, ganará quien sepa pulsar el botón de la emoción correcta en el territorio correcto: alimentando la emoción del estómago y el clientelismo en las capitales y ciudades intermedias donde se necesita sobrevivir para mantener un contrato o un beneficio, y explotando la polarización ideológica en los grandes centros urbanos. Al final, la razón técnica es un lujo que el 4.26% se puede dar, mientras el resto del país vota con la urgencia que el contexto le impone.
Mientras los vecinos se enemistan en redes defendiendo un bando o un apellido, los hilos del poder se reacomodan en silencio para garantizar que la dominación quede intacta. Como la inmoralidad es la constante en la historia del poder, mientras las regiones no controlen a sus intermediarios, la política seguirá alejada de su ideal del bien. Del estómago a la polarización: así se mueve el libreto de la supervivencia en Colombia.
- Host: Pía Francisco Javier Alvarez
- 🎓 Respaldo: Doctorando en Gobierno, Política Pública y Administración Pública - Universidad del Valle. Cali Colombia
- 📌 Serie: Mensajes de voz para el análisis profundo.
- 🌐 Marca: El Rincón Del martes #113.
- 📅 09 de junio de 2026